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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE libro: el Codex Las Huelgas, el manuscrito original de obras musicales de ars antiqua, una joya de más de siete siglos. Cójelo- -me dice- no vas a tener otra oportunidad como ésta Después se le ocurre que nunca hubiera consentido que metieran aquí esos muebles Se refiere a los armarios blancos, asépticos como de material quirúrgico, que han instalado en la habitación contigua y que Patrimonio Nacional, dueño y guardián de los destinos de Huelgas, ha comprado para preservar el acervo documental. La reverenda madre abadesa, Mercedes Amudio, que acaba de llegar, se ríe. Sabemos que tenemos uno de los archivos medievales más importantes del mundo. Lo hemos amado y cuidado- -explica- -y ahora la tecnología se encargará de preservarlo para la historia Así que habrá tecno en clausura. Lo hará la Universidad de Burgos con la que Patrimonio Nacional- -y con la rúbrica imprescindible de la abadesa- -ha convenido un plan que durará doce meses y por el que se catalogarán los fondos, se realizará un informe de restauración para una salvaguarda preventiva- -con hidratación de pergaminos, planchado y tratamiento químico- se microfilmarán y digitalizarán los documentos para tener copia de seguridad y que puedan ser consultados y, por último, se almacenarán y ordenarán en los armarios que tan poco le gustan, por su estética hospitalaria, a la archivera de Huelgas. Y nos sorprende que mientras el presidente de Patrimonio, Yago Pico de Coaña, se afana con uñas y dientes en conservar la historia de España, justo ahí donde se hunden nuestras raíces culturales en los centros de conocimiento que fueron los monasterios, otro presidente, el de la Confederación Española de Religiosos, haya suprimido las Bienales de Arte Confer, que servían, entre otras cosas, para poner de manifiesto el empeño de las congregaciones en mantener y cuidar un patrimonio religioso, histórico, artístico y cultural, crucial en el diálogo fe- cultura. Pero en Huelgas se habla poco y se reza mucho. Madre Angelines, la priora, que es la alegría vestida de monja, nos despide. Se ha levantado, como el resto, a las 5,30, para la primera hora litúrgica, cuando el mundo descansa y nosotros suplicamos al Señor por las necesidades de todos Es el principio de la alabanza a Dios, el origen y el fin de su misión. Por hoy, la nuestra ha terminado. Y con un sonoro y apretado beso nos dice que volvamos. Y volveremos a este Real Monasterio de Santa María la Real de Huelgas, donde la Edad Media aún puede darnos muchas sorpresas. El plan La clausura ha protegido libros y legajos del daño de la mano del hombre chos de ellos coloreados, cartas de confirmación heredadas por los reyes y litigios de hace mil años. Rentas, pagos, compra- ventas, pleitos y permutas. Una fuente inagotable de información para investigadores de la historia, de la economía y el derecho. Pero mucho menos de lo que llegó a haber antes de 1808 cuando las hordas francesas arrasaron el archivo y expoliaron las tumbas reales: de las segundas se llevaron el vil metal pero dejaron las telas- -bendita ignorancia- mientras que con en el primero sólo pudo la barbarie de la destrucción por la destrucción frente a lo que hicieron en Silos, del que sí supieron robar el jugo. No se oye una mosca por el corredor. Pasan algunos minutos de las dos de la tarde y la comunidad está comiendo. Son 30 religiosas, todas españolas, de la Congregación Cisterciense de San Bernardo, con edades entre los 96 y los 29 años. La más joven, Marta, una chica de Cercedilla recién llegada, causa admiración entre sus hermanas por su 1,83 m. de estatura. Dice la madre Ana que a su lado parece una pulga. Luego, volviendo la vista sobre sus libros y legajos me confiesa las carcajadas que me he echado yo sola leyendo lo que hacían antes las monjas en el convento. ¡Qué hermoso! Se acerca a una estantería y extrae de su funda un do pronóstico- -parece que se fuera a romper en cualquier momento- -no duda en trepar, ante nuestro estupor, por escarpadas escaleras para llegar a los intrincados rincones de su amado tesoro medieval. Y si no subo, ¿cómo te crees que llego? me increpa. Cae aguanieve sobre Burgos. Hace un frío que pela, pero el cierzo no consigue atravesar los muros del cenobio. Incluso se siente calor en el territorio de la madre Ana, una habitación forrada de estantes de madera y dividida en tres cuerpos donde la monja repasa las piezas. Los que están infectados, los separo del resto y los meto en un sobre para evitar contagios. Les pongo tejuelos. Mira éste, que parece que alguien se haya quedado dormido sobre él con un cigarrillo Y saca de su aislamiento de papel el documento herido por el hongo, tanto que el plomo que cuelga parece la única señal de dignidad que le queda. A su alrededor, 350 legajos, más de 150 libros y unos 1.000 pergaminos, con sellos de plomo o cera, los más antiguos. El primer documento es de 1116 del Rey Alfonso I de Aragón me dice. Junto a él, documentos con datos de la administración de las reales casas, mu- El efecto del hongo. Como un milagro, la restauración podrá recomponerlo