Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Los vecinos de toda la vida del Raval temen que este lugar se convierta en un foco de islamismo violento y radical. En la imagen, una mezquita del barrio El Raval reza a Alá Mezquita bajo sospecha TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES FOTO: YOLANDA CARDO El dinero del colectivo paquistaní afincado en el barrio del Raval de Barcelona, dueño de comercios y pisos patera levanta suspicacias entre los vecinos de la zona, quienes después de las últimas detenciones se preguntan a dónde va destinado ese capital n Cataluña se practican hasta 13 confesiones religiosas distintas y todas ellas están en el Raval. El barrio marginal por excelencia de Barcelona, que debe su nombre a la palabra árabe rabad (suburbio) se ha convertido en los últimos diez años en una bomba de relojería. La afluencia masiva de inmigrantes ha escapado al control de las administraciones, que en ocasiones han intentado exhibir esta zona como un ejemplo de modernidad donde coexisten equipamientos culturales y pisos patera, reforma urbanística y degradación. Para los vecinos de toda la vida del Raval, la realidad es muy diferente y si ya era difícil convivir con los habituales enfrentamientos entre paquistaníes y magrebíes, colectivos mayoritarios en la zona, ahora temen que el barrio se haya convertido en un foco de islamistas con intenciones de cometer atentados en Barcelona. En los últimos diez años, el volumen de población paquistaní se ha duplicado y se calcula que en el barrio residen unas 16.000 per- E sonas, procedentes en su mayoría de la región de Punjab. Una cifra considerable si se tiene en cuenta que, en toda Cataluña, hay 30.000 paquistaníes. Esta población se ganó muy pronto la imagen de personas pacíficas y trabajadoras con negocio estable, frente a los conflictivos marroquíes de carácter altivo y empleos precarios. Se calcula que el 24 por ciento de los comercios del Raval está en manos de inmigrantes. ¿Pero de dónde sacan el dinero? ¿Cómo un inmigrante con un permiso de residencia de tres meses consigue un crédito bancario para abrir un comercio? se pregunta el dueño de una sastrería situada en la calle Hospital. Locutorios, carnicerías, barberías... Los locales dirigidos por y para paquistaníes predominan en el paisaje urbano del Raval. Propietarios de grandes edificios donde abunda el barraquismo ur- La población paquistaní del Raval tiende a la formación de guetos. Su concentrada presencia en ciertas zonas provoca el recelo de los ciudadanos autóctonos bano, el dinero del colectivo paquistaní levanta suspicacias entre los comerciantes de la zona. La pregunta hoy, después de las detenciones practicadas en el barrio, es a dónde va destinado ese capital. Toda la atención está puesta en la mezquita Tariq bin Ziyad, de la calle Hospital, una de las más grandes de Barcelona. A mi padre le detuvieron por ser muy religioso comentaba Nadib Ayub, tras conocer que el juez de la Audiencia Nacional había ordenado el ingreso en prisión de Mohammed Ayub Elahi. La familia de Ayub es muy conocida en el barrio por regentar una panadería en la calle Hospital. Los nietos de Mohammed oyen cosas en el colegio muy ofensivas. Eso no está bien explica Javed Ilyas Qureshi, presidente de la Asociación de Trabajadores Paquistaníes de Cataluña, quien insiste en que no se criminalice a todo el colectivo paquistaní. Desea que la Justicia actúe rápido, pero recela de que el peso de la prueba inculpatoria contra los detenidos la aporte un confidente chivato de la policía. Incluso dentro de esta comuni- dad existen diferencias respecto al grado de integración en las costumbres españolas. Yo soy laico y discuto mucho con el imán de la mezquita de la calle Hospital porque está demasiado cerrada a las personas que no son musulmanas explica Javed. El centro de culto donde se practicaron las detenciones de varios supuestos islamistas es frecuentado por miembros del movimiento Tabligh. Aunque se da la circunstancia de que esta corriente musulmana nunca se había visto acusada de actos violentos en Pakistán. Frente a la cerrazón de la mezquita de la calle Hospital, actitud que la nueva ley de centros de culto que prepara la Generalitat pretende cambiar, hay otras tres mezquitas en el barrio frecuentadas por suníes moderados. La proliferación de establecimientos paquistaníes ha favorecido, como aspecto positivo, la creación de asociaciones de apoyo a este colectivo, pero también un riesgo de aparición de guetos en el Raval. De hecho, mientras los jóvenes magrebíes suelen frecuentar las inmediaciones del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, los paquistaníes se congregan en el paseo del Raval. Al igual que ocurre en sus países de origen, ambos colectivos hacen mucha vida en la calle, lo que acentúa su predominio respecto a los ciudadanos autóctonos, recelosos de la excesiva atención que reciben los inmigrantes por parte de la administración- -el Consejo Islámico de Cataluña recibe anualmente 90.000 euros de la Generalitat- -en aras de evitar una mayor conflictividad social. Si ellos colocan la lejía al lado de la carne en la tienda, no pasa nada. Y a mí me inspeccionan el local cada dos por tres afirma el empleado de una tienda de discos de la calle Riera Baja.