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2 3 08 EN PORTADA Varón domado Hombre perplejo (Viene de la página anterior) jor un chico de 24 que un señor de 49 apunta Cañamares, que asegura que en un link de mujer madura en internet entran un montón de chavales de 20 años. Y es que, uno por uno, los cotos que los varones mantenían hace unos años van siendo invadidos por las mujeres. En la redistribución de papeles que se produjo hace unas décadas, ellas partían de una situación de opresión y tenían claro lo que querían y el modelo- -el masculino- -a seguir para aspirar a mayor autonomía e independencia económica. Y se están aproximando a él. Hasta el punto de que se han convertido en Superwomans capaces de trabajar dentro y fuera de casa y atender a los niños. Y, por supuesto, ahora esperan lo mismo de sus parejas. Pero ellos no saben muy bien hacia dónde mirar para concretar ese cambio que intuyen necesario y difícil de alcanzar. Tal vez, como apunta Cañamares, porque el hombre ha perdido la hegemonía en el terreno económico, laboral y sexual y a cambio no obtiene ninguna ganancia, porque se le sigue adjudicando un papel secundario en la educación de los hijos y los afectos Por eso defiende la necesidad de una segunda revolución para llegar a la verdadera igualdad entre hombres y mujeres. Desconcierto Javier Urra, autor del libro de reciente aparición Mujer creciente, hombre menguante editado por la Esfera de los Libros, opina que el hombre se siente desconcertado, primordialmente prescindible y superfluo frente a una mujer que busca al metroemocional Y en la búsqueda de nuevos papeles masculinos, apunta, surgen tres tipos de varones: El encantador, que no había existido hasta ahora, que de verdad es un compañero, es sensible y pasa tiempo con sus hi- jos porque le apetece y no por obligación. El light suave, que quiere ser democrático pero anhela ésa es su tragedia- -la capacidad que tenía su padre para educar a los hijos. Y el missing que por mucho que se hable de conciliación familiar y laboral está poco por la labor y mira para otro lado En definitiva, la mujer avanza y a algunos hombres les cuesta seguirle el paso y entender el motivo del cambio. Sólo poco a poco empiezan a vislumbrar las ventajas de la nueva situación para ambos. ¿Las tiene? se preguntan algunos. Javier Urra no lo duda: El hombre ya no tiene que esconder sus sentimientos o debilidades y puede participar de forma activa en la educación de los hijos o la decoración de la casa sin que eso le disminuya como persona Arun Mansukhani, subdirector del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, cree que cuando los roles de género son muy rígidos, como en el pasado, todos pierden libertad. Por el contrario, cuando se hacen más flexibles, ambos tenemos igualdad de oportunidades para desarrollarnos como seres humanos en la dirección que queremos, independientemente del sexo En este sentido apunta que hombre domesticado -que no domado- -podría traducirse como hombre liberado Liberado de unos estereotipos que en el pasado le constreñían. El coste de esta liberación, aclara, es la incertidumbre que genera todo cambio, una de las emociones que más teme el ser humano Para Mansukhani, la sociedad con roles rígidos tampoco era gratificante para nadie, pero al menos estaba claro qué se esperaba de cada uno. Además, contaba con la ventaja de que una mitad estaba sometida y no demandaba nada. En el momento en que empezamos a cambiar esos roles, el hombre no sabe muy bien a qué atenerse, no tiene modelos válidos, y muchos se sienten perdidos y con miedo Y es que las relaciones de igualdad demandan de ambos miembros de la pareja una mayor estabilidad emocional, algo que, para este experto, no es fácil de conseguir en una sociedad que tiene como ideal la juventud y la falta de compromiso. Sin embargo, la opinión de quienes integran la generación del cambio (hombres de entre 40 y 50 años) se muestra muy favorable al esfuerzo de conseguir la igualdad. Al menos es lo que opinan la media docena de ellos, muy conocidos- -porque a diario nos informan de lo que ocurre en el mundo- -a los que hemos pedido que nos expliquen cómo han vivido este cambio. Hombre liberado Descubrimos facetas ocultas J. J. Santos. Telecinco. Adquirir nuevas responsabilidades ha hecho que descubriéramos facetas que nuestros padres tenían ocultas. Yo me he involucrado más en la educación que en las tareas domésticas, porque estoy casi doce horas fuera de casa. Pero intento aprovechar los fines de semana para estar con mis hijos. Respecto a la generación anterior, quizá hayamos perdido un poco de autoridad mal entendida con nuestros hijos, pero hemos ganado en diálogo y comprensión. Compartir esa responsabilidad es importante para la vida en pareja. Caemos en el tópico de si un hombre friega o barre en casa. Pero estar al día en la educación de los hijos puede resultar más estresante que ponerte a plachar veinte minutos, que también lo hacemos ya Lo anómalo era lo de antes Sergio Sauca. TVE. Los tiempos cambian y hay que saber adaptarse y entender que lo anómalo era lo de antes, que por el hecho de nacer con uno u otro sexo hubiera ventajas o inconvenientes. Mi caso es atípico, porque nuestra familia es un poco tradicional. Mi mujer decidió quedarse en casa y cuidar a los niños, y eso da a la familia un equilibrio extraordinario. Pero lo habitual es que trabajen ambos. Me parece de un mérito extraordinario, casi imposible, poder compatibilizar vida familiar y laboral. Yo he tenido claro desde el principio que mis hijos ocupaban un papel importante en mi vida y he trazado una serie de líneas para que mi vida profesional no quite tiempo a la familiar... Respecto a las tareas domésticas, es una cuestión de voluntad más que de capacidad