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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Atrápenle, si pueden J. C. VALERO. BARCELONA La vida de Heinrich Kieber emula la de Frank Abagnale, el estafador norteamericano que interpretó Leonardo DiCaprio en la película Atrápame si puedes Quienes le conocen en Barcelona, ciudad donde residió durante unos años, le describen como astuto y políglota (habla con fluidez alemán, francés, inglés y castellano) y con gran capacidad de convicción. Hasta el punto de hacerse pasar por otras personas sin esfuerzo. En la capital catalana recuerdan que solía asistir a las fiestas acompañado de guardaespaldas para reforzar su interpretación de rico heredero de una de las más poderosas familias de Liechtenstein. Este papel le sirvió para estafar un piso a una acomodada familia barcelonesa en 1996, por lo que fue condenado en su principado natal a 4 años de prisión y a devolver parte del dinero. Como Abagnale, el delator del fisco alemán también se hizo pasar por piloto mientras trabajó para la desaparecida Swiss Air, lo que le permitió viajar por todo el mundo con trato preferente. Kieber llegó a Barcelona en 1981, a los 16 años de edad, porque la familia de su madre es oriunda de Sabadell. Una tía suya, monja en un colegio de Lloret de Mar de la congregación de la Inmaculada Concepción, fue su tutora hasta alcanzar la mayoría de edad. El joven Heinrich cursó un año de administrativo en la Escuela Suiza de Barcelona, pero abandonó los estudios a pesar de que sus notas eran aceptables. Su rastro se pierde en Australia Nacido en Mauren, Lietchenstein, el 30 de marzo de 1965, Kieber estudió en la Escuela Suiza de la ciudad condal, donde se alojó durante años en una residencia para estudiantes. Allí se le recuerda como alguien de personalidad compleja y embaucadora, con pretensiones de alcurnia que le llevaron a hacerse pasar por vástago de la acaudalada familia Hilti. Antiguos conocidos confirmaron a la prensa catalana que poseía un notable don de gentes y capacidad de convicción. Tras ser interrogado en Barcelona, se averiguó que ya había realizado una estafa similar en Palma de Mallorca. Los estafados intentaron un acuerdo amistoso con él, durante una cita en Argentina, pero volvió a estafarles. Y la disputa se dirimió finalmente en Liechtenstein, recuperándose parte del dinero perdido. La redada actual en Alemania está dando frutos inmediatos: 91 evasores han confesado ya ante la fiscalía de Bochum y otros 72 han presentado denuncias contra sí mismos, a fin de obtener beneficios jurídicos y no ser víctima de un circo mediático. Los evasores han abonado ya al fisco 27,8 millones de euros y aún se esperan las devoluciones de quienes se han denunciado a sí mismos. La ley alemana permite al evasor sortear la persecución penal si retorna el capital al país, presenta una denuncia contra sí mismo y abona los impuestos correspondientes. Kieber en sus años barceloneses LA VANGUARDIA La redada actual en Alemania está dando sus frutos, pues 91 evasores de capitales han confesado y otros 72 han aceptado presentar denuncias contra sí mismo El caso está revelando también las ramificaciones del fraude internacional cometido con el anacrónico respaldo de bancos establecidos en paraísos fiscales dentro de la zona UE, según el secretario general de la OCDE. Los servicios fiscales de EE. UU. han abierto investigación contra 100 ciudadanos. El Reino Unido ha comprado datos por 200.000 euros, mientras Canadá se negó a pagar por información y Alemania ha ofrecido sus datos, en el marco de cooperación de la OCDE, a España. Holanda, Finlandia, Suecia y Noruega, mientras Dinamarca ha rechazado hacer uso de esa información. Estados Unidos, en cambio, ofrece comisiones a quienes contribuyan a que el fisco recupere impuestos escamoteados. LGT ha interpuesto una demanda contra Kieber y ha denunciado los métodos alemanes como para- gangsteriles. Los intereses fiscales no pueden situarse por encima de la ley protesta el Príncipe Alois de Liechtenstein, primer propietario de LGT. Desde el Principado el asunto se ve de otra manera: Los gobiernos nos culpan de que sus ciudadanos evaden (capitales) pero nosotros no vamos a buscarlos ¿Por qué no se ocupan de mejorar sus abusivos sistemas fiscales y la ética de sus ciudadanos? dice un portavoz del Ministerio de Justicia. Pero lo averiguado no sería sino la punta del iceberg de la gran evasión habitualmente cometida a través de maletines transalpinos y excursiones monegascas o pirenaica, pero también organizada por las oficinas subsidiarias en Liechtenstein de bancos europeos muy respetables.