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16 3 08 EN PORTADA Semana Santa La fe del pueblo Un nazareno de la Hermandad del Cautivo se toma un respiro para ir al baño (Viene de la página anterior) años y cuya cura habían recomendado los especialistas, ha sido casi un asunto de Estado a orillas del Guadalquivir. ¿Afectaría el rostro retocado al grado de devoción? Pero la prueba se superó para bien y la imagen luce hoy con su encarnadura afianzada, al igual que la fe que derraman sobre Él los sevillanos. Porque Sevilla se convierte desde hoy y durante ocho días en el catecismo del pueblo, que reivindica a voces el derecho a creer a El catecismo del pueblo su manera y desnuda sus sentimientos en la calle con más facilidad que en los templos. ¡Mírala, este año viene más guapa que nunca! dice una joven embriagada por la emoción mientras acompaña a su Virgen, que llega hecha fiesta desde casi el extrarradio al centro. Y con Ella, ataviado con túnica de nazareno o sin ella, todo el barrio recorriendo kilóme- tros y kilómetros. Pero ese camino lo marca la idiosincrasia sevillana, que no siempre discurre por la misma senda que la ortodoxia católica. Nunca se ha visto a tanta gente alrededor de las iglesias. Y sin embargo, tampoco parece que las cofradías vayan a resolver la crisis vocacional que deshilacha las sotanas. Los hay que no han ido a Misa desde que hicieron la primera comunión, pero que durante estos días se hacen acompañar de Cristo o incorporan a la Virgen María de por vida en forma de tatuaje. Un tatuaje que a veces comparte piel con el escudo del Betis o del Sevilla club de fútbol. Hay quienes prodigan sus críticas ante semejante panorama, otros lo asumen como inevitable peaje de una religiosidad popular, que es la que manda de puertas afuera. También se podría decir que sólo con la fe- -la fe sin obras- -no se mueven los más de cien pasos que desde esta mañana de Domingo de Ramos procesionarán a la Catedral. De ello, además de la fe, se encargarán los costaleros, que- -devotos muchos de ellos, pero no todos- -en Sevilla representan la fuerza física de la Pasión en la calle. La semana que hoy rompe, la única del año que empieza en domingo, es también para miles de personas una meta en la que enorgullecerse de lo realizado en el día a día. Muchos habrán esperado esta jornada grande trabajando a lo largo de meses en los cientos de proyectos humanitarios y obras asistenciales que hacen más necesarias a las hermandades durante esos 364 días de callada labor solidaria que el último, en el que se convierten en cofradía. Cuestión de fe... y de fuerza Aparte de su participación en Semana Santa, las Hermandades y Cofradías cumplen una importante labor asistencial y humanitaria durante todo el resto del año Hermandades y ONG De su labor son testimonio- -y sirvan sólo unos cuantos ejemplos- -el centro de estimulación precoz que abrió en 1982 la Hermandad del Buen Fin, la gestoría de Los Javieres, en el barrio de las Tres Mil viviendas y con la acción social conjunta del Consejo de Hermandades y Cofradías, o las importantes bolsas de caridad de La Macarena, el Gran Poder o la Esperanza de Triana. Ahí las hermandades son auténticas ONG que no miran el credo de los beneficiarios. Para ellos la procesión dura todo el año y casi siempre va por dentro. LUIS DE VEGA es corresponsal de ABC en Marruecos y costalero de la Hermandad de los Estudiantes en Huelva y del Cristo de la Exaltación en Sevilla Penitentes de la Hermandad de la Oración, en el Huerto en la tarde del Jueves Santo