Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
24 2 08 CLAVES DE ACTUALIDAD A plena luz TEXTO: ROSA BELMONTE Besos para la Historia En la boca, en la frente, en la mejilla, en la mano, de hermano. En público, en falso privado. Uno, dos o tres. Con significado y al buen tuntún. Queridos y recíprocos. Robados, forzados o sólo tolerados odría parecer que en las últimas semanas en España sólo se habla de política, de tensión o de fideos en la boca. Pero lo cierto es que también se está hablando de besos. Por supuesto, del protagonizado por Esperanza Aguirre y Alberto P Ruiz Gallardón en el intercambiador de Moncloa (poco romántico el sitio) un tímido cheek to cheek alentado por los fotógrafos y que ha merecido más ruido del que sería razonable. Política, al fin y al cabo. También circo. Pero hay más besos, falsos o verdaderos, románticos o amistosos. Así, el de la Infanta Elena en la nieve y con casco en una imagen de engañoso ángulo que no rehacía nada. El tercer beso retratado en los papeles ha sido el del artista ahora llamado Guti. Haz a quien ha resultado ser su hermana embarazada de pelo corto. Una foto presentada como Hemos pillado a Guti besando a otro hombre En la boca. Con la percha de tantos besos, recordamos otros picos históricos. Más que los besos, las fotografías. No están todos los que son (falta el de Doisneau o el de Charlton Heston y la doctora Zira) pero sirven de muestra besucona. Más que amor, frenesí socialista Berlín oriental, 4 octubre de 1979. El presidente soviético, Leonidas Breznev, besa a Erich Honecker, líder de la RDA (DDR en alemán y en las camisetas de aquellas invencibles atletas sin depilar y más puestas que Amy Winehouse) Breznev había sido reconocido Héroe de la República Democrática Alemana y condecorado con la medalla de Karl Marx. Por sus cejas nunca lo premiaron. Dentro también de la celebración del 30 aniversario de la fundación de la República Democrática Alemana, hay otro morreo anterior, en junio, más siniestro y lúbrico (y donde el ruso no lleva gafas, que después de los brackets son los objetos más molestos si los dos besadores los usan) y que fue el tomado de modelo por Dimitri Vrubel para el graffiti del lado Este del Muro de Berlín. La chufla en Occidente por el morreo de jefazos comunistas fue monu- Guerra fría, relaciones ardientes. Beso de tornillo del líder soviético, Leonidas Breznev, al ex presidente de la RDA, Erich Honecker mental pero Honecker tenía mucho que agradecer a Breznev (con su apoyo había llegado tanto a líder del partido como a presidente de la RDA y sabía que si, como en Praga, el populacho se le echaba a la calle para protestar, el Ejército Rojo acudiría en su ayuda) El espíritu de la detente se acabaría. Y, después de Andropov y Chernenko, llegaría Gorbachov, más preocupado por su país, por su perestroika y su glasnost que por andar de metiche en otros estados teloneros. La doctrina Breznev había pasado a mejor vida. Sólo diez AP años después del beso de hermanos, Gorbachov fue a la RDA de visita oficial. A Honecker y a su muro les quedaba medio telediario. Se besaron, pero no en la boca. El contacto fue mucho más ladeado, más despegado por parte de Gorbachov (Erich se habría dejado) Fue un beso The End