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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE to. Es Jueves Santo. Ante el Sepulcro, otra vez a las siete, el lavatorio de pies precede a la Misa de la Cena del Señor, en evocación de la cena Pascual en la que Jesús instituyó la Eucaristía. Solo una pequeña peregrinación viajará hasta el Santuario del Cenáculo- -el lugar perdido para la catolicidad en 1552, hoy en manos de los judíos, donde la tradición señala la Última Cena- -para recordar el misterio. Pero el recogimiento consustancial a la fecha se intensificará con el rito de la Hora Santa. Al pie del Monte de los Olivos, en la Basílica de la Agonía erigida al borde del Huerto, y donde se encuentra la roca sobre la cual Cristo sudó sangre, caída la noche se proclama el misterio de Getsemaní: la negación de Pedro, la oración del Señor, su captura por parte de los soldados. La luna llena de Pascua preside la meditación de los peregrinos que besan la Piedra Bendita. Permanece abierta hasta las doce, igual que la Iglesia de San Pedro in Gallicanto, construida sobre el lugar donde Cristo pasó la noche del Jueves al Viernes Santo, y visita imprescindible en esta jornada. Un peregrino venido de EE. UU. representa la Pasión de Cristo en la Vía Dolorosa de Jerusalén AFP Jerusalén POR LAURA L. CARO CORRESPONSAL EN JERUSALÉN Viernes Santo Tras los pasos de la Pasión En el Estado de Israel, la Semana Santa no pertenece al calendario festivo oficial. Pero peregrinos católicos, griegos, armenios y coptos celebran la Muerte y Resurrección de Cristo en una atmósfera de recogimiento espiritual en los lugares donde la tradición señala los pasos de la Pasión a Semana Santa en Jerusalén es un viaje interior. Que nadie espere la suntuosidad de los pasos andaluces, la sobriedad austera y ordenada de las procesiones castellanas, ni a la Ciudad Santa rendida en las calles a la conmemoración solemne del Misterio. En Israel, en el Estado judío, no es fiesta. El recuerdo de la muerte y resurrección de Cristo no pertenece a su calendario oficial, en 2008 tampoco coincidirá con las celebraciones de su Pascua, señalada entre el 19 y el 26 de abril. No hay Semana Santa, pues, en el ambiente. Porque la Semana Santa en Jerusalén es otra cosa: una experiencia íntima que hay que salir a buscar, y que se encuentra en la emoción única de vivir la liturgia en el exacto lugar donde la tradición señala los pasos del protagonista divino en su Pasión. Siguiendo sus huellas en humildes procesiones sin iconos por la Vía Dolorosa o por la de Ramos desde Betfagé. En la clausura de los Santuarios de Tierra Santa y, excepcionalmente, entre los muros de la Basílica del Santo Sepulcro. L Es allí donde los ritos adquieren un matiz casi sobrenatural. Al pie del Calvario, donde se localiza el sitio de la Crucifixión y Muerte, al pie del Sepulcro vacío de Cristo, la multitud peregrina de católicos latinos, griegos, armenios y coptos ortodoxos irá agolpándose- -según sus almanaques pascuales- -en las capillas hasta hacer la Basílica irrespirable. Algunos, familias enteras, estarán literalmente acampados en recogidos rincones durante días, haciendo palpitar el espíritu con cada misa, puertas adentro. Es Semana Santa en Jerusalén. Y el programa de celebraciones católicas se conmemorará así: Palmas de Jericó para proclamar el triunfo, ramos de olivos llegados de Belén y Jerusalén que fueron testigos de la agonía, visten de fiesta este Domingo, en que una Santa Misa pontifical a las siete de la mañana, oficiada por el Patriarca Latino en la Basílica, y una procesión en su interior darán paso, ya por la tarde, a la manifestación popular católica más importante del año en Jeru- salén. Para los peregrinos con ella empieza la Semana Santa. Es la procesión de Ramos desde Betfagé, la iglesia donde se conserva la roca en la que el Señor montó el pollino, y que conmemora la entrada victoriosa del Mesías en la Ciudad Santa a través del Monte de los Olivos y Getsemaní. Siguiendo una tradición que se remonta a fines del siglo IV la comu, nidad católica- -scouts, colegios, asociaciones, parroquias latinas- -desfila con banderas y estandartes, en un sugestivo y heterogéneo cortejo, que miles de cristianos y musulmanes acompañan a los lados del camino. Misa de la Pasión del Señor, siete de la mañana, ante el Gólgota y la reliquia de la Santa Cruz. La Vía Dolorosa, la de la Amargura... las calles de la Ciudad Vieja bullen de peregrinos que se preparan para participar en el multitudinario Vía Crucis que empieza a las 10,30. Es el preludio popular, variopinto, heterogéneo de la Procesión Fúnebre de la tarde entre la Cruz y el Santo Sepulcro, dentro de la Basílica. Viernes Santo sobre las huellas del Crucificado. Su imagen, un Cristo articulado, se inciensa en tierra ante el altar de la Crucifixión, se desclava a golpe de martillo ante el altar ortodoxo del Calvario- -lugar preciso de la muerte- -y se embalsama con perfumes en la Piedra de la Unción. Los pasajes del Evangelio que relatan la historia de la Redención retumban en italiano, en griego, en alemán, inglés, francés, árabe y español. Sábado de Gloria Domingo de Ramos Jueves Santo El recuerdo de las horas previas a la Crucifixión arranca con la solemnidad de la liturgia, y se cierra- -ya a la hora de las tinieblas- -con las resonancias del beso de la traición y el prendimien- La cita religiosa más importante del día es la Vigilia Pascual. a las 7.30 de la mañana o a la noche, en las parroquias. La más fotografiada, sin revestir la espectacularidad de la ceremonia ortodoxa del Fuego Sagrado, el encendido del Cirio que el obispo hace con la llama extraída de dentro del Santo Sepulcro, el lugar donde arden las lámparas que simbolizan el resplandor de la Resurrección. Domingo de Resurrección Familias enteras de peregrinos permanecerán acampados varios días junto a la Basílica del Santo Sepulcro, donde se localiza el sitio de la Crucifixión y Muerte de Jesucristo Al Masihu qam. Haqam qam! Cristo resucitó. Es el saludo del encuentro de los cristianos ante el Sepulcro, eternamente abierto, en la Misa de Pascua que despedirá la Semana Santa.