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2 3 08 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN Nacionalistas y maniqueos En su libro La dejación de España Helena Béjar responde a los interrogantes planteados por el nacionalismo, el sentimiento de identidad y pertenencia... y el torrente de pasiones que suscitan en política. Desde la perspectiva españolista y desde la vertiente de los nacionalismos periféricos. En el siguiente pasaje, se estudia el maniqueísmo que suele proliferar en ese debate a izquierda cayó en la trampa de identificar descentralización con progresismo mientras que los nacionalistas periféricos hacían de España una noción retrograda. Como resultado, quienes se sienten españoles son acusados de fachas en una lucha dialéctica que sirve para ejercer un chantaje moral inexistente en el resto de Europa. Por su parte, el centroderecha tampoco quiere hipotecar su imagen democrática con un españolismo que desde hace demasiado tiempo ha servido como herramienta de coacción por parte de los nacionalistas de las naciones sin Estado y de la vieja progresía. Los españoles sufren de privación relativa: poseen una identidad disminuida frente a la identidad reforzada de los nacionalistas periféricos El nuestro es un país en que una parte de la población reivindica la nación española, pero le cuesta darle un contenido. Dicha carencia se constata en el deseo de unir el concepto político y voluntarista de nación- -políticamente correcto y sin duda necesario para civilizar el nacionalismo español más pedestre- -y el concepto cultural. Como nación cultural España está compuesta de titubeantes alusiones a un idioma común cuyo referente es vacilante ¿español o castellano? a una historia compartida que no se conoce por su paulatina supresión de la educación y que sólo se acierta a nombrar a través de los mismos referentes con que lo hacía el franquismo (los Reyes Católicos principalmente) y de una cultura desprovista de contenidos más allá de los toros y el flamenco. Todo ello hace de España, desde el discurso españolista, el fiel reflejo de la caricatura que el nacionalismo periférico repite para desacreditar. Cabe preguntarse por la insuficiente formación de los futuros cuadros del Partido Popular en relación con esa cultura española que se reivindica. Algo falla en el seno de los partidos nacionales, que no están transmitiendo una idea densa de L Título: La dejación de España Autor: Helena Béjar Editorial: Katz Páginas: 290 Precio: 15 euros Fecha de publicación: Marzo España y que deberían tomarse muy en serio la renacionalización de sus élites, sin aguardar a que el reemplazo generacional, en el que se depositan las esperanzas de una renovación de la idea de España, acabe con las culpas y las deudas. No sea que cuando dicho reemplazo llegue no quede rastro del concepto de España y por ende de la posibilidad de sentirse español. Mientras tanto, el discurso españolista achaca al actual gobierno socialista de caer en la irresponsabilidad, la incoherencia y la traición. La irresponsabilidad enlaza con la acusación de pragmatismo, es decir, con la intención de mantenerse en el poder a cualquier precio y para ello pactar con los partidos nacionalistas que son ajenos al interés general. Se está construyendo una democracia defectiva, con un aumento de la abstención (tanto en el referéndum de aprobación del Estatuto de Cataluña como en las últimas elecciones autonómicas) expresión de la desconfianza en la clase gobernante; de los partidos nacionales- -sobre todo el PSOE, incapaces o impotentes frente a los partidos nacionalistas, y de éstos, que se comportan como partidos extractivos, que exigen del gobierno central un trato preferente y se invisten de una sobrelegitimación juzgada como intolerable. La reivindicación de paridad de estatus, que hace inaceptable que una región comunidad au t ó n o m a r e a l i d a d nacional nación tenga más autogobierno que otra, ha llevado a la aprobación de nuevos Estatutos y es previsible que la dinámica de Helena Béjar Ensayista, socióloga. Autora de El mal samaritano Quienes se sienten españoles son acusados de fachas en una lucha dialéctica que sirve para ejercer un chantaje moral inexistente en el resto de Europa Algo falla en los partidos nacionales, que no están transmitiendo una idea densa de España y que deberían tomarse en serio la renacionalización de sus élites la emulación competencial no cese. La acusación de incoherencia y de traición al PSOE no sólo proviene de los militantes del PP. También del grupo de votantes de izquierda (PSOE IU) que manifestaban un sentimiento de indefensión política ante la deriva ideológica del centroizquierda, que ha abandonado los valores de la igualdad y la solidaridad. De la igualdad, porque el Estado de las autonomías ha devenido un modelo casi federal, en el que los individuos no son iguales ante la ley en los diversos territorios, que han generado desigualdad en los servicios sanitarios, en la educación, en los usos de la lengua, etc. La diferenciación en el conocimiento de la lengua autóctona- -el catalán y el vascuence- -marca una desigualdad en el acceso a bienes sociales- -a puestos de trabajo, por ejemplo- que puede llevar a la desigualdad en el seno de comunidades que coexisten en el federalismo. La falta de reconocimiento de la identidad española por parte de los nacionalistas subestatales redunda en una autoestima nacional disminuida, en una dignidad mermada, que es lo opuesto a la capacitación- -empowerment- un sentimiento de control sobre los acontecimientos colectivos que tiene que crear una democracia vigorosa. No es de extrañar que el discurso españolista tenga como horizonte el desastre: la quiebra de España, y el aumento del privatismo de la mayoría silenciosa a la que a la vez se le supone un límite en su capacidad de aguante traspasado el cual se despertará la conciencia nacional dormida. Un whisful thinking que expresa un futuro deseado aunque difícilmente realizable. Llama la atención que el nacionalismo aparezca siempre como una condición proyectada, como la ideología de otros. Asociado con la exclusión, es aceptado como una identidad transitoria, mientras se consigue un Estado, por los militantes del PNV EA, y es vergonzante para los del PSC. Siempre son los otros- -Bata-