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3 2 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Manolo, el moroso del ático, es la viva imagen de Vázquez el dibujante, aunque Ibáñez lo niegue España en deuda A la caza del moroso (Viene de la página anterior) Siempre quedará Sarkozy El autor de Memorias de un cazador de morosos advierte que sin voluntad política hay poco que cobrar y pone de ejemplo la actuación del presidente francés y su Gobierno, que se han comprometido a reducir a 30 días el plazo de pago en el país vecinos, donde tribunales de comercio solventan las deudas en dos meses y donde un funcionario judicial embarga directamente ante un cheque sin fondos. No se trata de inventar, bastaría con copiar asegura Pere J. Brachfield. bajo la cabecera de Euros ya! Porque antes que cobradores fueron acreedores y el fundador de Daar Gabriel Frau, como recuerda Domínguez, era un prestamista que se encontró con el problema de los impagados, fundó su empresa femenina de cobros, y tan buenos resultados le dio que decidió abrirla al público. Las mujeres- -asegura- -son mejores gestoras, más convincentes y contra ellas difícilmente pueden esgrimirse falsas acusaciones de amenazas o agresiones. Nos llegan clientes desesperados porque si no cobran, sus pequeñas empresas están amenazadas con la ruina. Nos dicen: si no contrato una empresa pierdo la cabeza y no sé lo que podría llegar a hacer Otras veces son conocidos o amigos y es mejor utilizar a un tercero después de meses de negociaciones en que las palabras empiezan a subir de tono La tarea de investigación es fundamental: indagan en los bienes y escudriñan vinculaciones de manera que en un momento dado se pueda advertir al sector o a los que pudieran tener relación con el moroso del peligro que corren otras posibles víctimas. Es la sutil arma del desprestigio. Un desdoro que no siempre hace mella. Por ejemplo, estudios de la CE demuestran que España está a la cabeza en cuanto a intención de morosidad: el 62 de los retrasos del pago de deuda tiene un motivo deliberado ya que el deudor aprovecha la situación para enriquecerse, hasta el punto de que esa demora intencionada a los proveedores es sinónimo de buena gestión empresarial, una letal dilación que provoca que el 50 de las empresas que se crean desaparezca en cinco años y el 20 sucumba en el primer año de singladura. Y a pesar de todo, España sigue igual. Después de la entrada en vigor de la Ley 3 2004 contra la morosidad las cosas apenas han cambiado y los organismos públicos siguen siendo el ejemplo perfecto del incumplimiento de plazos en el pago. Ya se sabe el viejo dicho de la Administración: Hágase lo que se deba y débase lo que se haga Justo la antítesis de Japón, donde con ciertos créditos hasta se firman seguro de vida y ante el impago prima el suicidio por honor (unos 10.000 al año) y hasta la venta de un órgano para saldar el adeudo. Pere J. Brachfield, el único morosólogo que hay en España y considerado uno de los mayores especialistas internacionales en recobro de impagados y lucha contra la morosidad (www. morosologia. com) ahonda en nuestro caso y cuenta a D 7 cómo la morosidad es un fenómeno endémico en España, hecho tan frecuente, tradicional y arraigado que hasta lo consideramos algo normal. Nos hemos convertido en un edén para una fauna de morosos recalcitrantes que campa a sus anchas y medra a costa de los incautos acreedores que se ven impotentes para recuperar lo suyo. Un estudio de Intrum Justitia revela que en España las pérdidas por impagados ascienden a 16.000 euros al año. Si a mediados de 2007 la deuda total registrada en las bases de datos de morosidad en España ascendía a unos 9.000 millones de euros, un año antes era de 7.500. Y no sólo eso: Somos además importadores de morosos ya que el 14 de los inscritos en las listas de deudores es extranjero, entre los que no hallamos buenos musulmanes, puesto que su religión considera pecado no pagar a los acreedores Exactamente la misma impiedad que para ellos supone cobrar intereses por el dinero prestado. ¡Ojo con España! Nos cuenta Brachfield, que acaba de publicar unas suculentas Memorias de un cazador de morosos (Edit. Gestión 2000) que a río revuelto, con la crisis que se nos ha echado encima (4,4 de inflación) ganancia de sinvergüenzas. La excusa que dan muchos morosos de no te puedo pagar porque a mí no me pagan es muchas veces mentira porque no responde a problemas de liquidez, sino de auténtica jeta, según la CE. Ahora hay una restricción de liquidez, el dinero vale más y todo el mundo quiere acaparar el que hay, se alargan los plazos de pago y se consigue una tesorería a costa de los proveedores. Las consultoras internacionales nos han puesto la Las mujeres son las que cobran en la gestora Daar al moroso lo que se merece Pertrechadas de sprays defensivos frente a deudores violentos, no se amilanan ante nada etiqueta de ¡Ojo con España! Plazos disparatados Sin cárcel para deudas desde el siglo XIX y desde 1995 sin castigo penal en España para el libramiento de cheques sin fondo, Brachfield y sus colegas dicen con sorna que en España, con tantas facilidades para no hacerlo, pagar es casi un acto angelical a pesar de lo cual los que no pagan son minoría. Pocos pero peligrosos, contra ellos este profesor del Centro de Estudios de Morosología de la Escuela de Administración de Empresas propone defenderse y atacar con investigaciones e informes mercantiles que hoy se pueden comprar on- line, en tiempo real. Y siempre que se tenga la carga de la prueba, acudir a los tribunales, ya que lograr una sentencia judicial, aunque lento y caro, es lo más eficaz. Y el peor estigma para el moroso. Hay que saber que las deudas no caducan nunca en España si el acreedor no quiere que prescri-