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10 2 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política De la corrección política e ha colocado en el centro de la polémica y algunos le dan hasta en el carnet de identidad, pero Mariano Rajoy le ha echado un par al problema de la inmigración, porque sabía sin duda que al presentar su propuesta le iban a moler a palos. Palos políticos, se entiende. Sin embargo, había que apostar por el realismo en lugar de la demagogia, era necesario apartarse de lo que hipócritamente se considera políticamente correcto para coger de una vez el toro por los cuernos. Algunos de sus acompañantes han estado muy desafortunados en los ejemplos y explicaciones, una vez más el problema de Rajoy es el fuego amigo que tantos quebraderos de cabeza le está dando en esta campaña, pero es evidente que no se puede continuar de brazos cruzados ante las exigencias de algunos colectivos de inmigrantes que, por negarse a aceptar nuestras leyes, hábitos y formas de vida, desprestigian a millones de personas que tratan de ganarse honradamente el sustento, y a los que debemos lo que no está en los escritos, pues aparte de engrosar las arcas de la seguridad social con sus cuotas, se ocupan de los trabajos más duros y que nos son más imprescindibles. No sólo los que exigen gran esfuerzo físico, sino otros como, por ejemplo, cuidar de nuestros niños, discapacitados y mayores, lo que no es precisamente una tarea fácil. En esta campaña ocurre algo que debería hacer reflexionar a los socialistas: mal que les pese la iniciativa la están llevando Rajoy y el Partido Popular. Excepto en la cuestión de los cuatrocientos euros anunciados por Zapatero, no queda constancia de ninguna idea imaginativa que aporte el programa socialista, y en estas se- S manas el papel de los socialistas se centra en dar caña al PP. Pero mucha caña, una barbaridad de caña. En el coté PP hay más preocupación de la que aparenta Rajoy. El Partido Popular creía tener todo atado y bien atado y se encuentra con que todos los días le sale alguien de los suyos o de su entorno que le crea un serio problema con una declaración disparatada, torpe, que da pie al Partido Rajoy le ha echado un par al presentar sus planes sobre inmigración, más realistas que demagógicos EFE Ssocialista para hablar de derecha extrema -el latiguillo se sigue a rajatabla- -y que además abunda en las brechas que hay en el PP, porque es evidente que las hay. En el coté PSOE- -donde también hay brechas, y es innegable el divorcio entre el equipo de Zapatero y los históricos de la Transición- -empiezan ahora, sólo ahora, a temer las cifras más que un nublado. La primera semana de marzo, pocos días antes de ir a las urnas, se conocerá el dato del paro de febrero, y saben ya que no va a ser precisamente bueno. El anuncio de Zapatero de que se va a potenciar la obra pública tenía como objeto insistir en ese asunto el día que se facilite la cifra oficial de empleo del mes de febrero, para que Caldera o Fernández de la Vega tengan argumentos para la esperanza: sube el paro, pero no se preocupen, la obra pública a la que se refirió el presidente va a generar tantos miles de puestos de trabajo. Lo que ocurre es que esa obra pública no se pone en marcha en un fin de semana, como saben perfectamente los miles de españoles e inmigrantes que trabajan en el sector de la construcción y que viven hoy una auténtica agonía ante el panorama que se les presenta. Y que no nos venga José Luis Rodríguez Zapatero con que no crece el paro, sino que hay más gente que se ha apuntado a las listas de desempleo. No cuela. Y mientras, el equipo electoral del PP de Génova recibiendo llamadas de las ejecutivas autonómicas en las que piden que manden para allá a Gallardón a ayudarles en la campaña. ¿Y si no fuera cierta esa idea de que Gallardón es un político de categoría pero le quieren más fuera que dentro del PP?