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2 3 08 EN PORTADA Varón domado Hombre perplejo POR PILAR QUIJADA a publicidad suele ser pionera a la hora de captar tendencias sociales. Hace poco una conocida marca de detergentes incluyó un anuncio en el que un grupo de amos de casa por imposición bailaban con poca desenvoltura una coreografía al son de una cantinela que decía más o menos así: Pablo se levantó, puso la lavadora y no se murió. Paco hizo un descubrimiento: lavar la ropa no es un sufrimiento. ¿Veis cómo no es para tanto, no tenéis ni que soltar el mando ¿O... sí? Y no precisamente el mando de la tele. No cabe duda de que el varón está en el punto de mira. Ellos son objeto de bromas en las que se les trata de forma paternalista y se les anima a compartir con sus parejas las tareas domesticas de las que hace años esta- L ban exentos por el mero hecho de ser señores. Ya no vale con tumbarse en el sofá tras una dura jornada de trabajo en espera de que lleguen las zapatillas y una bebida. Eso ya es historia. Quien traía las zapatillas, su compañera, también ha sufrido los estragos de la dura jornada laboral- -que no termina al volver a casa- -y no está por la labor. Al otro lado del umbral esperan las tareas domésticas y los niños. La situación de privilegio de los varones tiene los días contados... y algunos se sienten confusos. En la mayoría de los casos esta guerra de sexos se salda con bromas sobre los nuevos quehaceres de los hombres y su resistencia a asumirlos. Aunque también podría estar detrás de las altas tasas de divorcio (casi igualadas ya a las de matrimonios) Inversión de papeles Para algunos puede parecer que ahora el hombre, en una clara inversión de papeles respecto al pasado, tiene que ser una persona dócil, domesticada, que no dé muchos quebraderos de cabeza a su pareja, bien mandado, que sepa estar a la altura de las circunstancias y que cuando se le demande algo no defraude a su compañera. Otros entienden que si quieren seguir con su pareja tienen que ponerse las pilas y pasar por el aro La sensación que da es que al varón se le exige mucho y no se atreve a decir que no comenta Carlos Mateo, psicólogo experto en asuntos de pareja de Álava Reyes Consultores. Y en caso de no dar la talla otro anuncio de electrodomésticos que se emitía hasta hace poco especificaba claramente el desenlace: ella levantará el auricular del teléfono y pedirá fríamente que sustituyan a su hombre por otro... que sí sepa de electrodomésticos. Nada que ver con la situación de hace veinte o treinta años cuando el reparto de papeles estaba mucho más definido: El hombre estaba acostumbrado a ser el que mantenía la familia, sobre to- Aún queda mucho por hacer Roberto Arce. Antena 3. La mujer no ha conseguido aún plena igualdad, aunque los hombres de hoy nos esforzamos. La incorporación femenina al trabajo obliga al reparto de tareas. Y con el paso del tiempo esto se verá de forma natural. Nosotros- -tengo 43 años- -somos la generación del cambio y lo estamos asumiendo bastante bien, aunque tengo que reconocer que mi mujer trabaja más que yo en casa. Y no conozco ninguna pareja en que este reparto desigual no se dé. Tal vez sí colaboramos más en la educación de los hijos. Con este nuevo reparto de tareas algunos pueden pensar que el hombre ha perdido privilegios injustos. A cambio, antes el hombre tenía toda la responsabilidad de aportar dinero en casa, ahora si los dos trabajan ganas en seguridad laboral Bajar del trono Miguel Ángel Oliver. Cuatro. Desde que me independicé he sido todo lo autosuficiente que pude. Y tuve que organizarme: cocinar, comprar... Eso lo trasladé después a mi vida familiar. Desde el primer momento hay reparto de tareas, que suponen nuevas responsabilidades que implican a veces problemas, pero también alegrías. Los hombres de los 80 y 90 entendían que su responsabilidad era trabajar y aprovisionar la casa. Ahora compartir tareas facilita un mayor acercamiento emocional a los hijos. ¿Cómo no te vas a sentir cerca si estás cambiando pañales, pendiente de vacunaciones y visitas al pediatra? Aunque no vale decir yo ayudo un poco en casa como si fueras un rey. Hay que estar ahí en todo momento y saber poner una lavadora sin que la ropa destiña o encoja... o hacer un cocido Más torpes con los electrodomésticos Víctor Arribas. Telemadrid. Los varones que siguen dedicando todo su tiempo al trabajo dejando de lado sus competencias en casa cometen un grave error. Para saber si colaboro habría que preguntar a mi mujer. Yo lo intento. Implicarse no es fácil con algunos trabajos. Aun así pienso que hemos ganado respecto a nuestros padres, que no tenían una vida plena. Ahora hay mucha más colaboración del hombre en el hogar para que la mujer pueda trabajar fuera de casa si lo desea. Aunque somos más torpes con los electrodomésticos, por ejemplo. Al menos a mí me ocurre. Hablo de la plancha, la lavadora... Pero esas deficiencias las intento compensar en la atención a los hijos y creo que tenemos los papeles bien repartidos. Los hombres que no lo ven así están en otro mundo