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23 3 08 EN PORTADA Irak Viaje al Bagdad liberado POR MIKEL AYESTARÁN BAGDAD l Bagdad del siglo XXI suena al zumbido del incesante paso de helicópteros y al runruneo de los generadores; huele a las aguas fecales que desbordan de las alcantarillas de muchos barrios; mira entre las pequeñas rendijas que se cuelan entre las enormes moles de cemento que separan un barrio de otro; sabe a comida enlatada traída de Irán y tiene el tacto punzante de las vallas de alambre de espino que coronan balcones y tejados. Desde hace cinco años se han callado los cláxones en los atascos eternos de sus avenidas, se han apagado los aromas de manzana de sus fumaderos de pipas de agua, ya no se puede mirar a lo lejos desde sus puentes, tampoco comer pescado frito a orillas del río o gozar de la suavidad de las telas en sus bazares. A Bagdad le han robado gran parte de la esencia de las ciudades de Oriente Medio para convertirla en un experimento de urbe- jaula donde los que la han diseñado viven tras barrotes de oro, y sus ciudadanos de toda la vida, en pleno corredor de la muerte. Bagdad se ha convertido en un campamento militar protegido por cemento y barricadas. Un regalo podrido forrado de bloques de hormigón del que los extranjeros pueden salir y entrar gracias a un aeropuerto que recibe una decena de vuelos al día. Pero el aeropuerto actual es sólo un recuerdo de tiempos pasados. Donde antes había fotos del dictador, ahora cuelgan carteles de bienvenida. Un recibimiento macabro a una ciudad tomada que, poco a poco, a base de bombas y combates, va perdiendo el bullicio para convertirse en un laberinto repleto de puestos de control. E Malos tiempos El avión es hoy el aliado indispensable para aquellos con mayores recursos económicos que puedan pagar las altas tarifas de las compañías que operan a Bagdad, Basora o a las ciudades kurdas de Suleymania y Arbil. Antes se llegaba en nueve horas a Bagdad. La carretera hasta la frontera era mala, pero en suelo iraquí había una autopista estupenda. El alquiler del coche costaba cien dólares y podíamos llevar hasta a cinco pasajeros recuerda Aymman, taxista jordano que ahora en vez de ir hasta Bagdad, se debe conformar con conducir hasta el aeropuerto de Amman porque aquello está peor que en la guerra Tras unos años de suspensión, aerolíneas como Royal Air Jordanian tienen tres vuelos diarios a Bagdad y cuesta encontrar asien- Funeral por una víctima del atentado del pasado lunes en Kerbala Se han callado los cláxones en los atascos, se han apagado los aromas de manzana de sus fumaderos de pipas de agua, ya no se puede comer pescado frito a orillas del río... to en los Fokker de ochenta plazas que cubren la hora y media de trayecto entre Amman y Bagdad. Su competencia es la mítica Iraqi Airways, aerolínea bandera del país que en su día llegó incluso a tener vuelos directos a Madrid. Los precios de un pasaje superan los seiscientos euros y entre los usuarios dominan los cuerpos musculosos y cabezas rapadas de norteamericanos empleados por compañías de seguridad. Botas, tatuajes, gafas de sol y cara de pocos amigos completan el paisaje de estos personajes que se han convertido en habituales del Bagdad del siglo XXI. De los nueve establecimientos