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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE González rodeado de sus barones, a su derecha Ibarra y Bono, a su izquierda, Almunia y Maragall, en una conferencia política del PSOE de 2004 turcos González le encarga a Trinidad Jiménez que vea a los chicos del grupo que son diputados de la generación de Zapatero, entre los que está Jordi Sevilla. Porque estos jóvenes turcos inicialmente, sólo hacen una reflexión para decidir a quién apoyan y garantizarse cierta influencia. Así las cosas, Felipe le encarga a Trini una aproximación, a la vez que encomienda a Solchaga que les haga un examen por así decirlo. Tantea a Caldera y a Jordi Sevilla, entre otros. En ese ambiente se celebra una reunión entre Solchaga y varios más, como Caldera, Sevilla, Zapatero, Juan Fernando López Aguilar y Trinidad. En ella Solchaga plantea la posibilidad de que se presente como candidato alguien de ese grupo, y les promete apoyo. Aunque no lo dice expresamente, ellos interpretan que es apoyo de Prisa y González. Interpretan bien, naturalmente, porque Solchaga es un enviado. En ese momento, Jordi deja de apoyar mi candidatura. Me dice, además, con toda honestidad, que cree que lo mío no va a salir, que no me quieren los de arriba, que no van a permitir que sea yo, y que si hay un cambio, será otro. De tal manera que ocurre lo de siempre: los que mandan se disponen a decidir quién es el cambio. Porque creen que lo tienen que vigilar ellos, como también querían controlar la idea de la estabilidad. Inician así un camino que no saben si va a llevar a que Zapatero sea el número dos de Bono, a obligar a Bono a ponerle de número dos, o a lo que finalmente ocurre, que Zapatero presente su propia candidatura. Algunas de las personas que trabajan con Bono, como Alfredo Pérez Rubalcaba, creen que Zapatero será el número dos y que finalmente se retirará, o no, pero que obtendrá un resultado que le permitirá ser el número dos de Bono, y tal vez el portavoz en el Congreso de los Diputados, ya que Bono no era diputado. Algunos creían que iba a terminar así, en cuanto Bono dijera: Te quiero como número dos se acabaría la opción de Zapatero como candidato, y éste aceptaría. Bono al principio no aceptó a Zapatero como número dos. Despreció incluso la posibilidad. Para cuando la contempló ya no tenía nada que hacer, porque entonces González ya había convencido a Chaves de que no apoyara a Bono. Mientras, los guerristas, para que no salga Bono, ya han prometido cien votos a Zapatero. Mientras tanto, en Madrid, quienes luego serían los tránsfugas de las autonómicas de 2003, comandados por Balbás, ofrecen todo su apoyo a Zapatero, con aquella famosa frase de Bono no pasará el Tajo... Y hacen a Trini, entonces funcionaria del PSOE, delegada al Congreso por Madrid. Ellos garantizan a Zapatero los JAVIER PRIETO Rubalcaba cree que Zapatero será el número dos y que finalmente se retirará, o no, pero obtendrá un resultado que le permita ser el número dos de Bono Bono no aceptó a Zapatero como número dos Cuando se lo planteó, no tenía nada que hacer, porque González ya había convencido a Chaves de no apoyar a Bono votos necesarios para ganar el Congreso. Días antes del Congreso, Felipe tiene una conversación con Chaves para convencerle de que ha de garantizarle algunos apoyos más a Zapatero. A Chaves no le hace muy feliz, y aduce que ha tenido que convencer a su gente de que el hombre es Bono; que ha comprometido su palabra para convencerles. Además, se lo había prometido a Bono. ¿Cómo les voy a convencer ahora de que el hombre es Zapatero? Y, ¿quién es Zapatero? ¡Si no sabemos quién es, si no le conocemos! Interrogantes de Chaves a un Felipe que relativizaba ese relativo anonimato. Tampoco a mí me conocía nadie en Suresnes, y confiasteis en mí le decía a Chaves. Después de esa conversación, Chaves piensa que lo único que puede hacer es no pedir disciplina de voto a los delegados andaluces. La primera noche del Congreso, en vez de reunirse él con los delegados de Andalucía, lo hace (Pasa a la página siguiente)