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27 1 08 VIAJES En los refugios de la guerra civil Aquí la memoria histórica no falla porque aún es posible percibir, 70 años después, la angustia, el miedo y la incertidumbre de sobrevivir a los bombardeos infernales, cobijados bajo tierra en los refugios de Langle. Un viaje al pasado por las entrañas en carne viva de Almería POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS ABC Almería Cuaderno de viaje Dónde dormir. Hotel AM Torreluz, muy cerca de los refugios. los aljibes árabes, la alcazaba y la catedral (www. amhoteles. com) Hotel Citymar Gran Hotel Almería, próximo al puerto (www. granhotelalmeria. com) y Hotel NH Ciudad de Almería junto al Museo Arqueológico (www. nh- hoteles. com) Dónde comer. Club de Mar (cierra los martes) Torreluz Mediterráneo (cierra domingos) Torreluz (abierto todos los días) y Casa Sevilla (cierra domingos) Visitas de interés. Refugios de Almería (www. refugiosdealmeria. com o en el tel. 950 26 86 96) Faluca Almiraya (réplica de barco hispano- musulmán) Museo Arqueológico (con restos desde la Prehistoria hasta el periodo musulmán, destacando por su especial interés la cultura de los Millares y el Argar) El Centro Andaluz de la Fotografía, la alcazaba, la catedral, los Aljibes de Jayrán. Toda la información sobre horarios y visitas guiadas en www. aytoalmeria. es. lmería fue la última capital republicana en ser tomada por las tropas nacionales, el 29 de marzo de 1939. Hasta entonces, aunque no sufrió directamente la ferocidad del combate, sí padeció la cruz de la retaguardia con el sufrimiento de ver marchar a sus hombres a los distintos frentes, con la voraz insidia de los rigores de la miseria y la tenacidad de los bombardeos sistemáticos sobre su población, hasta el punto de que llegaron a formar parte su vida cotidiana. Cuenta Francisco Verdegay Flores, historiador y asesor técnico del plan museístico de los refugios almerienses, que las embestidas de los bombarderos eran tan frecuentes que hasta había quien se aplicaba a esta lluvia de bombas el bálsamo del humor y terminaron bautizando como boñero al avión que solía penetrar por las playas de levante. Este hostigamiento culminó los 52 ataques ocasionando más de 400 muertos y heridos, lo que constituye una siniestra marca para una ciudad de 50.000 habitantes y escasa importancia estratégica. Tras el bombardeo alemán del 31 de mayo de 1937, en que 200 obuses de gran calibre fueron lanzados durante 40 minutos sobre Almería, la Comisión Mixta de los Refugios, que se había creado al principio de la guerra, aceleró su cometido. El plan, ideado técnicamente por el arquitecto municipal Guillermo Langle, era el de realizar una obra subterránea de 4.500 metros, capaz de proteger a 34.144 personas (el 75 de la población) mientras que el resto de los habitantes tendría cobijo en los refugios naturales de los depósitos de mineral de hierro de la Compañía Andaluza de Minas, la Cueva de las Mellizas (3.000 al- A mas) las cuevas- viviendas de los barrios pobres (6.000) y los sótanos de algunas edificaciones particulares, para los que también se previeron labores de adecuación. Las galerías subterráneas diseñadas por Langle se repartían por todos los barrios de la ciudad y a ellas se accedía por 101 entradas, donde unas escaleras de 1,30 metros de ancho conducían a 9 metros bajo el nivel del suelo. Algunas parroquias, como la de Santo Domingo, San Pedro o San Sebastián tenían accesos particulares, lo mismo que sucedió con edificios públicos como la Casa Consistorial. En el proyecto de esta ciudad subterránea, tal y como explica Verdegay, se diseñaron dos tipos de galerías: galerías- refugio (con una anchura de hasta dos metros y bancos corridos a los lados para sentarse) y galerías de conexión, más estrechas. A esto había que añadir las zonas reservadas, como el almacéndespensa y el hospital- quirófano y, cada cierto tramo, ramales ciegos laterales para camillas y enfermos, de manera que no obstaculizaran el paso. La construcción se hizo de hormigón, con contrafuertes cerca de los accesos para evitar la propagación de las ondas expansivas al interior. Para la iluminación, cada 5 metros se colocaron bombillas incandescentes, y la ventilación se hizo posible gracias a unos tubos de fibrocemento. El coste de la obra, en la que se incluyó el gasto de acondicionar los citados refugios privados, fue de 4,5 millones de pesetas, que fue sufragado en Mármol en el quirófano La ciudad subterránea recorre Almería de lado a lado, 4,5 kilómetros de túneles de los que se ha recuperado una cuarta parte, que es la que se puede visitar