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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE El director del Museo Bürhle de Zúrich, Lukas Gloor, se muestra feliz tras recuperar las obras robadas de Van Gogh y Monet mo en el caso del van gogh y el monet sustraídos en Zúrich, abandonadas en un aparcamiento. Es que- -explica Pastor- estos robos y, sobre todo cuando se utilizan armas, se ve que no están hechos por expertos en este tipo de mercancías. El mercado del arte es muy cerrado y cuanto más valiosa es la pieza más difícil es colocarla drones de arte son clanes familiares que están muy localizados y por lo común sus objetivos no son grandes obras, sino piezas más desconocidas que pueden luego venderse en mercadillos y ferias sin llamar tanto la atención. Las roban en ermitas, iglesias, segundas viviendas... y de ellas se llevan tanto esculturas, como cuadros, libros o documentos valiosos. Muchos están especializados en un tipo de objeto determinado. En España el ladrón más afamado de este tipo de obras fue Erik El belga Se ha escrito mucho sobre él y se le ha mitificado- -explica Pastor- pero no deja de ser un ladrón que hizo mucho daño a las iglesias de los pueblos de España aprovechándose de los vacíos legales que había sobre el tema del patrimonio artístico en los años 80. ¿El caso más curioso que conozca? Quizá- -dice Antón- -el robo que se produjo en el domicilio de la empresaria Esther Koplowitz. Lo planeó una banda de ladrones de cajas fuertes de bancos que, por casualidad, había conocido en un gimnasio a un guarda de seguridad que estaba en la casa. Intimaron con él y al final dieron el golpe. Lo que ocurre es que luego no supieron qué hacer con la mercancia y acabaron siendo detenidos. REUTERS Los grandes golpes del siglo 1 enero 2000: Auvers- sur- Oise una pintura de Cézanne valorada en 4,8 millones de euros, es robada del museo Ashmolean, en el Reino Unido. 22 diciembre 2000: Son sustraídos del Museo Nacional de Suecia dos Renoir y un Rembrandt valorados en 10 millones de euros. Posteriormente se recuperaron. 8 agosto 2001: Distintas obras de arte son robadas de la casa de la empresaria Esther Koplowitz en Madrid, incluidos dos Goya y un Brueghel. Las obras fueron recuperadas en 2002. 7 diciembre 2002: Robo de dos cuadros de Van Gogh en el museo Van Gogh de Amsterdam. 27 agosto 2003: Roban del castillo escocés de Drumlanrig el cuadro La Madonna del huso de Leonardo da Vinci, valorado en unos 43 millones de euros. Fue recuperado en 2007. Mayo 2004: La obra de Picasso Nature morte a la charlotte es robada del Centro Pompidou. Un año después apareció entre cartones en la periferia de París. 22 agosto 2004: El grito y La Madonna son robados del museo Munch de Oslo. Se recuperaron en 2006. 24 febrero 2006: Los dos balcones de Dalí; La danza de Picasso; Marine de Monet, y Jardín de Luxemburgo de Matisse son sustraídos del museo Casa de campo del cielo en Río de Janeiro, coincidiendo con los festejos del Carnaval. 14 noviembre 2006: Desaparece el cuadro de Goya Los niños del carretón propiedad del Museo de Arte de Toledo (Ohio, EE. UU. cuando era trasladado a una exposición en Nueva York. Fue recuperado días después. 27 febrero 2007: Son sustraídos de la casa parisina de Diana Widmairer- Picasso, nieta del pintor, el cuadro Maya à la poupée y un retrato de Jacqueline, segunda esposa del artista, valorados en 50 millones de euros. Pudo recuperarlos la policía francesa ese mismo año. 20 diciembre 2007: Roban del Museo de Arte de Sao Paulo El retrato de Sauzanne Bloch de Picasso y El Labrador de Café de Cándido Portinari. Fueron recuperadas días más tarde. 7 febrero 2008: Roban en el centro cultural de Pfaffikon (Suiza) Tête de cheval y Verre et pichet de Picasso, que les había prestado para una exposición el Museo Sprengel de Hannover (Alemania) El grito en el cielo Es curioso, pero en numerosas ocasiones es más fácil robar el cuadro que venderlo. En los grandes museos españoles no resulta fácil robar, pues se invierte mucho en seguridad- -apunta el inspector Antón- Pero hay cosas que claman al cielo. Por ejemplo, en una ocasión nos explicaron las medidas de seguridad que había en el museo Munch en Oslo y, no es por criticar, pero eran muy deficientes. Cuando se llevaron El grito casi lo único que tuvieron que hacer los ladrones fue descolgarlo de las escarpias y salir corriendo. Esa falta de seguridad de algunos museos y coleccionistas es lo que anima a determinados delincuentes a arramblar con este tipo de obras sin saber luego cómo comercializarlas Por lo general- -dice Pastor- en España, y se puede generalizar al resto de los países de nuestro ámbito, los la-