Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
23 3 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Rusia Svetlana, madera de zarina Nunca hubo primeras damas en el Kremlin, hasta que llegó Raisa Gorbachov. Ahora destaca la esposa de Dmitri Medvédev, quien debe buena parte de su éxito a la estrategia y tenacidad de Svetlana POR RAFAEL MAÑUECO CORRESPONSAL EN MOSCÚ l concepto de primera dama no existió en la Rusia comunista. Las esposas de los gerifaltes soviéticos no eran relevantes. No solían acompañar a sus maridos en los actos públicos ni tampoco durante sus viajes. Eran gruesas matronas de gesto severo y carentes de glamour. Con la única excepción de Raísa, la mujer de Mijaíl Gorbachov. Ella rompió los moldes y consiguió transformar la idea que se tenía de las féminas rusas. Naína, cónyuge de Borís Yeltsin, ahora viuda, no tuvo tanto éxito como Raísa, fallecida en 1999, pero con su dulzura y don de gentes supo mantenerse a la altura de las circunstancias. Peor parada ha resultado Ludmila, la es- E posa de Vladímir Putin, poco amiga de los eventos públicos, con escaso carisma y sin demasiado gusto a la hora de elegir modelitos. Además, Ludmila se ha descuidado completamente en los últimos años. No le importa mostrar una figura que recuerda los generosos volúmenes de sus predecesoras soviéticas. Lleva mal el tener que pasar tantas horas sola en casa y es hipersensible a la presión psicológica de su marido y a sus constantes reproches. Un cambio en ciernes Pero con la llegada al Kremlin de Dmitri Medvédev, ganador de las elecciones presidenciales del pasado 2 de marzo, todo va a cambiar. Su media naranja, Svetlana Linnik, apellido que cambió por El matrimonio Medvédev vota en las elecciones del pasado 2 de marzo AFP el de Medvédeva al casarse en 1989, es mundana, culta, elegante, asidua de las pasarelas más cotizadas y de todo tipo de acontecimientos sociales, galas benéficas incluidas. Esta resplandeciente rubia se codea desde hace años con la flor y nata de la élite rusa. Es íntima amiga de Tatiana Mijalkova, mujer del cineasta Nikita Mijalkov, y de Alla Pugachova, la reina del show business ruso. Practica esgrima con las hijas del alcalde de Moscú. Su modisto preferido es Valentín Yudashkin, diseñador de los uniformes del Ejército ruso, pero se viste también en Milán, en las tiendas de la calle Montenapoleone. Los paparazzi se frotan las manos. Svieta y Dima, diminutivos respectivos de Svetlana y Dmitri, nacieron en San Petersburgo el mismo año (1965) Se llevan tan sólo unos meses. Se conocieron cuando tenían 7 años de edad en la escuela número 305 de Kúpchino, uno de los barrios periféricos de la antigua capital imperial rusa.