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17 2 08 EL LIBRO PREPUBLICACIÓN PSOE y PP se alejan de Basta Ya Martínez Gorriarán relata en su libro Movimientos cívicos la historia de la conciencia social desplegada frente a la intolerancia y la violencia nacionalista. Sus victorias y derrotas, sus grandezas e insuficiencias. En el capítulo que publicamos narra el episodio de cómo la polarización política y la inmersión del PSE en el nacionalismo alejó a los grandes partidos de Basta Ya l problema de fondo era que los grandes partidos habían abandonado los fines originarios de Basta Ya. No en el mismo grado ni por motivos idénticos. Es evidente que el PSOE estaba mucho más carcomido que el PP por el virus filonacionalista, expresado por el aberrante tópico de que el nacionalismo es el aliado progresista de la izquierda contra la derecha extrema española. Más aún, el PSOE se estaba fragmentando a ojos vistas en partidos regionales mucho más preocupados por mantener su base de poder territorial que por cualquier otro objetivo. El PSE pasó de apoyar una alternativa constitucionalista, que estuvo al alcance de la mano y debía haberse intentado de nuevo, a planear una negociación política con ETA y una inmersión del socialismo vasco en los valores del nacionalismo al modo catalán. No fue casual que la presidencia del PSE se reservara a Jesús Eguiguren, un personaje derrotista, convencido de la imposibilidad e incluso la inconveniencia de echar al nacionalismo del poder. Confiad en Patxi López; tened fe en él nos dijo con amistosa vehemencia José Luis Rodríguez Zapatero en la segunda de las tres reuniones que mantuvimos con él representando a Basta Ya. A la primera asistimos Fernando Savater y yo mismo, presentados por Rosa Díez, y en la segunda nos acompañaba Cristina Cuesta cuando Zapatero invocó la necesidad de creer en lo invisible: la categoría y seriedad del compañero López, su competencia como sucesor mejorado de Nicolás Redondo. Zapatero nos convocaba a la hora de comer en su despacho de Ferraz porque todavía era un secretario general y jefe de la oposición que se lamentaba discretamente, en privado, de las malas maneras y frialdad del inquilino de Moncloa, José María Aznar. No parecía impresionarle que López nos hiciera lo mismo y prefiriera evitarnos tanto en público como en privado. Respecto a Iba- E Título: Movimientos cívicos Autor: Carlos Martínez Gorriarán Editorial: Turpial Colección: Mirador Páginas: 228 Precio: 23 euros rretxe, veía en él un personaje pintoresco con extrañas ideas sobre cierto milenario problema vasco. Le sorprendió mucho, o eso creo, que le insistiéramos tanto en que la ilegalización de Batasuna había mejorado la seguridad y dignidad de los representantes constitucionalistas vascos, incluidos los de su partido. Se notaba que ya estaba trabajando en algo completamente diferente. La habilidad de José Luis Rodríguez Zapatero para embaucar a sus interlocutores es seguramente su mayor talento político. Escucha mucho o eso parece, y con delicada y concentrada atención, pero se limita a dejar que tú le enseñes tus cartas y reveles tu juego mientras él decide qué jugada le conviene hacer. Así que no se comprometió a nada con nosotros, salvo a que el Pacto Antiterrorista seguiría vigente en su integridad... Pero tomó nota de quedebía contar con nuestra oposición a sus planes de alianza con elnacionalismo, fuera en Euskadi o en Cataluña. Del mismo modo en que Zapatero nos concedió algunas reuniones privadas, el presidente Aznar nos invitó más o menos el mismo número de veces a visitar la Moncloa y departir con él sobre la situación vasca y española, en este caso formando parte de grupos más amplios, con representantes de otros grupos cívicos, periodistas y escritores influyentes. Además nos invitó especialmente, junto a representantes de la AVT y de la nueva Fundación de Víctimas del Terrorismo, a acompañar a la delegación española en la inauguración de la Asamblea Ge- Carlos Martínez Gorriarán Miembro de la dirección del nuevo partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD) Fue fundador de Basta Ya El PSE pasó de apoyar una alternativa constitucionalista a planear la negociación política con ETA y una inmersión en los valores del nacionalismo al modo catalán Zapatero escucha mucho o eso parece, y con delicada y concentrada atención, pero se limita a dejar que tú le enseñes las cartas mientras él decide qué jugada le conviene neral de la ONU en Nueva York del año 2003, dedicada esta vez al problema del terrorismo. La embajada de Noruega, que desempeñaba la presidencia rotatoria de la inauguración, aprovechó la ocasión para invitarnos también a los españoles a una mesa redonda con víctimas del terrorismo de Bali, Irlanda, Colombia y otros países. El Dalai Lama también se dejó caer por los actos inaugurales, como docenas de otros líderes internacionales, incluido Aznar, que se tomaba muy en serio todo lo relativo a la movilización contra la violencia política. Y debo decir que su Gobierno llegó más lejos que ningún otro en el apoyo a los colectivos de víctimas No creo que Fernando Savater acudiera nunca a esas reuniones, que quizás eran un poco confusas por el amplio número de invitados y la tendencia irrefrenable de alguno a exponer análisis detalladísimos al jefe del Gobierno, paciente y receptivo. Lo cierto es que en 2002- 2004 todo parecía favorecer una larga luna de miel con el PP en materia antiterrorista. No fue exactamente así por un cúmulo de circunstancias expectantes. Las reservas de suspicacia y resentimiento almacenadas en algunos ámbitos de la derecha emergieron cuando algunos nos empeñamos en mantener la independencia, en lugar de declararnos inevitablemente atados al éxito de su partido. Se expresaron sin tapujos, y con mucha agresividad, cuando se produjo la que algunos llamaron la rendición de Fernando Savater, y otros más piadosos su embaucamiento por José Luis Rodríguez Zapatero. Naturalmente, la pedrada iba dirigida contra toda la cristalería de Basta Ya. La cosa era que Savater asistió a una reunión con Zapatero, presuntamente privada- -en el domicilio de una amiga de José María Calleja, que organizó la reunión- donde el nuevo presidente quería explicarle su intención de abrir un diálogo con ETA para obtener el desarme voluntario y la disolución, gratuita, del grupo terroris-