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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Emperadores mediáticos Keith Rupert Murdoch Hambriento tiburón. Keith Rupert Murdoch nació en 1931 en Melbourne. Primero se convirtió en el magnate supremo de la prensa australiana y luego de la británica. Su imperio mediático, News Corporation, cuyos tentáculos se extienden hacia Asia, incluye los más soeces tabloides de Inglaterra pero también una de las joyas de la Corona del periodismo serio, como The Wall Street Journal. Se ha casado tres veces, las dos últimas con empleadas de su imperio, y tiene cinco hijos. Samuel Zell Del ladrillo a Los Angeles Times. Nació en 1941 en el seno de una familia judía que emigró de Polonia huyendo de los nazis. Estudió en la Universidad de Michigan e hizo una fortuna en el negocio de la construcción. Es un muy importante donante político y de otras causas filantrópicas. Y un firme sostenedor también del Estado de Israel. Desde diciembre pasado dio el gran salto a la Prensa, donde posee Los Angeles Times, el Chicago Tribune y el New York Newsday. James Murdoch Ayer rebelde, hoy heredero. Pese a las credenciales conservadoras de su padre, está casado con la norteamericana Kathryn Hufschmid, quien trabaja para la Iniciativa Global de Bill Clinton- -para transformar las ideas en acción en la lucha contra la pobreza La pareja tiene dos hijos. James tuvo un pasado rebelde y contracultural en su juventud. Pero sentó cabeza y se recondujo a sí mismo y recondujo a su padre hacia las nuevas tecnologías. Hace poco tomó el control de News Corporation en Europa y en Asia. Se le considera el delfín oficioso de la dinastía. Arthur Ochs Sulzberger Junior Un currante. Nació en 1951 en Nueva York. Y desde 1992 es el director de The New York Times, tras suceder en el cargo a su padre, Arthur Ochs Sulzberger senior, y a su abuelo, Arthur Hays Sulzberger. Una dinastía a la que siempre le acompañó el éxito. Está casado con la periodista Gail Gregg, con la que tiene dos hijos. En 1978 empezó desde abajo en el diario familiar. Trabajó también para otros medios y fue corresponsal de la agencia Associated Press en Londres. Rupert Murdoch se dirige a los trabajadores de The Wall Street Journal AP buena parte de los medios de comunicación del Reino Unido, y hacía ahora evidente su apetito en Estados Unidos. Que alguien como Murdoch se atreviera a poner sus ojos en una joya tan preciada como The Wall Street Journal les pareció a muchos un sacrilegio sólo comparable a que Jesulín de Ubrique se comprara una vaca sagrada de la India. El duelo entre el expeditivo magnate y los dueños de toda la vida fue seguido con pasión desde la misma redacción, donde nadie ocultaba su aversión al estilo Murdoch de informar. O, según ellos, de hacer de todo menos eso. Claro que Murdoch tampoco se mostró tímido: llegó hablando de reducir la extensión de los artículos, de introducir suplementos de moda y de deportes y de hacer gratuita la edición electrónica. Muchas voces se quedaron roncas de gritar que cualquier tiempo pasado fue mejor, y llamando a las otras grandes dinastías periodísticas de la nación, como los Graham en The Washington Post y los Ochs- Sulzberger en The New York Times a cerrar filas al grito de: no pasarás, Murdoch. Aunque The New York Ti- mes no se olvidó de disparar un dardo envenenado contra los Bancroft de Boston: les hizo tanto o más responsables de lo ocurrido que el mismo Murdoch. No ya por no haber sabido o podido resistir la opa hostil de éste- -algo que todo el mundo entendió que no era fácil- -como por no haber sabido evitar que su periódico se volviera vulnerable a incursiones de este tipo. Los Bancroft pertenecen a la alta sociedad de EE. UU. la que da finos jinetes, navegantes, Wallis Simpson... Aristócratas sin título que con elegancia poseían periódicos en los años treinta y cuarenta, pero que mostraron que no tienen nada qué hacer cuando el panorama comunicativo se complica y hay que dar el callo. Qué diferencia entre los ociosos Bancroft y los industriosos Ochs- Sulzberger de The New York Times El fundador de la saga, Adolph Ochs, que no fundó el periódico pero sí lo compró en 1896 y le dio la forma y el fondo que aún hoy le caracterizan, era hijo de judíos alemanes, la clásica familia de inmigrantes que se (Pasa a la página siguiente)