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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROBER SOLSONA MIKEL PONCE toria Federica, para que conocie- ran estas fiestas en las que participaron activamente puesto que la pequeña Victoria Federica lució el espectacular vestido de fallera con la misma ilusión con la que lo lucen todas las valencia- nas de su edad (y de todas las edades) Estaba feliz y radiante. Más comentada y polémica han sido las dos tardes que Marichalar acudió a los toros en compañía de su hijo Froilán. El pequeño fue toda una sorpresa en la plaza y no igual de bien recibida en algunos sectores, puesto que hay quien piensa (en Cataluña sin ir más lejos) que los niños no deberían presenciar las corridas taurinas hasta cumplir los 14 años. Por supuesto es decisión de los padres que sus niños acudan o no a las plazas, pero dado que los nietos de los Reyes son los únicos que aparecen en los medios de comunicación sin taparles el rostro, no dejó de ser llamativo y hasta criticado que el Duque llevara a Froilán a los toros, por muy aficionados que sean los padres (desde luego a quien seguro que no le hace mucha gracia es a la Reina) Como está claro que nunca llueve a gusto de todos, en la estancia de Marichalar y sus hijos en Fallas no todo han sido parabienes. A los valencianos es más que probable que les haya encantado ver a la nieta de los Reyes ataviada como fallera y disfrutando de su fiesta más importante. Lo que otras voces se preguntan es cómo hubiera sido este viaje de Marichalar a Valencia de haberlo hecho solo. ¿Habría estado también viendo la mascletá desde el balcón del Ayuntamiento y con la alcaldesa Rita Barberá al lado? ¿Habría saludado también a los miles de ciudadanos que presenciaban ese momento? ¿Hubiera contado con todos los recibimientos y agasajos que tuvieron a su llegada a Valencia de no haber viajado con los pequeños? Desde luego el papel de Marichalar no es nada fácil. Ha perdido muchos privilegios pero ningún trabajo de los que obtuvo tras su matrimonio. Ha dejado de acompañar a Doña Elena a los actos oficiales, pero no puede volverse anónimo para rehacer su vida. Ha visto cómo muchos amigos se alejaban de su lado y ha tenido que tragarse muchas palabras por aquello de la obligada discreción que requiere y exige su vínculo con la Familia Real. Y por supuesto, y seguramente por encima de todo, ha perdido el roce diario con sus hijos, la convivencia familiar, el despertar de los niños y el día a día. Aunque se le ve con los niños muchas tardes, está claro que no es lo mismo compartir techo que vivir separados. Para cualquier padre eso es siempre lo más duro. Por eso en Fallas a Marichalar se le ha visto más sonriente que cuando acude solo a sus compromisos profesionales. Con sus hijos al lado todo es más llevadero. Y más fácil. Incluso las cosas- -y la gente- -vuelven a ser como antes. ROSA BELMONTE Expediente La señora sí estaba en casa illary Clinton estaba en la Casa Blanca el día que Monica Lewinski se llenó de lamparones el vestido azul. Al parecer se trata de una gran revelación, que se ha conocido gracias a la desclasificación de la agenda de la Primera Dama por los Archivos Nacionales ¿no tienen cosas más importantes que archivar? Bueno. La Casa Blanca no es el piso de los Alcántara en Cuéntame así que no entiendo muy bien a qué viene el revuelo. A la gente le gusta sorprenderse con cosas que no abren la boca ni con gato. Como cuando hace un par de años Sylvia Kristel confesó en su autobiografía que siempre había sido anorgásmica. Emmanuelle. Pues sí. Es que era un personaje. Una actriz, aunque nunca se le reconociera. Elliot y ET tampoco tenían una bicicleta voladora. Lo de Hillary debe de ser una cosa más que arrojarle, que añadir a las muchas que oculta la Primera Zorra que quiere ser comandante en jefe (antes de llegar a la Casa Blanca como consorte ya era llamada la Lady Macbeth de Little Rock Alguien cuyas habilidades de esposa ¿hemos nacido ayer a lo Judy Holliday? tanto se ponen sobre la mesa y sobre la cama a la hora de analizar el comportamiento de la digna esposa de Eliot Spitzer, ex gobernador de Nueva York ¿se puede pronunciar semejante apellido sin escupir? Pero si ya lo escribió Verónica Lario, la esposa de Berlusconi: La mujer debe ser el ángel moral del hogar y siempre debe estar dispuesta a ofrecer una caricia o a servir a través de simples gestos hogareños O públicos. Lo que más me gusta es cuando dice que los hombres deben pensar en la mujer como una entidad excepcional Algo así como el Espíritu Santo, no digo. Heather Mills se ha debido de H quedar con ganas de escupir al juez que la ha llamado de todo y que supuestamente ha hecho feas revelaciones sobre ella. Al fin y al cabo, la rubia de una sola pierna sólo ha seguido, como tantas, el consejo de Berlusconi cásate con un millonario Consejo seminal y previo a cualquier Berlusconi. Lo malo es que su millonario también es un icono nacional, tanto como un cartucho de fish and chips Teniendo en cuenta cómo la han tratado los tabloides británicos (lo más suave que la han llamado es golddigger cazafortunas) lo del juez es una minucia. Y este perfil, todas estas valoraciones, ¿qué son? ¿Hechos? ¿Fundamentos de derecho? ¿Corporativismo masculino? Los periódicos sensacionalistas llegaron a asegurar que había sido puta de 5.000 libras. Como si eso (esa cifra) fuera un insulto. Es tan buñueliano. Y no tanto por Tristana Ah, la pierna cortada de Tristana le decía con rendida admiración Alfred Hitchcock, otro fetichista) más bien por esas prostitutas cojas y con clientes de sobra que el director aragonés veía desde el parisino Café de la Paix durante la Guerra Civil (Ramón Gómez de la Serna también se fijó en ellas años después, según se lee en Automoribundia Ese juez británico es un soso. Tan alejado de Buñuel, Hitchcock, Ramón o Max Aub, para quien la protagonista de Tristana no era Catherine Deneuve sino la prótesis. Lo mismo le pasaba a Buñuel: Catherine Deneuve no es precisamente mi tipo de mujer, pero coja y maquillada la encuentro muy atractiva Y Tristana ni siquiera actuó en Dancing with the stars el Mira quien baila estadounidense. Si todas las maldades, dobles caras y triples fondos de Hillary, la señora Spitzer o Heather Mills fueran ciertas (que no digo que no lo sean) ratificarían su imagen, la de las tres, como superheroínas contemporáneas. Las tres fantásticas. No serán elásticas, no volarán, no tendrán avión invisible, no les habrá picado una araña radioactiva pero tendrían una fascinante identidad oculta. Esa parte calculadora que me imagino delante de una pizarra, como esos tipos que hacen grandes sumas y cálculos imposibles con ruidos raros. Que son capaces de recitar, igual que yo la lista de los Reyes Magos, los primeros 150.000 decimales del número pi. Ven a los hombres, antes de casarse o después, y calculan. Que ahora resulta que va a ser malo. Y como tantos superhéroes, tienen una venganza como motor de sus vidas. La jefa del trío de superheroínas es Heather Mills. Por lo de la pierna, claro.