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3 2 08 EN PORTADA Misioneros de Alá La fe como coladero terrorista (Viene de la página anterior) rante tres días en la mezquita. Tu vida cambia. Yo soy otra persona desde el fin de mis tres días asegura Kwaja Muhammad, militar retirado que a sus sesenta años ha pasado a formar parte del Tabligh. Ahora luce barba, reza, ha dejado el alcohol y el tabaco y le queda por delante la dura tarea de convertir a su familia, ya que lo primero que nos va a preguntar Alá antes de juzgarnos será si hemos conseguido convertir a los más próximos El segundo paso abarca un período de cuatro meses en los que el grupo de hermanos viaja a Raiwand para aprender la técnica de la predicación, y emprende salidas por todo el país para realizar ejercicios prácticos. Completada esta etapa, queda por delante un período de dos años en el que cada integrante debe dedicar a la causa al menos cuarenta días al año de forma exclusiva. Al final del ciclo, uno ya está listo para salir al extranjero. El salto de algunos jóvenes que han tenido contacto con el Tabligh a organizaciones terroristas ha sembrado de dudas las actividades de una organización con ochenta años de trabajo. Hasta ahora nunca había sido calificada de peligrosa por los aparatos de inteligencia de los gobiernos occidentales, pero cada vez más puertas, como la de España, están cerradas para ellos ante las dudas razonables que suscitan. La legión extranjera del Tabligh M. AYESTARÁN A cabo de llegar de Paraguay, un país lindo y con mucho trabajo por hacer Alí habla español de forma fluida, aunque asegura haber pasado tan sólo tres meses en Asunción. En las reuniones semanales del Tabligh en Rawalpindi se juntan cinco mil hermanos, entre los que se puede oír hablar español, alemán, ruso, francés y cualquier otro idioma. La lista de destinos es interminable y cada semana hay hermanos que se apuntan para salir al exterior en grupos de cinco a diez personas. Luego el cuartel general de Raiwand, tras un exhaustivo examen de cada candidato, decide el destino. En 2006, un total de 350 grupos viajaron a 70 países diferentes. El año pasado el número aumentó a los 400 grupos, que visitaron 75 países del mundo, durante períodos de un año como máximo, y la previsión para 2008, pese a las crecientes sospechas de los servi- cios de inteligencia, es un nuevo aumento de grupos y de países. Estados Unidos y Reino Unido son los lugares donde cuentan con las estructuras más sólidas en el extranjero, aunque ahora también tienen problemas para poder viajar. Los puertos de entrada principales en Europa para los predicadores paquistaníes son Noruega, Alemania, Portugal y Holanda. España, por su parte, mantiene desde hace tres años una política restrictiva a la hora de conceder visados para la predicación. Aunque aseguran que se quedan en los países en los que les han abierto las puertas, lo cierto es que gracias a los visados Schengen tienen plena libertad de movimientos en la Unión Europea. Por otro lado, en países como España también se han detectado casos puntuales de paquistaníes que solicitan un visado de negocios, pero que luego se dedican a la predicación. El viaje también se produce en sentido inverso. Ciudadanos de sesenta países de todo el mundo se preparan en las aulas especiales para extranjeros de Raiwand para la predicación. El perfil medio de estudiante tiene menos de treinta años y es hijo de un paquistaní expatriado. Vienen para cursos de cuatro meses y en este tiempo visitan los cuarteles generales de Pakistán, India y Bangladesh. Compaginan la teoría con la práctica y, como los demás hermanos, en el caso paquistaní se mueven por todo el país y llegan a las zonas tribales, donde el principal cometido de la organización es la conversión de talibanes y miembros de Al Qaida. En los últimos años hemos conseguido convertir a cientos. Censuramos sus actividades, pero no nos enfrentamos abiertamente. Nos ven como a gente neutral y tratamos de mostrarles el auténtico islam por medio de la palabra y el ejemplo asegura Humayoun Niaz, que participa de forma periódica en los grupos que visitan la zona norte del país. Por la sede central en Raiwand han pasado agentes de la CIA o el M 16. Han vivido meses entre nosotros y no han encontrado nada raro recuerda Humayoun, que en sus más de veinte años como responsable de enviar a hermanos al extranjero destaca que nunca hemos violado una sola ley, ni ningún hermano se ha quedado de forma ilegal. Todos regresan al concluir la misión Formación de extranjeros Hemos convertido a cientos de talibanes y miembros de Al Qaida. Les censuramos, pero no nos enfrentamos abiertamente. Nos ven como a gente neutral Una paquistaní muestra un retrato de Bin Laden. Sus emisarios nos dicen que recemos por él, pero nosotros nos negamos EPA