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2 3 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Los ex de campaña an entrado como elefante en cacharrería, aunque González ha roto bastante más que Aznar al llamar imbécil a Mariano Rajoy. Tiene su aquel que Felipe González se muestre ahora tan dispuesto a echar una mano a Rodríguez Zapatero, después de mostrar escaso entusiasmo por su política a lo largo de la legislatura y estar más de un año sin cruzar palabra con él. Cuestión de lealtad a las siglas, o necesidad de echar una mano a sus amigos y compañeros, a los que no les llega la camisa al cuerpo pensando que, si el Psoe pierde las elecciones, se quedan a ver navíos, sin prebendas ni coche oficial. Es un González nuevo el que ha aparecido en escena, un González broncón e insultador. Aznar, que ha tenido sonadas meteduras de pata en estos años últimos y que ha creado más de un problema a Rajoy con sus salidas de tono, también se apunta a la sal gorda política, pero no llega ni de lejos a la de Felipe González. Qué razón tenía el ex presidente socialista cuando decía, hace tiempo, que los ex presidentes son como un jarrón chino, muy valiosos pero nadie sabe dónde ponerlos. Rosa Díez sí ha encontrado en cambio su sitio. Como tiene pocos duros le ha echado imaginación a la campaña, es un ejemplo de cómo explicar un programa sin necesidad de endeudarse hasta las cejas. Los expertos en sondeos apuntan que se advierte un cierto giro respecto a sus posibles votantes: hasta hace pocas semanas pensaban que Rosa le quitaba votos al PP, pero parece que ahora ya no están tan claras las cosas y advierten que también se va a llevar voto so- H cialista. Y es que, mal que le pese a Zapatero, ha desencantado a muchos de sus seguidores. Hay una masa de votantes socialistas del 2004 que no quiere ver a Zapatero ni en pintura, pe- González le echa una mano a Zapatero tras mostrar ABC escaso entusiasmo por su política durante la legislatura ro no votan a Rajoy ni siquiera con la nariz tapada. Y sin embargo se sienten cómodos con el mensaje que transmite Rosa Díez. Que en muchos aspectos es parecido al que defiende el PP... pero no es el PP. En esta campaña crispada y muy centrada en Zapatero y Rajoy, se pone el acento en cuestiones menores y sin embargo se pasa por encima sobre otras que son relevantes. Por ejemplo, se le está dando mucha caña a Bermejo por la cuestión del piso y por la baja laboral de su mujer, pero nadie echa cuentas de lo que nos cuesta la campaña de Zapatero: utiliza los falcon como si fueran suyos, no sabe distinguir entre su agenda oficial y su agenda de candidato, de tal manera que pagamos entre todos sus traslados de un lado a otro de la geografía. Nunca lo hizo González en campaña electoral ni tampoco Aznar. Eran sus partidos lo que pagaban los aviones, pero Zapatero se sube a los aviones de las Fuerzas Armadas con una naturalidad que llena de perplejidad. Cuando no de escándalo. Lo que ocurre es que parece cosa menor comparada con otras polémicas, como la que ha provocado la presidenta del Tribunal Constitucional con su carta a Zapatero. Hasta hace nada era Rajoy el que tenía que lidiar con las torpezas de los suyos, pero han cambiado las tornas: a Zapatero le llueven los disgustos, cuando no es Bermejo es María Emilia Casas la que le provoca un problema con esa carta que demuestra que la presidenta cree poco en la independencia del Fiscal General. Aunque la imagen de la Justicia ya estaba sufriendo quebrantos desde tiempo atrás.