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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE La alabarda, desde Fernando el Católico, ha sido el nexo de unión que a través de la historia ha ligado el destino de la Guardia Real a la de los Reyes de España FOTOS ABC La Guardia del Rey Todo por Su Majestad POR VIRGINIA RÓDENAS Hábiles combatientes en zonas urbanas, para la Guardia Real la montaña tampoco tiene secretos como no los tiene el fondo del mar. Al compás de su unidad de música, resuenan los acordes de sus Harley, el trote de sus caballos o el estruendo de sus baterías. Alternan virtuosismo en táctica y puntería en tiro con la pericia del conductor, camarero o sumiller. Su meta es la excelencia. Su destino: servir al Rey unto al Rey deben estar los mejores. Lo dice el ideario de la Guardia Real, y es verdad. Cantad bravos soldados de España la gloria de ser fieles guardias del Rey proclama su himno y ésa es su primera y última razón, la que repiten como una letanía todos y cada uno de los 1.900 componentes de este regimiento de hombres y mujeres que, como dice a D 7 su coronel jefe, Juan Antonio Díaz Cruz, han visto en los ojos de Sus Majestades los Reyes el orgullo que sienten al observarles. Y cada uno de los guardias- -subraya- J ha sentido al desfilar delante del Primer Español que el Rey le miraba a él. Y eso lo compensa todo Es el estímulo que, por encima de todo, les mueve a sortear obstáculos, a no mirar jamás el reloj, a emplearse con la misma entrega en unas maniobras, en un relevo solemne en el alcázar madrileño, en una misión de escolta, en una empresa internacional en Afganistán o en Kosovo o en el servicio de una cena de gala en el Palacio Real con la que el Monarca agasaja a un jefe de Estado invitado. Por eso, cuando en el Cuartel El Rey donde los jardines se hacen uno solo con los del Palacio contiguo de El Pardo, se pregunta a cualquier uniformado por qué está ahí, por qué es guardia real, por el Rey, para servirle lo más cerca posible es la única respuesta, una contestación sin trampa ni cartón que no admite peros. Tal es así que bien podría decirse que lo que cunde a nuestro alrededor es sencillamente una epidemia por contagio. Por ejemplo, José Francisco Belmonte, soldado- -o mejor, guardia- dejó su trabajo fijo en Málaga para a sus 27 años ponerse desde la Escuadrilla Plus Ultra, del Ejército del Aire, al servicio del Rey. El próximo día 19 cumple 33 años y cuando esta mañana pasa revista a los seis últimos se le ilumina la cara. Es mi vocación. Aquí, si no te gusta esto, no pintas nada. Entré en el Grupo de Honores que, además, forma parte de la guardia de seguridad, y allí disfrute mucho con las maniobras y aprendiendo tácticas policiales. En este grupo se sale a misiones en el exterior y se trabaja mucho, pero te compensa. Ahora me siento útil trabajando en la oficina de captación o reclutamiento, donde informo sobre la Guardia Real y las Fuerzas Armadas en general. Llaman mucho- -y aprovecha para dar el gratuito 900 23 44 00- y lo hacen más hombres que mujeres, porque ellas son más decididas y se presentan directamente. Son personas de entre 18 y 23 años. Y todos quieren ser guardias reales para estar cerca de la Familia Real, que es a lo máximo a lo que puede llegar un militar, y también les anima la diversidad de cursos que se ofertan (desde protocolo a paracaidismo) Lo cierto es que hay muchas posibilidades para elegir: perros, motos, guardia y control militar, buceo, caballería, música... Belmonte, con un contrato de larga duración hasta los 45 años, me dice que aspira a sacarse el graduado en ESO, alcanzar el empleo de cabo primero o cabo (Pasa a la página siguiente)