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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Córdoba TEXTO Y FOTO: CÉSAR JUSTEL La fiesta de los Judas La tradición de empalar y después destruir durante el Domingo de Resurrección al traidor Judas es un ancestral rito que se conserva en varios pueblos cordobeses. Los judas son muñecos fabricados con trapos y ropas viejas a quienes el pueblo ajusticia como en un rito pagano de primavera E n algunos sitios los mantean; en otros, los queman, apedrean, linchan o fusilan. Sólo varía la modalidad, pero su ajusticiamiento no falla. Cuando llega la noche del Sábado de Gloria, en varias aldeas de diversas provincias españolas- -y en particular de Córdoba- -se celebra la muy antigua tradición de la ejecución de Judas, el apóstol traidor. Es una ancestral costumbre propia de los ritos de invierno que en algunos casos acabó integrándose en el Carnaval, pero que, sobre todo, ha terminado vinculándose con el domingo de resurreción con que concluye la Semana Santa. Suelen ser los judas muñecos fabricados con paja y trapos a quienes se viste con ropas viejas. Antiguamente, el material con que se hacían tenía que ser robado, y aún hoy las ropas con que se les viste se suelen tomar prestadas del tendedero de alguna vecina despistada que olvidó la fecha. Los judas suelen permanecer colgados dos o tres días antes de su ejecución final. Asimismo era- -y es todavía- -corriente intentar robar el judas al pueblo vecino, costumbre que puede terminar en enfrentamiento a tortazos. Después, el rito de la destrucción del pelele es similar al linchamiento de los personajes- bandidos de algunos carnavales. Se puede observar en esta ejecución del judas un rito más antiguo que la propia iglesia. Es el rito del empalamiento del pelele y de su posterior cremación, que se remonta a cuando los campesinos quemaban y sacrificaban a un llamado rey de la flora y sus restos se utilizaban después como fertilizante (casi todas las mitologías cuentan la muerte de un héroe o de un dios que se sacrifica para que la tierra de nuevo produzca frutos) Si esta costumbre se ha integrado en la Semana Santa es por su coincidencia con fecha de llegada de la Primavera y con el renacer del mundo vegetal, que había que propiciar con unos actos rituales que se repetían año tras año. La forma de morir de los actuales judas es de lo más variado: quemados (se les suele introducir cohetes para que resulte más vistoso) fusilados, apedreados o manteados, pero siempre hay que destrozarlos. En muchos lugares los judas trasladan una critica popular a personajes, a institucio- nes o a algún suceso llamativo ocurrido en el lugar durante el año. No es raro pues que la debida autoridad algunas veces los haya prohibido. ¿Quién mató al comendador? Fuenteovejuna, señor ¿Y quién es Fuenteovejuna? Todos a una La ejecución del comen- Fuenteovejuna Es tradición que los judas permanezcan empalados varios días antes de ser quemados dador Fernán Gómez de Guzmán, que hiciera famosa Lope de Vega, se evoca con especial viveza en estas aldeas que rodean a la localidad cordobesa de Fuente Obejuna, donde cada año, al acabar Semana Santa, tiene lugar la ejecución de unos peleles a los que llaman judas y en la que participa el pueblo al completo: todos a una Muchas de las aldeas que rodean a Fuente Obejuna fueron fundadas por gentes huidas de aquella villa ante el temor del posible castigo que les aguardaba. En cambio, la propia Fuente Obejuna es de los pocos pueblos de la zona en los que no hay judas En los demás, los campesinos esperan con impaciencia esta fiesta, que incluso puede eclipsar la Semana Santa, a veces reducida a alguna que otra procesión con una imagen solitaria por las calles del pueblo. Lo fuerte, de siempre, ha sido lo del Judas La más espectacular de tales celebraciones es la de Aldea de Cuenca, donde los quintos del año fabrican al judas en los días anteriores a la fiesta, y lo vigilan y esconden para evitar que sea destrozado antes de tiempo. Después, el Domingo de Resurrección, es llevado hasta la plaza y empalado en lo alto de un poste rodeado de carteles alusivos a su pecado Al mediodía, tras una pequeña procesión, todas las escopetas del pueblo se dan cita en la plaza disparando a la vez. Todo se hace ruido y humo. Y lo que queda del pelele es arrojado a la hoguera. Otras pueblos cercanos en los que la costumbre es que los cazadores disparen a los judas son Ojuelos Altos y Posadilla. En algunos hay un solo judas y en otros varios. Entre los que cuentan con un mayor número de ellos está Espiel, donde cada vecino hace el suyo y lo cuelga en el balcón de su casa donde será destrozado a trabucazos por los jóvenes en el amanecer del domingo. En otras localidades los izan en la plaza y, después, a una señal, pasan a ser destruidos. En Alcaracejos (Valle de los Pedroches) también se iza a varios el sábado por la tarde a los que luego se dispara y quema por la noche. Otras localidades cordobesas que mantienen esta tradición son las de Pedro Abad y Doña Rama. Espectaculares son los de la cercana localidad sevillana de Almadén de la Plata. Suelen representar a menudo a personajes de la provincia, a quienes cuelgan versos satíricos del cuello. Al final, se les dispara uno por uno, y los chicos acaban de destrozarlos con las manos, esparciendo por la vía pública el serrín con el que han sido fabricados... Verdad es que las más ancestrales tradiciones no han muerto del todo. Sólo se han disfrazado.