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D 7 9 3 08 Más de veinte años surcando los cielos de medio mundo, y una trayectoria deportiva envidiable (veinte títulos de campeón de España, uno como campeón de Europa, otro como subcampeón de Europa y tres medallas de bronce en los mundiales) han precedido al que ha sido su gran triunfo: el Campeonato Mundial de Vuelo Acrobático. Para Ramón Alonso, volar es una pasión y una forma de vida, así que sólo era cuestión de tiempo que un aficionado como él se instalara en el trono de los profesionales. Hoy aspira a la perfección y sueña con un viaje espacial... a los mandos de la nave. ¿Por qué no? GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Ramón Alonso CAMPEÓN DEL MUNDO DE VUELO ACROBÁTICO ISABEL GUTIÉRREZ- ¿Recuerda la primera vez que despegó los pies del suelo? -Claro. Fue con mi padre, sobrevolando en helicóptero Talavera de la Reina. Tenía tres años y aquello ya fue definitivo. ¿Para dedicarse a vivir en las nubes? -De mi familia paterna me viene la pasión hacia la aviación. Empecé con el ala delta, y seguí con el paracaidismo, el vuelo acrobático... Pero también me gusta el submarinismo, la vela, el esquí... Pruebo todo lo que puedo, igual hago con la comida. Y si no me gusta, no repito. ¿Qué le lleva a uno a invertir tanto esfuerzo en hacer piruetas en el aire? -Poder ser perfecto con un avión. Empiezas a volar porque te atrae. Lo pruebas, y cada vez te gusta más. Y luego se convierte en una auténtica obsesión. Buscas la geometría, la precisión, la perfección. -Y para alcanzar esa perfección, ¿qué necesita? -Constancia. Cuando ves que tienes posibilidades de llegar, es cuestión de ser cabezota. ¿Es la suya una carrera de largo recorrido? -Es larga, porque ganar medio punto en una maniobra requiere muchos años de entrenamiento. Es difícil llegar y mantenerte allá arriba. Hay que asimilar, entrenar, desarrollar técnicas... -Y estar en una forma física estupenda, ¿no? -Lo que más me afecta es el peso. Yo trabajo aceleraciones de más 12 g y menos 10 g, así que procuro mantenerme lo más delgado posible. Es que dos kilos de más a 12 g, son 24 kilos extras que le hago trabajar al corazón. Si llego con sobrepeso, me agoto antes. Una vez que esto está controlado, trabajo los paquetes musculares grandes: pectorales, brazos, abdominales, glúteos... ¿Qué hay de la fortaleza mental? -La mejor fórmula para ser mentalmente fuerte es haber perdido durante muchos años. A base de Ser el número uno no te da derecho a nada especial mundo, atraviesa su etapa más complicada? -Bueno, manejo todo esto con mucha delicadeza porque es necesario un período de asimilación para que el éxito no se te suba a la cabeza. Por ser el número uno del mundo, no tienes derecho a nada especial. Quizás sí tienes el derecho a llevar una condecoración, pero también el deber de llevarla bien. ¿A veces le acompaña el miedo? -No se puede trabajar con miedo, hay que trabajar con respeto y confianza. El miedo no puede ser parte de un entrenamiento o una competición; ni siquiera puede ser parte de la vida. -Usted también compite con la rusa Svetlana Kapanina, cinco veces campeona del mundo. Así que el vuelo acrobático es un deporte donde no hay separación de sexos... -Aquí se mide la geometría y la precisión, y una mujer puede ser tan precisa en sus maniobras como un hombre. O tan agresiva. ¿Es igual el cielo en todas partes? -Es muy distinto, cada cielo tiene su peculiaridad. ¿Cuál es el cielo más bonito? -El de Madrid. Tiene una claridad y un color espectaculares. ¿Y el más feo? -Los plomizos no me gustan. Una cosa es que sean curiosos y otra, que te agraden. El cielo del desierto es sorprendente, porque es rojizo y no deja de tener su encanto. Pero donde esté un cielo azul, que se quiten los demás. ¿Le gustaría ir más allá, al espacio, por ejemplo? -Es mi último sueño: ser comandante de turistas espaciales. ¿Alguien tiene el teléfono para llamar al señor Richard Branson? ¿Dónde está su paraíso? -En Ocaña (Toledo) es mi casa y mi paraíso. Aprovecho la ocasión para dar las gracias a todos los lugareños de Ocaña, porque llevan muchos años aguantando mis entrenamientos a horas intempestivas... que no son otras que las horas de la siesta. El precio de un sueño Yo estoy patrocinado por SENASA y Adventia, dos empresas de la aeronáutica y, gracias a ellas, he conseguido llegar arriba entre otras cosas porque tenía el mejor material y las mejores condiciones posibles. En cuanto a la federación, bueno, no puede hacer más de lo que hace. ¿Si me cuesta dinero? Soy comandante de un Airbus 340 de Iberia, así que utilizo mis días libres y mis vacaciones para entrenar e ir a las competiciones. Así que claro que me cuesta dinero. SIGEFREDO perder es cuando uno aprende lo que tiene que hacer. Cuanto más tranquilo y concentrado llegues a una competición, mejor. Ahora sé que una mezcla de alegría, tranquilidad y seguridad en uno mismo es una buena fórmula. Y hay otra cosa importante: parece ser que todo el mundo está preparado para ganar, pero no siempre es así. Ganar no es algo tan sencillo, primero porque cuesta mucho y, en especial, porque es muy fácil tirar todo por la borda pensando que ya lo tienes atado y bien atado. ¿Así que, como campeón del