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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Nazarenos de la Hermandad de La Paz regresan a su templo tras más de doce horas de procesión lado por la cámara digital de un guiri que se cree teletransportado a la Edad Media... Sevilla es más que el recurso al azahar, al incienso y la saeta; más que el oro bordado y la plata cincelada; más que la madera hecha carne por Martínez Montañés o Juan de Mesa; más que el ruán, el merino o el terciopelo en forma de nazareno... Sevilla es más que las marchas por Amarguras o por Campanilleros; más que una torrija chorreando miel en la pastelería de La Campana; más que un rosario en el inmenso silencio de la catedral... Todo esto y más cabe en las guías de viaje y en las postales, en los discos compactos y en los deuvedés, en los blogs y en otros portales de internet. Pero es necesario dejarse llevar sobre las tablas mismas del escenario donde se representa la tragedia hecha folclore para oler, tocar y hasta alcanzar el cielo de Sevilla, algo que durante estos días es posible sin tener que ir con los pies por delante. Así, se escucharán explicaciones como la del señor que llevaba en su coche de caballos a una pareja de turistas por la calle Águilas y les dijo: Aquí a la derecha tienen ustedes la Casa de Pilatos ¿La Casa de Pilatos? inquirieron. Sí, claro, donde se queda Pilatos cuando viene en Semana Santa Con Poncio o sin él, la tradición pesa, pero no más que los pasos. Sevilla avanza y acepta cambios. A su ritmo, pero los acepta. Por eso apenas son cuatro las hermandades que aún no permiten de manera oficial participar a las mujeres en el cortejo, aunque alguna se cuela, oculta tras su capirote. Ahora, además, empujan- -son pocas pero decididas- -las que quieren hacerse un hueco en las cuadrillas de costaleros, que en la Semana Santa de Sevilla siguen vetadas para ellas. El ambiente no parece propicio para que su reclamación vaya a tener éxito en breve, pero tampoco hay normas internas en las corporaciones que lo prohiban. Ya está el Instituto de la Mujer con la escopeta cargada. Todo se andará, aunque sea al ritmo de la Macarena, que en la Madrugada del Viernes Santo- La Madrugá -tarda más de doce horas en recorrer bajo su palio un camino que, a paso de peatón, no lleva más de treinta o cuarenta minutos. Al hablar de introducir cambios, sorprendería a muchos saber además que la restauración del rostro del Gran Poder, cuya policromía habían carcomido los (Pasa a la página siguiente) ¿Mujeres costaleras? Nazarenos de la Hermandad del Cautivo abandonan un momento la procesión en su largo recorrido hacia el centro de Sevilla Algunos no han vuelto a Misa desde la primera comunión, pero durante estos días acompañan a Cristo o incorporan a la Virgen María de por vida en forma de tatuaje mejor. Pero, cuidado, que el grupo de más de cuatro es multitud y hasta arrimarse a la barra del bar para el necesario refrigerio puede ser un calvario. Además, intentar asimilar la Sevilla cofradiera con prisas puede causar un corte de digestión acompañado de diarrea mental en forma de no- me- he- enteradode- ná. Es como aquel que, agobiado, trata de hacer frente a una bulla de cientos de personas que bloquean el tránsito por varias calles. En la bulla, como en el mar, mejor no ir a contracorriente si se quiere sobrevivir. Sevilla es durante estos días mucho más que la historia del río grande heredado de los árabes; más que sus torres del Oro y la Giralda, más que el instante conge- En la bulla, pero sin prisas Costaleros del Cristo de la Exaltación reponen fuerzas antes de un relevo