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2 3 08 CLAVES DE ACTUALIDAD H. Kieber Estafador y azote de evasores fiscales Empleado de un banco de Liechtenstein, entregó a Alemania información sobre quienes esconden su dinero en el Principado. Pero Kieber no es un Robin Hood muy legal, ya que es buscado por estafa POR RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL EN BERLÍN n algún lugar de Australia puede encontrarse un descarado Robin Hood de la postmodernidad, azote de ricos evasores insolidarios y evadido él mismo tras autosolidarizarse con 5 millones de euros, por gastos de tramitación y comprarse una nueva identidad... fabricada bajo pago por la policía alemana. El banco de Liechtenstein situado en el ojo del desagüe de las evasiones, Liechtenstein Global Trust (LGT) mantiene que el empleado que lo cantó todo a la policía alemana es Heinrich Kieber y que poco tendría de caballero cruzado y menos aún de Teresa de Calcuta. Ciudadano del Principado de Liechtenstein, a mediados de los 90 Kieber desembarcó en Barcelona para perfeccionar su castella- E no. Los vínculos de su familia con esta ciudad le venían de que una tía suya profesó en una congregación y estuvo adscrita a un colegio de Lloret de Mar. En la ciudad condal, se hizo pasar por rico heredero y, en sus delirios, pedía en su trabajo que le prestaran un Rolls para presentarse en las fiestas con guardaespaldas; todo ello antes de ser detenido por estafa- -según señala La Vanguardia -por una denuncia de 18 de octubre de 1996. LGT, una de las primeras entidades bancarias del reducto alpino, con activos por valor de 100.000 millones de francos suizos, y en parte propiedad de la familia principal, aduce que Kieber habría incurrido en problemas legales también en Liechtenstein, lo que le movió a intentar coaccionar a las autoridades enarbolando la amenaza de un cedé lleno de datos de 1.400 clientes. De resultas, y tras pasar a la acción, dicho cedé habría ido a parar a manos del servicio de información alemán, que dio cuentas a la policía financiera. La eventual implicación del BND, y el precedente que sienta, están siendo analizados en Alemania por políticos e instituciones financieras. Pero el caso es que, entre tanto, ha desatado redadas en cientos de despachos y hogares de importantes fortunas alemanas, sospechosas de evadir sus ganancias y no cumplir con sus obligaciones ciudadanas. El ex empleado justiciero habría robado la información en 2002, según una portavoz de LGT en Vaduz. Kieber trabajó entre abril de 2001 y noviembre de 2002 para la división de Fideicomisos de LGT, que proporciona servicios fiduciarios y de fondos de inversión a clientes con el fin de establecer fundaciones que gestionen sus propiedades o la sucesión familiar de las mismas. Desde un empleo secundario, Kieber se ocupó antes de la digitalización de datos para su almacenamiento informático, y aprovechó para hacer desaparecer cuatro cedés llenos de información de clientes, por los que en las últimas semanas agencias de distintos gobiernos habrían pagado millones. Pero según la portavoz de LGT, Kieber no habría actuado resentido con el banco o con los ricos evasores, sino que lo habría hecho para vengarse de las autoridades judiciales, pues sentía que había sido injustamente tratado Cuando LGT descubrió la estafa barcelonesa, Kieber huyó con los cedés e intentó negociar sin éxito con el Príncipe Hans- Adams. Finalmente regresó en 2003. Entregó las copias robadas, pero al parecer se guardó una, con la que desde 2006 habría negociado con el servicio de información alemán. Antes de desembarcar en Liechtenstein, Kieber había sido detenido en Barcelona por la Guardia Civil. En 1996- -y residiendo en un barco amarrado en Sitges- -perpetró la estafa de entregar un cheque sin fondos para comprar un dúplex en la zona alta de Barcelona que valía 380.000 euros. Cuando los dueños se quisieron dar cuenta, Kieber ya lo había revendido, según los abogados de la firma Cuatrecasas. Al abrirse la causa oral, Kieber se encontraba ya fuera de España, lo que motivó una orden de busca y captura en Interpol. Edificio del LGT Banking Group, en Vaduz (Liechtenstein) cuyos secretos se rifan los países AFP En Barcelona viajaba en un Rolls prestado y asistía a las fiestas acompañado de guardaespaldas para hacerse pasar por un rico heredero de Lietchenstein