Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Cuando se pasa de tres son cuernos sa en ganar un Oscar a la mejor actriz (el de Juliette Binoche fue de reparto) es inevitable acordarse de Simone Signoret, que lo consiguió en 1960 por Un lugar en la cumbre Fue entonces no sólo la primera francesa sino la primera actriz en ganar un premio de la Academia por una película extranjera (era británica y su director, Jack Clayton) Los galardonados ese año eran nada menos que William Wyler y Charlton Heston (por Ben Hur claro) Lo más significativo, las chicas que la francesa dejó sentadas: Doris Day por Confidencias a medianoche Audrey Hepburn por Historia de una monja Katherine Hepburn por De repente el último verano (qué mala) y Elisabeth Taylor también por la película de Mankiewicz. Ganar impresiona más cuando las rivales tienen esos nombres. 1960 fue también el año en que Yves Montand rodó El millonario con Marilyn Monroe. Quizá lo que iba a pasar a continuación estuviera predeterminado por el título original de la película de George Cukor, Let s make love No había escapatoria. Marilyn Monroe estaba casada con Arthur Miller (se divorciarían al año siguiente) y Montand, con Signoret (no se divorciarían) Obviamente, Montand y Monroe tuvieron un lío. En tiempo real, un periodista preguntó a Signoret por el rumor de idilio. Respuesta: Si Marilyn está enamorada de mi marido es que tiene buen gusto. Yo también lo estoy Años después, la francesa de quien Nina Simone tomó el nombre, reconocería comprensiva el affaire ¿Qué hombre se habría resistido? Aquí, en Los Ángeles y en la China, un desliz está plenamente justificado si es con Marilyn Mon- C omo la sirena Marion Cotillard es la segunda france- Pe, embutida en su Chanel, se desliza por la alfombra en su punto. REUTERS Atrás quedó la actriz que se estiraba el escote palabra de honor sin recato sexy con el que festejó junto a su amor el Oscar al mejor actor de reparto. Una de las que más disfrutó de todo fue Pilar Bardem, bajo el shock de haber recibido la felicitación de un Harrison Ford que se acercó para conocerla. Mientras en Hollywood las actrices actuaban como modelos para las firmas de costura, en París se inauguraba la semana de la moda. Hasta allí se fue la modelo Nieves Álvarez en la que fue su primera separación de sus hijos gemelos. Nieves no quiso faltar a la apertura de la nueva boutique Yves Saint Laurent ni al desfile de Loewe que presentó nuevo diseñador. La guapísima maniquí se retiró de las pasarelas de la mano de YSL, con quien entró por la puerta grande en la meca de la moda. En Madrid, las fiestas tampoco se han hecho esperar. Con muchos invitados entre los que estaban Eugenia Martínez de Irujo o Arancha de Benito se inauguró la nueva tienda Hugo Boss. Mientras, en la sala Gabana, la cantante Grecia Castellanos presentaba su nuevo trabajo Provócame y en Marbella la baronesa Thyssen inauguraba una exposición con su colección más privada. Treinta obras de la argentina Mercedes Lasarte y Soler Miret componen esta muestra que incluye el mural de Soler sobre la familia al completo, inspirándose en el ambiente colonial de Jamaica con los Thyssen paseando a sus panteras y de fondo la madre de Tita y su nieto Borja, o el primer retrato de las gemelas de Tita que posan en su primer año en unos cojines de seda azul mientras se dan la mano. Ni exclusivas ni ceremonias: al final éste óleo ha servido para conocer el rostro de las niñas que siguen sin salir de la casa de San Feliú. Kilómetros más arriba, en el hotel Palacio del Mar de Santander, se celebró la tradicional entrega de premios taurinos que reúne a lo más granado de la Fiesta. Este año el homenajeado por toda una vida fue Jesulín de Ubrique, que no para de recibir galardones tras su retirada. Jesulín llegó la víspera con su fiel chófer Matís y su mujer María José Campanario a quien dedicó este trofeo y unas palabras de lo más cariñosas. En la cena de gala que organizó Juan Renedo no faltó el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ni invitados como José Campos (en ese hotel fue donde celebró su boda con Carmen Martínez Bordiú) o María Eugenia Fernández de Castro que ya prepara su enlace con Guillermo Gaspar. roe. Cualquier infidelidad es contingente, pero ésta es necesaria, igual que el alcalde de Amanece que no es poco Yves Montand tenía su propia y particular filosofía sobre el asunto de los cuernos: Creo que un hombre puede tener dos, quizá tres líos mientras está casado. Pero tres es el máximo. Después de eso estás engañando a tu mujer No sabemos si en el cupo reglamentario incluyó sus avances lúbricos sobre Catherine Allegret, la hija de Simone, a tenor de lo dicho pasado el tiempo por Benjamín Castaldi, el hijo de Catherine Mi madre me reveló en términos muy crudos, y sin tapujos, que Montand no siempre había tenido con ella la actitud que se esperaba de un tío o un padrastro Una historia que Signoret, a quien su hija se la había contado, cubrió. Hombre, parece que no fue como lo de Woody Allen con Soon- Yi, pero no deja de ser escabroso, lo que lleva a recordar algún bruto aserto popular (el mejor, colgado, o así) Hay un periodista afgano condenado a muerte (el tribunal alcanzó el acuerdo en cuatro minutos; toma juicios rápidos) porque ha cuestionado que los hombres musulmanes puedan tener cuatro esposas y las mujeres, sólo un marido. Pues a mí me parece bien. No la condena a muerte sino que las mujeres sólo puedan tener un marido. Me imagino la idea de disfrutar de más de uno a la vez y se me abren las carnes. Cuestión distinta es que seas Zsa Zsa Gabor. Preguntada, en sus mejores tiempos, por cuántos maridos había tenido, contestó interrogativamente: ¿Aparte de los míos? (los suyos han llegado a ser ocho) Sin embargo, compartir el marido con varias esposas es una manera repartir la losa. Aunque es verdad que esto sólo lo veo en Big love la serie americana sobre un mormón de Utah casado con tres mujeres (ilegalmente, por supuesto) Salvo por los rancios ropajes que me lleva Chloë Sevigny, parece una buena vida. Las tres mujeres viven con sus respectivos hijos cada una en su casa. Las viviendas están pegadas y comparten una piscina. Como una urbanización. Y el gran macho (anda que hay que tener ganas para cargar con más de una mujer) se turna. Y si a ellas les viene mal el día de recibir, lo cambian con la compañera, igual que si se tratara de una guardia en un hospital. Como ventaja para el hombre está el hecho de que se evita tener que cenar dos veces y otros problemas tradicionales derivados de gastar amante. A falta de la cómoda poligamia está la opción Montand- Signoret de dejar que corra el aire. Pero hay que contar hasta tres.