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23 3 08 CLAVES DE ACTUALIDAD La Casa de las Siete Lunas busca quien la adopte Se pueden caminar 100 kilómetros sin salirse del bosque FOTOS: ABC Casas para adoptar Queda un lugar en España donde se venden casas sin afán de lucro. Son construcciones para rehabilitar en busca de adoptantes que les den vida. Cilleros, en Sierra de Gata, es la cuna de esta revolución POR VIRGINIA RÓDENAS Sierra de Gata Retiro espiritual Por si alguien albergaba la menor duda de los beneficios de la grandiosa naturaleza que vive en Sierra de Gata, que hayan puesto en ella sus ojos los monjes budistas de Tashi Delek despeja cualquier vacilación. Ya está todo preparado para que en tres años se levante en La Sierrita, lugar muy próximo a San Martín de Trevejo, el primer monasterio budista extremeño. Hasta ahora, y como se dice por aquí, se ha ido viviendo de otros templos mañegos, religiosos o no muy especialmente de sus pichorras donde los paisanos rinden culto al vino del lugar. l mérito, una vez más, es de los libros. Exactamente, de los más de 16.000 volúmenes de la biblioteca de la catedrática del CSIC María Ángeles Durán y de la imposibilidad material de que tanta cultura cupiese en un piso del centro de Madrid, al que se trasladó desde una gran casona en las afueras de la capital. Así fue como empezó la búsqueda de un refugio para su legado y de cómo redescubrió la Sierra de Gata, donde se hundían parte de sus raíces familiares. De allí- -me cuenta- del norte de Cáceres, eran mi padre y mi abuelo, una zona con mucha emigración en los años 60. Quedaba mi tía en el pueblo de Cilleros y le pedí que me buscara una casa de muros sólidos, para que pudiera aguantar bien los muchos libros que pensaba poner, que fuese de piedra y que tuviera grandes vigas de madera. Entonces, un Jueves Santo, de esto hace ya cinco años, acudí a ver la casa que mi tía me había buscado y me encontré con la sorpresa de que además me ofrecieron un molino antiguo que colindaba con la casa de mi familia y aun una tercera vivienda, cuidada con mimo desde hacía diez años por la hija de la propietaria fallecida, pero que estaba vacía. Ese día me di cuenta de que el casco histórico había entrado en esa fase de ruina y despoblación, cuando los jóvenes emigran o se marchan a las zonas nuevas del E municipio donde pueden tener casas más grandes y modernas. Y esto que pasaba en Cilleros ocurría en los pueblos de alrededor, donde las casas más viejas se iban quedando huérfanas Y ahí empezó esta historia de resucitación. Cien kilómetros de bosques de pinos, castaños y robles; encinares, olivares y viñedos que preñan un paisaje arrebatador donde aunque parezca mentira es posible recorrerlo de árbol en árbol, el último vestigio del sueño de un agrónomo español de otras épocas y reserva actual de caza mayor y menor. Además, al lado de Portugal, desde Cilleros se tardan apenas 15 minutos en alcanzar el lujo de las Termas de Mofortinjo, con spa y club de tiro a precios muy razonables y en donde es posible, como ocurre con los ordenadores moribundos, reiniciarse por dentro y por fuera. Pensé- -continúa la investigadora Durán- -que esas casas se iban a perder si nadie las compraba y que entre mis familiares, amigos y conocidos podría intentar que se quedara alguna y frenar la desolación. Los precios eran baratos, así que en pocos meses había comprado tres casas. Luego, la idea siguió progresando y ya tengo 10, de las cuales hemos restaurado íntegramente cinco, dos están a la cola, y nos quedan tres, de las que únicamente hemos restaurado las fachadas, porque no teníamos dinero para más. Porque todo esto- -subraya- -es sin ánimo de lucro. Sólo pretendemos rescatar el dinero inver-