Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
23 3 08 EN PORTADA Irak Viaje al Bagdad liberado (Viene de la página anterior) res de la lucha interna entre las comunidades sunís y chiís. Los principales yacimientos se encuentran al sur del país, donde la mayor parte de la población es chií y un actor tan importante en la región como el vecino Irán lo sabe. El régimen islámico es uno de los que mejor se han adaptado a la nueva situación del vecino iraquí y su presidente, Mahmoud Ahmadineyad, se ha adelantado a la mayoría de dirigentes árabes en su visita a Bagdad. Los pozos petrolíferos de la frontera entre estos dos países están en juego e Irán, pese a ser el cuarto productor del mundo, no va a dejar pasar la oportunidad. Familias rotas La recuperación de la producción de petróleo, que en estos momentos alcanza sus precios más altos de la historia, y los enormes beneficios que debería estar proporcionando a Irak no llegan, sin embargo, hasta una población traumatizada por la violencia en las calles y con un nivel de paro que supera el cuarenta por ciento. Las oportunidades laborales escasean y trabajar para los extranjeros es una empresa de alto riesgo; además, las empresas norteamericanas ya han reclutado a su gente en el transcurso de estos años y poco a poco van cerrando las puertas a nuevas incorporacio- nes. Muchos jóvenes optan por alistarse en el ejército o en la policía donde a cambio de un suelo que apenas supera los trescientos euros se jugarán la vida en las calles de la capital. La lista de solicitudes supera por mucho a las plazas vacantes, pero las fuerzas armadas que se están creando no gozan de buena fama ni entre los iraquíes, ni entre los escasos extranjeros que viven en el país, que prefieren confiar su seguridad a empresas privadas o a policía traída desde el país de origen. Esto ocurre en la mayor parte de embajadas, que tienen sus propios ejércitos particulares- -que alcanzan hasta los cien hombres armados- -para asegurar la seguridad externa e interna de los recintos. Acabo de vender el coche de mi marido, ya no me queda nada más Zeynab es madre de tres hijos y viuda desde hace dos años. Su última criatura ha nacido en el Irak liberado y su último parto Las oportunidades laborales escasean y trabajar para los extranjeros es una empresa de alto riesgo. Muchos jóvenes optan por alistarse en el ejército o en la policía No es sencillo vivir en Bagdad. Las tiendas mantienen echadas sus persianas metálicas. Los iraquíes pasan frío en invierno y calor en verano, apenas disponen de electricidad casi le cuesta la vida por la falta de medios en el hospital. Las milicias sunís mataron a su esposo durante la época en la que ambas sectas peleaban a muerte calle por calle en la capital. Esta lucha se ha reducido tras el reparto de barrios, pero el odio sigue latente. Zeynab, como miles de viudas en el país, acude cada mañana a hacer cola frente al ministerio de Asuntos Sociales para pedir un subsidio, una ayuda que le permita sacar adelante a su familia. Sin embargo, no obtiene respuesta alguna de una institución que, como el resto, parece no existir. La sombra de la corrupción cubre a los políticos actuales; pese a aprobar un presupuesto millonario para mejorar la infraestructura del país, la verdad es que sus efectos apenas se dejan notar. No es sencillo vivir en Bagdad. Las tiendas mantienen echadas sus persianas metálicas y los atascos se producen más que por el número de vehículos, por el complicado diseño de paredes de hormigón que bloquean calles y avenidas por motivos de seguridad. Llega el verano y las familias siguen sin disfrutar de electricidad. Los iraquíes pasan frío en invierno y calor en verano, disponen de una media de dos horas al día de luz, cinco en el mejor de los casos, y todos intentan hacerse con un buen generador particular. El sonido de estas máquinas hace frente al constante zumbido de helicópteros y a las sirenas que esporádicamente rompen la noche, y marca el ritmo de la nueva vida de este nuevo Irak post Husein. En este aniversario de la guerra, que ha coincidido con el nacimiento del Profeta Mahoma, por lo que sí ha habido festejos entre los sectores más religiosos de la población, el carmelita Manuel Hernández se muestra optimista de cara al futuro del país. He notado cambios, la gente empieza a invertir sus ahorros y abrir negocios, pequeñas tiendas, ahora hay más movimiento que hace seis meses y eso es un buen termómetro señala. Llegó a Irak cuando empezaron a caer las bombas y sigue viviendo y trabajando en su parroquia, un templo donde han tenido que cambiar ya en dos ocasiones de tejado por causa de las explosiones. Es el último misionero que queda en la capital y, tras una dilatada experiencia en el Congo de Mobutu, está seguro de que la caída de Sadam era lo mejor para el país, los dictadores sólo tienen una solución, ser expulsados del poder. El precio que están pagando los iraquíes está siendo muy alto, pero coincido plenamente con George Bush en que, a largo plazo, será lo mejor para Irak y sus ciudadanos Ventana a la esperanza Una niña juega con su chicle en las ruinas de la antigua Comandancia Aérea iraquí, en Bagdad, donde ahora vive con su familia AP