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3 2 08 VIAJES Inhotim El jardín de las delicias (Viene de la página anterior) masa dando forma y color a unos paneles de yeso que después pinta al óleo. Para estas obras, que prepara en la planta de arriba del pabellón, se inspira en los azulejos azules y blancos de las iglesias barrocas de Portugal. Los bodegones, Goya, Bacon o Freud, confiesa, forman parte de su imaginario pictórico. Abajo recrea una de sus célebres saunas. Le atraen la geometría, el laberinto, la proyección de la fantasía, el erotismo... Lleva tres años dedicada en cuerpo y alma a este proyecto y a su hija. Ha aparcado las exposiciones para acabar el que considera el proyecto más ambicioso de su carrera. Dejamos a Adriana en su pabellón y seguimos recorriendo Inhotim: nos metemos en un futurista poliedro que Olafur Eliasson (a quien el MoMA dedica una amplia retrospectiva en abril) creó en el parque; pasamos ante tres coches multicolor del carioca Jarbas Lopes, y junto a piezas de Dam Graham, Simon Starling, Zhang Huan, Laura Lima, José Damasceno... Entre unas y otras hay zonas de descanso idílicas. Pipilotti Rist produjo aquí Homo Sapiens Sapiens el espectacular vídeo que vimos en la 51 Bienal de Venecia y que se instalará en el parque; hay un proyecto en marcha con el gran fotógrafo brasileño Miguel Rio Branco... Tras almorzar en el estupendo restaurante instalado en pleno recorrido, con unas vistas fantásticas, abandonamos Inhotim con la sensación de que no hay otro lugar en el mundo en que arte y naturaleza se hallen tan a gusto juntos. O Morrinho, ladrillos para la esperanza POR N. PULIDO ENVIADA ESPECIAL A BRASIL E ntre las numerosas atracciones turísticas de Río de Janeiro están sus míticas playas de Ipanema y Copacabana, el Cristo de Corcovado, el Pan de Azúcar... Algunas agencias se empeñan en incluir como una atracción más una visita en jeep por las favelas, una especie de safari fotográfico como quien va a Kenia cámara en ristre para retratar leones y elefantes. Las favelas brasileñas figuran, junto con el Bronx neoyorquino, en el top de lugares extremadamente peligrosos, donde más vale no poner un pie si se tiene apego a la vida. Pero hay excepciones. Es el caso de la favela de Pereira da Silva, al sur de Río. Unos jóvenes que viven allí han hecho posible lo imposible: crear arte en medio de tanta pobreza. Todo comenzó en 1997, cuando un niño, Nelcirlán Souza de Oliveira, decidió entretenerse jugando con ladrillos y recreando su propia favela junto a su hermano Maiquinho. Su padre trabajaba en la construcción. A los 14 años, Nelcirlán se trasladó con su familia a la comunidad Vila Pereira da Silva. Quedó impresionado con la vista desde lo alto del morro. Hoy tiene 24 años. Mucho ha cambiado desde entonces su favela. Y ha sido gracias a él. Hace cinco años lo que sólo era un juego se convirtió en un proyecto cultural, en el que se implicaron diez jóvenes: Rodri- go, Naldâo, Júnior, Paulo Vítor, Luciano, Vinicius... Subimos un buen trecho acompañados por Raniere Dias, uno de esos jóvenes. La dureza de la vida allí se respira, se mastica... Nelcirlán nos espera arriba. Viste camiseta a rayas y bermudas. Luce un llamativo brillante en su oreja y un vistoso anillo. Nunca había oído hablar de arte, ni de arquitectura, pero fue una de las estrellas el año pasado en la Bienal de Venecia. Le invitó su director, Robert Storr. Se interesaron mucho por mi obra- -recuerda- -y me surgieron muchos proyectos en Grecia, Venezuela, Suiza... Es una celebridad en su favela: viaja, sale en la tele... Y es un ejemplo para los niños de su comunidad, que se han unido al proyecto. Eso sí, hay una condición: si no estudian, no participan. La escuela está a un kilómetro. Grandiosa escultura social Nelcirlán Souza de Oliveira posa en su favela con el proyecto O Morrinho, que él ideó hace una década Multitud de ladrillos multicolores y material reciclado conforman este morro en miniatura (de ahí su nombre, O Morrinho) de 300 metros cuadrados, una grandiosa escultura social. Nelcirlán nos va desvelando las iniciales que vemos en algunos ladrillos: PJL (paz, justicia y libertad) CV (Comando Vermelhio) Hoy, esta gran maqueta tiene treinta dueños. A cada uno de ellos le pertenece una zona, donde sólo puede trabajar él. Nelcirlán posee tres. Privilegios de ser el pionero. ¿Hay una edad para formar parte de Morrinho? Desde los once años hasta que seas responsable de tu vida contesta Nelcirlán. Morrinho ya ha viajado por Alemania, Francia, Italia, España... Se vio en el Fórum de las Culturas de Barcelona en 2004, aunque el joven se lamenta: El ladrillo era demasiado bueno. No se rompía. Se volvió una maqueta del Tercer Mundo Hace años hubo en esta favela un enfrentamiento entre la Policía y unos traficantes de droga. Murieron todos. Hoy, hay esperanza para los niños. La ONG Morrinho, que se creó en 2005 para desarrollar este proyecto, fomenta la formación profesional de estos chicos y su creatividad. Les inculcan el respeto, la responsabilidad, la conciencia ambiental y el valor de la cultura popular brasileña. Se ha puesto en marcha TV Morrinho, gracias a la cual los jóvenes de la favela crean sus propios documentales y han comenzado a producir música. Nunca unos ladrillos habían construido algo tan sólido.