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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Justicias poéticas ara los que creen en las leyes del Karma, es decir, que las acciones- -positivas o negativas- -vuelven a nosotros como un boomerang, hay ciertos vislumbres, atisbos de realidad, como de justicia poética, parafraseando la famosa canción de Johnny Tillotson, que deben poner en alerta el conducirse de cada cual por la vida. No en vano, y traducido al sabio y no exento de mala baba, refranero popular, se dice aquello de siéntate a esperar y verás el cadáver de tu enemigo pasar La paciencia, como en todo, es un burladero esperanzador y cómodo para no perder la vida en desalientos ni en enganchadas de los toros ya aprendidos de las traiciones cotidianas. En este sentido, y por razones muy hondas y personales, citaba la semana pasada al sabio Antonio Machado, en honor a un querido amigo, recordando aquellos versos deslumbrantes de la paciencia: Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa. Largo es el camino, y los amigos y enemigos que uno se va encontrando en él, si la puñalada no es mortal, siempre pueden cuadrar las cuentas pendientes con o sin Karma. Digo todo esto, entre otras cosas, por el caso de una excelente editora y escritora- -quizá de lo mejor de este país sobreabundado de mediocres- la gallega Mercedes Castro, que acaba de publicar una novela magnífica en la editorial Alfaguara, con el sorprendente título de Y Punto Sobre las injusticias cometidas con ella no voy a extenderme, amplios son los anales de internet para informarse, P yo mismo lo traté hace meses, pero no quiero que todo esto enturbie el peso específico de su voz narrativa, a la vez irónica y tierna, dura y frágil, poderosa y cotidiana. Licenciada en Derecho, siempre ha trabajado en el sector editorial, a cuya mano firme se deben algunos de los mayores éxitos comerciales de los últimos años, reconocimiento que sólo ha hecho público, y esto le honra, el reciente finalista del Planeta Boris Izaguirre. Ha publicado relatos, una antología bilingüe de Rosalía de Castro, una edición crítica de Pérez- Galdós, y el poemario La niña en rebajas aunque sus incursiones en la literatura, han sido muy cuidadas y puntuales. Esta es su primera novela publicada y el fruto de nueve años de trabajo. No es una excepción en cuanto al tipo de editor- escritor o escritoreditor que compagina una seria labor literaria con una no menos importante labor de edición. Entre históricos y contemporáneos se podrían citar a Carlos Barral, Es- FERNANDO FERNÁNDEZ Economía Credibilidad y activismo estadístico ther Tusquets, Pere Gimferrer, Ana María Moix, Mario Muchnik, Jordi Nadal, Jesús Munárriz, Manuel Rico o Adolfo García Ortega. Mercedes Castro irrumpe en el panorama literario con la historia de una mujer, Clara Deza, contradictoria y deslenguada, agente de la autoridad, esposa y compañera, inmersa en un mundo hostil marcado por el enfrentamiento entre dos esferas contrapuestas: la laboral, poblada por policías intransigentes, yonquis que inspiran su ternura y superiores que no la respetan, y la personal, que gira en torno a un matrimonio que es a la vez refugio y casa de fieras, es decir, un matrimonio real. La agente que recrea Castro es de carne y hueso, tiene necesidades y problemas, y vida personal, difícil, como el resto de los mortales, y esto la hace cercana y original, en un género, como éste, el negro, plagado de arquetipos de cartón piedra y de pecho de lata. Quizá por esta razón, la protagonista se dice: Él me acusa de tener sentimientos. Me dice que soy débil y frágil, sutil, febril, casi pueril. Nada viril para mi profesión, y tendría que serlo, que adónde va una mujer policía tan sentimental como a punto de romperse Un personaje con dificultades para conciliar vida laboral y personal, cosa que conoce bien Mercedes Castro, a pesar de que no haya paralelismos biográficos, carnaza morbosa que buscan habitualmente los críticos, salvo por el personaje del gato de nombre Matisse, que es el suyo. Novela trepidante, divertidísima y original para los que creen en el Karma- -que ya se habrán atragantado- -y los que no, para los que disfrutan con una buena historia. Y Punto. H a sido una semana difícil para la credibilidad de la economía española. Han tenido que salir el vicepresidente Solbes y el presidente de la AEB, Miguel Martín, a desmentir al Financial Times asegurando que no hay un financiamiento especial de la banca española por el BCE, que su cuota de participación en las subastas de liquidez es la que le corresponde por tamaño y desarrollo financiero y que los depósitos respaldan el 80 de los créditos cuando en el Reino Unido ese ratio es del 62 Pero estas comparecencias han coincidido en el tiempo con unos datos de crecimiento del cuarto trimestre publicados por el INE que han suscitado desconcierto, pues seríamos el único país del mundo cuya economía se ha acelerado en plena crisis. No podremos explicarlo hasta el día 20 con la publicación del desglose por componentes. Pero es poco creíble y les apuesto doble contra sencillo a que se revisará. Para mayor despropósito, el ministro Caldera cambia la fórmula de medir el desempleo justo ahora que rebotaba con fuerza. Hasta AFI estima que puede llegar al 9 este año. Son ya demasiados cambios metodológicos y, qué casualidad, todos le vienen bien al gobierno. Por eso los analistas se quejan de que así no se pueden hacer comparaciones ni estudiar tendencias. Hemos pasado del presunto secreto estadístico al activismo manifiesto. Nunca es bueno hacer chapuzas y perder la credibilidad, pero mucho menos en plena crisis de confianza. Lo menos que se puede decir es que la imagen España ha visto días mejores, que el ejecutivo no ha estado demasiado previsor y que no ha actuado preventivamente. Ha confiado en exceso en los motivos para creer y ha generado desconfianza. Qué dife- rencia con EE. UU. donde el ministro Paulson y el gobernador Bernanke comparecen juntos ante el Congreso para avisar de un nuevo empeoramiento de la economía, aunque descarten una recesión. Esta semana les ha tocado publicar resultados a los bancos medianos. Contrasta la caída del 27,5 en los beneficios respecto a 2006, atribuible a las menores plusvalías, con el crecimiento prácticamente análogo, 25 de los cinco grandes. Es noticia que el Sabadell de Josep Oliu haya pasado al primer lugar, aunque solo sea por 18 millones de euros, superando al Banesto de Ana Patricia Botín. Y un reflejo de los tiempos que José María Arias, presidente del Banco Pastor, presuma de prestar en el mercado interbancario y avise de que está dispuesto a aprovechar oportunidades. Oportunidades que ha visto también Fernando Conte en la subasta de Spanair tras la retirada de Gonzalo Pascual, presidente hasta hace siete meses y que acusa de falta de reciprocidad en la lealtad a sus antiguos socios de SAS. El consejo de administración de Iberia ha presentado una oferta por el 100 junto con Gestair, compañía pionera en la aviación privada propiedad de la familia Macarrón. Una operación que todavía no puede darse por definitiva pues queda por fijar el precio, sujeto a una nueva revisión de las pérdidas operativas, y conocer la opinión de las autoridades de la competencia. La competencia es también noticia en las telecomunicaciones donde Francisco Roldán, presidente y consejero delegado de Vodafone, le ha echado un pulso a Telefónica convirtiendo el móvil en fijo sin más inventos que la imaginación en las tarifas. Competencia y colaboración es lo que necesita la industria. Conscientes de que el futuro está en la publicidad, las cinco grandes operadoras del mundo han llegado a un acuerdo para fijar estándares de medición de audiencias, un paso previo para la explotación comercial del negocio. El sector anda inquieto porque China Mobile quiere convertirse en grande y puede aprovechar la debilidad de las bolsas a la vez que renace AT T y presenta una oferta por Telecom Italia. Mientras en EE. UU. han quedado dos grandes operadores y China camina hacia tres, en la Europa Unida, pero dominada por el capitalismo patriótico, sigue habiendo infinidad de ellas, ante la confusión de la Comisión que insiste en fomentar la competencia al interior de los mercados nacionales en vez de adoptar una política de liberalización continental, incluidas privatizaciones. Ante ello, el gobierno español calla y otorga, se pliega y abre a EDF, que esta semana ha firmado un acuerdo con Gas Natural.