Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE Motos de nieve en el bosque de Pasvik, cerca de la frontera entre Noruega y Rusia lir de marcha dice Canuto, guía turístico. Y del 21 de mayo al 21 de julio no tenemos noche, hay más actividad, más energía, se duerme menos... Sin embargo, en verano Tromso parece más solitaria. Es por la universidad Cierto. Ahora se ve mucha gente joven pululando por las calles cubiertas de hielo, con zapatillas deportivas y sin dar un resbalón. La explicación a esa habilidad puede ser darwiniana... o que se ponen unos pequeños crampones en las suelas. La vida discurre plácidamente. El periódico local no informa de crispaciones políticas, sino de unas lobas españolas que han viajado hasta estas latitudes en busca de hombres rubios La aclimatación al medio se hace pateando la ciudad y sus atracciones, como el Museo Polar- -con exposiciones sobre míticos viajes, como el del Fram al Polo Norte, o sobre la vida de los tramperos y balleneros en las islas Svalvard- Polaria, con un acuario que exhibe especies autóctonas- -las focas son las principales protagonistas- o la catedral ártica, de forma triangular. Pero el viajero dirigirá sus pasos irremediablemente a los alrededores, a las colinas y bosques nevados que pueden recorrerse en un trineo tirado por perros, a las montañas de ascenso lento y descenso vertiginoso sobre unos esquíes, o al puerto donde están amarrados los barcos que recorren la costa noruega, porque queda dicho que Tromso no es la estación término. La ocurrencia del expreso del litoral la tuvo el capitán Richard With a finales del siglo XIX. Muchos pensaron que estaba loco. ¿Viajar por un cinturón de fiordos, islas y arrecifes sin cartografiar ni balizar? Naufragio garantizado. Pero el tipo firmó un contrato con el gobierno noruego y el 2 de julio de 1893 el vapor MS Vesterlen zarpó del puerto de Trondheim rumbo a Hammerfest, donde llegó después de tres días de navegación por las aguas más peligrosas de Europa. El expreso se convirtió en un medio de transporte vital para las poblaciones situadas a lo largo de la ruta. Un año después, With dio una vuelta de tuerca: ¿Por qué no llevar a bordo a lo más granado del turismo internacional? Los escépticos volvieron a dar la nota. Pero entre 1894 y 1896 se publicaron los primeros catálogos en inglés y francés. Hoy, Hurtigruten cuenta con dos líneas de transbordadores en dirección norte y sur y vende el viaje de Bergen a Kirkenes (o al revés, con escala en más de una treintena de puertos) como el más hermoso del mundo de las montañas. El Trollfjord atraca en el puerto. No es una escala como las demás, en las que sube un puñado de pasajeros y baja otro. En Honningsvag tocan a rebato, porque a 35 kilómetros de allí está Cabo Norte, el confín de Europa, y resulta casi obligado coger el autobús para asomarse a sus precipicios, hacerse una foto, comprar algún souvenir en el centro de visitantes o enviar correo a los que se quedaron en el sur. Aquí en verano lo que se estila es la contemplación del sol de medianoche. Ahora, de la aurora boreal. No se demore esperándola, porque el expreso del litoral parte hacia su última escala, Kirkenes, cerca de la frontera con Rusia. Tal vez antes de llegar quiera dar un paso más en la aclimatación usando el jacuzzi de la cubierta del barco. La temperatura ambiente puede estar a- 15 grados centígrados, pero tranquilo, dentro del cocedero burbujeante sentirá calor, podrá relajarse y disfrutar de las vistas, con las crujientes tabletas de hielo flotando en la superficie del fiordo. Sobre la salida... mejor no dar detalles. Valle de Pasvik, junto a Kirkenes. Una hilera de motos de nieve atraviesa la taiga a toda velocidad. Los pilotos se creen poco menos que Peter Fonda y Dennis Hopper en Easy Rider y si no fuera por la teoría de las capas serían carne de cañón. Ropa interior térmica, jersey, forro polar, chupa de invierno, braga, gorro, guantes... y, por encima de todo, un mono cortavientos. El congelado río Pasvikelva es una autopista, pero la conducción se hace (Pasa a la página siguiente) La teoría de las capas ro, seamos sinceros, cuando el común de los mortales contempla una aurora boreal no piensa en partículas cargadas, sino en elucubraciones místicas- -la teoría de los esquimales sobre antorchas encendidas por los espíritus moradores del cielo tiene su punto- -o en esa chica que persigues toda la vida y no se deja atrapar. Tromso, la ciudad más importante del norte de Noruega, 300 kilómetros por encima del Círculo Polar Ártico, tiene vocación de lanzadera. Lo fue para los grandes exploradores de antaño, con Nansen y Amundsen a la cabeza, y para los turistas de ahora que vienen con la promesa de aventuras y paisajes deslumbrantes en la maleta. Alguien poco avisado podría pensar que en invierno se congelan aquí los ánimos, pero sus 65.000 habitantes se las ingenian para no aburrirse. Del 21 de noviembre al 21 de enero no tenemos día y es complicado hacer cosas fuera de casa, pero los bares, restaurantes y pubs de la ciudad disponen de una capacidad para 20.000 personas, así que uno de cada tres habitantes puede sa- Cabo Norte Honningsvag, visto desde el mar, es una postal de libro. Las casas de madera pintadas de colores contrastan sobre el fondo blanco La lanzadera del Ártico Aurora boreal incendiando el cielo sobre la costa cercana a Cabo Norte