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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE Tipos de morosos El profesor Pere J. Brachfield ha hecho un estudio taxonómico de la fauna que puebla el universo morosológico del que es experto. Este es su catálogo: León. Es el gran moroso depredador. Arrogante, vanidoso, prepotente, chulo, autoritario y de ideas fijas. Se autoproclama cumplidor y solvente. Ante el reproche de la deuda se puede volver violento. Para cobrar, lo mejor es disparar directamente a su prestigio: Un hombre así no puede tener esta deuda, si la gente se enterase... Zorro. Astuto, precavido, hipócrita, falso, imaginativo, calculador, cínico y adulador. Intenta ganarse la confianza del acreedor. Maestro del engaño y de las falsas promesas. Para recobrar, concretar muy bien los acuerdos de pago y no dejarle vía de escape. Ratón. Tímido, reservado, inseguro, débil de carácter y con sentimiento de inferioridad. Teme al acreedor y le gustaría dar con la solución. El negociador debe actuar frente a él como un protector, infundirle seguridad y confianza. No presionarle sino convencerle de que saldrá del problema. Mono. Parlanchín, travieso, divertido, bromista, irreverente, informal y perezoso. Prefiere tomarse a broma la situación. Su objetivo es pasárselo en grande a costa de los demás. Para que pague hay que hacerle ver las incomodidades que le ocasionará no hacerlo y presionarle constantemente. No reirle las gracias y mantener la distancia. Búfalo. El más agresivo. Irritable y violento, obstinado y testarudo, aferrado a sus principios. Hay que evitar con él discusiones y enfrentamientos, así como la presión y la amenaza. Hay que ganarse su confianza con simpatía y utilizando la psicología relacional. Escorpión. Resentido, hostil, reservado, receloso, suspicaz, sigiloso, vengativo, terco y cerebral. Desconfiado por naturaleza. Debe emplearse la simpatía y la seducción. Si es hombre entre 30 y 70 años, que se ocupe de él una gestora de cobros joven y atractiva que le lleve a su terreno. Erizo. Pasivo, sumiso, indolente y remolón. Espera tranquilamente a que el acreedor se canse y abandone. Le resbala todo. Para que pague: darle dos alternativas y un estrecho seguimiento hasta el final. Avestruz. Ignora la realidad. Utilizar un tratamiento de choque para que se conciencie de la cruda realidad. Vampiro. El más nocivo. Auténticos parásitos sociales. Aparte de sustraer a la víctima hasta la última gota de su sangre, la convierte a su vez en vampiro financiero. Sobre este especimen no se aportan soluciones. Los disfraces ya no fuerzan el pago. El arma letal del acreedor es la información ban. Aquí, hasta se heredan Pero este modus vivendi del sablazo no sólo deja malheridas empresas. La epidemia toca de lleno a los particulares. Confiesa el profesor, que conoce a muchos que viven de ejercitar la esgrima frente a amigos y conocidos, que por no ser cantidades muy grandes sabe mal reclamar. De ello viven impunemente. Hay un personaje que lo bordó y que hasta hacía apología de su morosidad: Manolo Vázquez, una leyenda de la historieta, padre de las hermanas Gilda, entre otros. Incluso es vox populi que Manolo, el habitante moroso del ático de 13, Rue del Percebe, de Ibáñez, era él, aunque tanto Vázquez como Ibáñez lo negaran. El creador de Anacleto, agente secreto jamás se avergonzó de su condición de moroso impenitente e incluso alimentó su leyenda negra. Una vez se encontró a su sastre en la calle y Vázquez le dijo te pago ahora. Voy a casa a por dinero. ¿Llevas suelto para el taxi? Aún le está esperando y encima le invitó al transporte Más aún, Francisco González Ledesma en su Historia de mis calles recuerda que el dibujante tenía hecho un balance perfecto de todas las pensiones de Barcelona y, sobre el mismo, había calculado que podía vivir en todas, una tras otra, hasta su último día, contando lo que tardarían en echarlo para no pagar. Juro por el Santísimo que no hizo todas las pensiones de Barcelona, pero le faltó poco Visto lo visto, a lo que hay que agarrarse con uñas y dientes, así lo apuntan los expertos, es a que todavía se puede cobrar, exactamente el eslogan para esta campaña del Cobrador del Frac, gestora de cobros que se apresura a añadir pero por poco tiempo Esta empresa ha visto cómo en cuatro meses se ha duplicado el interés por sus servicios, notando la desesperación- -añade su responsable jurídico- -de ir a por la última oportunidad. Ya no se trata de avergonzar a nadie con un tipo disfrazado- -subraya- porque es delito, sino de acorralar al moroso con toda la información comercial posible. Así se cobra. Presionamos hasta donde nos permite la ley y luego demandamos. Desde 2003 hemos interpuesto más de mil querellas por estafa e insolvencia punible. Hay que distinguir al moroso del estafador. La barrera es difusa y la prueba de carga crucial. Contra un deudor que nada tiene nada se puede, pero contra un estafador sí. No damos patadas en las puertas ni perseguimos gente El golpe de gracia lo da la información. De otros métodos expeditivos con que otros se publicitan poco se sabe; pero fuentes policiales confirmaron a D 7 que los queterrompolaspiernas también se prodigan, generalmente en trabajitos esporádicos Sobre ellos cunde la ley del silencio. Malos tiempos para la lírica. IGNACIO GIL