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17 2 08 EN PORTADA Show electoral Votan los artistas POR ALFONSO ARMADA uestra época, sin duda alguna, prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser... Los síntomas que detectó el malogrado Guy Debord, inspirador del Mayo del 68 y la Internacional Situacionista que no encontró más salida que el suicidio para sus desánimos, no han hecho sino acentuarse: el espectáculo impregna por completo la política, se actúa para la televisión, es más importante seducir que convencer. Debord ingresó en la historia de las ideas gracias a un ensayo que le sobrevivió: La sociedad del espectáculo En él no sólo recalca que el espectáculo no es un decorado sino el núcleo del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares- -información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones- el espectáculo constituye el modelo actual de vida socialmente dominante Bajo la óptica de Debord acaso se lea mejor el papel de los medios en el ruido general y el de los artistas en un tinglado donde proliferan las máscaras y a menudo se borran interesadamente los lindes entre simulacro y realidad. A punto de estallar la campaña para las elecciones del 9 de marzo en toda su crudeza (aunque la campaña permanente parece el ALMUDENA SOLANA NOVELISTA N El compromiso individual me parece una obligación de cada ciudadano. El uso del plural adquiere un contenido militante ROCÍO RUIZ modus operandi del animal político) el acto de adhesión al PSOE y a su líder que celebraron cineastas, actores, cantantes y escritores en el Círculo de Bellas Artes de Madrid sirvió para atizar un viejo debate: la implicación de los artistas en el ring electoral. El gesto del lenguaje de signos formando una ceja circunfleja, que es como los sordomudos nombran a Zapatero, se convirtió en señal cómplice, Al escritor mallorquín Eduardo Jordá, afincado en Sevilla, que acaba de obtener el premio Málaga de novela por Pregúntale a la noche el apoyo ostensible a un candidato por parte de un artista o intelectual le parece una conmovedora muestra de candor y de megalomanía, a partes iguales. Creer que un mileurista que gana cien veces menos que Sabina, Serrat o Almodóvar va a dejarse convencer por su petición de voto es una muestra palpable de desconocimiento de la psique humana y de ese enigma que conocemos como realidad. Y por otra parte, es una prueba- -otra más- -de una incurable soberbia intelectual. ¿Por qué creemos que un fontanero no está capacitado para pedir el voto de forma pública, y en cambio sí puede hacerlo un cantante o un pintor? Me parece algo normal, no veo por qué no van a expresar sus opiniones o sus deseos en un asunto que para todos los ciudadanos es de la máxima importancia dice el también novelista Javier Marías, que acaba de completar con Veneno y sombra y adiós su trilogía Tu rostro mañana En el mismo sentido se manifiesta el folclorista y cantautor Eliseo Parra, y el actor y director José María Pou, quien afirma: Me parece perfecto. Todo artista e intelectual es ante todo ciudadano y como tal libre de expresar sus opiniones y prestar su apoyo al candidato y al programa que prefiera. Y de levantar hasta donde crea oportuno el volumen de su voz o la ampulosidad de su gesto Lo que indignó al también actor Pepe Sancho es la necedad de algunos políticos y algunos colegas que para apoyar a unos demonizan a otros En esa línea se pronunció Pilar Rahola, mediante una Carta incómoda a Boris Izaguirre que publicó en La Vanguardia La ex diputada de Esquerra Republicana de Catalunya dijo no tener ningún apuro porque un grupo de amigos de toda la vida se reúnan y digan ¡viva Zapata! o ¡viva Zapatero! Si, además, quieren convertir un bello poema de Mario Benedetti en una insufrible canción dominguera, allá cada cual con su sentido del ridículo. Puestos a pedir, hubiera preferido el estilo rompedor del vídeo de Obama Rahola lamentó la ac- tuación del cineasta José Luis Cuerda, que habló de turba mentirosa y llamó imbéciles a los del PP entre aplausos y risas de parte de los congregados. A Rahola el PP no le gusta, pero está en contra de esos discursos demonizadores, que excluyen a millones de votantes de la cordura y el sentido común y que respiran un cierto tufillo de despotismo ilustrado. Las palabras de Cuerda son propias de un pequeño déspota Apeado de la dirección del suplemento cultural del diario Avui por ser demasiado libre, al novelista y poeta David Castillo, autor de libros como Sin mirar atrás le parece que los candidatos son poco apoyables a pesar de que el que juegue más al centro será el que ganará. En política hay que jugar sin extremos, a diferencia del fútbol La pintora Menchu Lamas cree que, como ciudadanos, todo el mundo tiene derecho a expresar con libertad su opinión y su pensamiento lo mismo que su marido, el también pintor Antón Patiño: Me parece normal, refleja esa homologación, avanzando hacia una sociedad tolerante. El arte y la creatividad necesitan un escenario de li-