Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Arafat, el gran besucón A Giulio Andreotti lo absolvieron de asociación mafiosa por falta de pruebas. La acusación se basaba en la declaración de un arrepentido que dijo haber visto a Andreotti besar en la mejilla al capo Totó Riina. Si los besos entre mafiosos están legendariamente cargados de significado, los de Yaser Arafat perdieron cualquier connotación casi en su origen porque compartía con todo el mundo esos labios que Alá le había dado. Los besos eran un adorno de su árabe persona, lo mismo que la kufiya pre Nicolás Chesquière (diseñador de Balenciaga) y pre imbecilización de la moda. Besaba al Papa (en la mano) a Jomeini (en el cuello) a Aznar (en la mejilla) a Ahmed Yassin, líder espiritual de Hamas (en la frente) a Sadam Husein... a quien se le pusiera por delante. La última vez que lo vimos, en su despedida de Palestina y rumbo a París (y a la muerte) también lanzaba besos a sus seguidores. El de la foto, en 1979 durante una visita a España del líder de la OLP, invitado por el gobierno de Adolfo Suárez, es un beso con el ex arzobispo melquita de Jerusalén, Hilarión Capucci que horas después tenía cita con el cardenal Tarancón. Veinte años más tarde habría otro ósculo mucho más polémico en la familia. Hillary Clinton, de visita en Israel y tras un discurso en el que Suha Arafat había acusado al gobierno israelí de matar niños y mujeres palestinos con gas venenoso, se levantó y besó a la mujer de Arafat. Luego dijo que se lo habían traducido mal. Todavía está pidiendo disculpas al lobby judío estadounidense por el beso. Es parte de su experiencia en política exterior. Aquel legendario beso de Carlos y Diana en el balcón del Palacio de Buckingham ABC Hillary Clinton besó a Suha Arafat después de que ésta asegurara que el gobierno israelí estaba matando niños y mujeres palestinos con gas venenoso. No se lo habían traducido Bésame antes de morir 29 de julio de 1981. Lady Diana Spencer y el príncipe Carlos de Inglaterra se acababan de casar en la catedral de San Pablo de Londres. 750 millones de personas contemplaron por televisión la que tiene más papeletas para ser considerada la boda del siglo. No lo sabíamos, pero Diana iba a dinamitar la separación entre realeza y fama. Los Príncipes de Gales salieron al balcón del Palacio de Buckingham para ofrecer a las masas el reglamentario beso de muñecos de torta. En la famosa entrevista a la BBC de 1995 (ésa en la que Diana iba sin peinar ni maquillar, como parte de la puesta en escena) la Princesa aseguró que estaba apasionadamente enamorada de Carlos cuando se casó con él. Ya en la luna de miel, a Carlos se le cayeron unas fotos de Camilla de las páginas de su diario. El divorcio de los Príncipes de Gales se anunció el 12 de julio de 1996. Antes habían tenido dos hijos (con el nacimiento de Harry, Carlos se sintió decepcionado: Pero si es un niño. Y, además, pelirrojo También habían tenido la oportunidad de besar a otras personas. El Príncipe, a Camilla (como confesó en televisión) La Princesa, a más de uno, excluidos los besos tribales con la nariz de los viajes por la Commonwealth. A James Hewitt (hubo foto de beso borroso) o a James Gilbey (el que la llamaba chipironcito, según la grabación revelada por The Sun Pero también a enfermos de sida y a tullidos por las minas. Comunicadora, Diana seguiría besando. A Hasnet Khan o a Dodi Al Fayed. 450.000 euros pagó el Sunday Mirror por un beso en el verano del 97. El verano en que murió. Madrid, 1979. Arafat, líder de la OLP, besa a monseñor Capucci, arzobispo católico melquita de Jerusalén ABC