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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Abajo, joven los ataques m de la v etió sus m continuaron anos e íctima y el arranc n arle la para intent el cuello s cuer a das vo r cales Cuando to do terminó, a mbos se fe licitaron: No ha es ta unos ama do mal para teurs porque tal tipo de internos suelen adaptarse a la perfección al medio carcelario. La incógnita es saber cómo puede reaccionar cuando esté en la calle, si esa mente psicópatica que demostró en el crimen del rol está aún latente y, por tanto, puede despertar si se dan las condiciones oportunas. Es este un asunto muy debatido por todos los que han tratado- -y aún tratan- -a Javier Rosado. A favor de la decisión de que se le conceda el régimen abierto juega que ya ha disfrutado de dieciocho permisos penitenciarios y siempre ha hecho buen uso de ellos. Además, no hay que olvidar que sólo ha cometido un delito en su vida, que ha tenido una buena evolución en los programas de tratamiento, que en cualquier caso en 2010 quedará definitivamente en libertad y quizá lo mejor sea prepararle desde ahora para cuando llegue ese momento... No es un problema de fácil solución. Junto a todos estos aspectos positivos no conviene olvidar la frialdad con la que preparó, ejecutó y describió luego el asesinato: Existió complacencia en el sufrimiento causado a la víctima y un íntimo propósito de satisfacer instintos de perversidad reflejó el Tribunal Supremo en su auto de confirmación de pena. Además, tampoco ha pagado la indemnización a la familia de la víctima, el empleado de limpieza Carlos Moreno Fernández- -es insolvente, al no tener trabajo- aunque se ha mostrado dispuesto a hacerlo en cuanto consiga un empleo. La decisión de la Sección Quinta de la Audiencia de Madrid de concederle el régimen abierto atenuado- -saldrá en principio los fines de semana- -es arriesgada para muchos, pero no poco meditada ni carente de fundamento. Incluso las dos personas de la junta de tratamiento de Soto del Real que se oponían a esa progresión de grado en este momento- -el mismo criterio que mantuvo Prisiones y el juez de Vigilancia Penitenciaria- se basaban en que dada la personalidad del interno y la gravedad del delito convenía mantener la situación anterior, para después, mediante la concesión de nuevos permisos, ir evaluando su progresiva adaptación a la libertad. El argumento es la necesidad de medir otros factores al margen de los académicos y de comportamiento, que están fuera de toda duda. Javier Rosado se enfrenta desde ahora a otro difícil reto: el de la libertad. Después de catorce años en prisión, donde se le aprecia y donde se ha adaptado a un tipo de vida, tiene que cambiar de hábi- Javier Rosado (a la derecha) entra a la sala donde será juzgado ABC tos. Para que lo logre con éxito dispondrá de ayuda psicológica tanto en el interior como en el exterior, tal y como ha sucedido en los permisos que se le han concedido hasta ahora. En los primeros disfrutados llegó a tener ataques de pánico y dificultades para hacer cosas tan rutinarias como ir al cine o entrar en unos grandes almacenes, eso sí actividades opuestas al silencio de la cárcel al que está acostumbrado. También le resultó complicado mantener una relación fluida con sus padres, pese a ser los que más le han apoyado. Su relación con la libertad ha mejorado notablemente e incluso el sentimiento de culpa que ha aflorado en él después de estos años- -durante ocho siguió tratamiento psiquiátrico dentro de prisión- le motiva para implicarse en beneficio de los demás. Esa es la clave: ahora asume que ha hecho daño, que ha provocado muchísimo dolor, y se arrepiente de ello. Al contrario, pues, de lo que sucedía al entrar en prisión, cuando era incapaz de sentir piedad por la víctima y escribía esa frase siniestra: ¡Cuánto tarda en morir un idiota! Superdotado, esquizoide y entregado a su fantasía Parecían 14 hombres buenos o un minicongreso de Psiquiatría, pero fueron incapaces de ponerse de acuerdo sobre quién era Javier Rosado y qué bullía en su mente, esa mente capaz de escribir el diario íntegro de un asesino y narrar hasta el espanto cómo se mata a un inocente. Durante el juicio contra él y su cómplice Félix Martínez, celebrado en 1997, los 14 peritos convocados, tanto de parte como de oficio emitieron ocho diagnósticos distintos, desde el que afirmó que era una persona normal hasta otro que le atribuyó 53 personalidades. José Cabrera, uno de los psiquiatras forenses que evaluó al asesino del rol rememora aquellos días, evoca los ingredientes mentales del juzgado y emite su propio dictamen: Si yo fuera juez, firmaría para que Rosado saliera ya a la calle. Hay varias razones, pero la principal es que hace dos años que cumplió dos tercios de condena Al preguntarle qué rasgos destacaría de Rosado, Cabrera no duda. Tiene una inteligencia superdotada, con un cociente intelectual que se acerca a 180; una personalidad extraña, esquizoide de manual, con un mundo interior fantástico, muy rico y algo esencial: llevaba varios meses jugando doce horas diarias a Razas su juego del rol, apenas comía, de hecho estaba muy delgado Esos fueron los ingredientes del cóctel mortal para el psiquiatra. Esas condiciones no se van a repetir combinadas de esa forma, y existen más probabilidades de que no vuelva a matar que lo contrario Desgrana el apoyo familiar, su comportamiento impecable, su inteligencia como factores a favor. Y apunta: Su personalidad es muy compleja, vivía entregado a la fantasía y su capacidad especial le provocaba un desprecio por los demás que acabó como acabó. Pero... merece otra oportunidad ABC FE RNANDO RU Su cómplice continuó acuchillando al hombre por todo su cuerpo BIO