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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE Adolfo Suárez conversa con Don Juan Carlos tras jurar como presidente del Gobierno en 1976 tonomías, que pretendía resolver el contencioso del autogobierno de las nacionalidades y de las regiones que integran España. Frente al vaivén histórico derecha- izquierda, sin negar el valor y la legitimidad de esas posiciones, se apostó por el centro político. Adolfo Suárez, en Historia de la Democracia Adolfo Suárez pagó un alto precio personal por su liderazgo de la Transición. Sufrió la animadversión de la mayoría de los altos mandos militares; recibió durísimos ataques del PSOE de Felipe González, que sabía que, para acceder al poder, había que derribar a Suárez; vio destruirse su obra: la UCD; por la ambición de los barones y por los errores del propio partido. No fui capaz de hacer un partido político como aseveró varios años después. Sus excelentes relaciones con la Iglesia se deterioraron, al final, a causa de la Ley del Divorcio de Fernández Ordóñez; nunca tuvo, a pesar de los Pactos de la Moncloa, un apoyo claro del empresariado y de las altas finanzas, etc. Su obra sólo recibiría el elogio unánime, y numerosas distinciones, cuando abandonó definitivamente la política, tras la frustrada experiencia del CDS. Haber colaborado con él en la transcendental obra de la Transición; haber vivido juntos la mayoría de los triunfos conseguidos y de los errores cometidos. Todo ello me permite valorar su excepcional calidad humana y política, y expresar, asimismo, el privilegio de haber compartido con él horas decisivas en la historia de España. mutabilidad no expresan más que el deseo de un poder histórico Además, Fernández- Miranda concibe el método de la Reforma, con un escrupuloso respeto hacia la legalidad vigente, el tránsito ordenado de la Ley a la Ley El segundo motivo del protagonismo es que Fernández- Miranda redacta personalmente el texto de la Ley de Reforma Política y lo entrega a Adolfo Suárez, el 23 de agosto de 1976. Se ha intentado minimizar la importancia del proyecto preparado por él, calificándole como un borrador que se unió a otros trabajos realizados, y en el que se introducen modificaciones importantes. Lo cierto es que la Ley aprobada por el Gobierno es esencialmente la preparada por Fernández- Miranda, con algunos retoques introducidos por Suárez y por algunos ministros- -cualificados juristas- -del Gobierno. Recuerdo que uno de los más impor- ABC Torcuato Fernández- Miranda La Ley para la Reforma Política es el gozne que abre la puerta de la Transición española hacia la Democracia, y además es su condición indispensable. Y el protagonista fundamental de esa Ley no es otro que Torcuato FernándezMiranda. Y dicho protagonismo se define en tres actuaciones claves: La primera porque es- -desde mucho antes de la muerte de Franco- -el creador intelectual del proyecto de reforma de las Leyes Fundamentales del Régimen. Y ello lo hizo a instancias del Príncipe, del que era profesor. Don Juan Carlos solicitó una y otra vez a Torcuato Fernández- Miranda que le convenciese de que el juramento de las Leyes Fundamentales no le encadenaba para el futuro o de que le enfrentaba a un perjurio moralmente inaceptable. Y Fernández- Miranda le convenció, de modo terminante, de que las Leyes Fundamentales eran reformables desde sí mismas, todas ellas, incluida la de Principios. Le convenció de que el Derecho es una realidad histórica y no una esencia metafísica y que, por ello, las cláusulas de in- Suárez sufrió la animadversión de los altos mandos militares; recibió durísimos ataques del PSOE de González; vio destruirse su obra, la UCD, por la ambición de los barones Desde mucho antes de la muerte de Franco, Fernández- Miranda es el creador intelectual del proyecto de reforma de las Leyes Fundamentales del Régimen tantes miembros del Gabinete- ya fallecido- me comentaba meses después: Cuando leí el proyecto de Torcuato exclamé: éste es el camino; estamos salvados Y, finalmente, Fernández- Miranda prepara el proceso de tramitación legislativa que hará posible aprobar la Ley de Reforma. Con el Reglamento de las Cortes en la mano, la vieja guardia franquista habría bloqueado fácilmente la tramitación de la Ley. La autorización de los grupos parlamentarios y la introducción del procedimiento de urgencia fue clave para la rápida aprobación de la Ley. Si bien en este punto hay que destacar la decisiva actuación del presidente Suárez y de los ministros más introducidos en las Cortes- -Osorio, Martín Villa, etc- -para llevar a cabo un convencimiento personal de la mayoría de los procuradores. Junto a esto, Fernández- Miranda fue el hombre que- -cumpliendo eficazmente los deseos del Rey- -llevó a Adolfo Suárez a la Presidencia del Gobierno: primero, introduciéndole como ministro secretario General del Movimiento, en el primer gobierno de la Monarquía, tras una habilísima gestión con el presidente Arias; y, siete meses después, incluyéndole en la terna para presidente- -junto con Silva y con López- Bravo- que debía presentar al Rey el Consejo del Reino, en una operación de gran riesgo y de incomparable astucia política.