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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Hijos del poder El primer presidente de la democracia argentina, Raúl Alfonsín, mantuvo a su familia en un discreto segundo plano pero no logró convertir esa costumbre en tradición. Su sucesor, Carlos Saúl Menem, fue un amante de las revistas del corazón y su descendencia heredó esa debilidad. Carlitos y Zulema Menem ocuparon páginas y páginas de la prensa. Cuando no era porque su padre los echaban de casa a punta de bayoneta junto a su madre, era porque los chicos protagonizaban algún escándalo en la discoteca de turno, prácticamente las mismas que frecuenta, sin armar bulla, Florencia. En Pachá de Buenos Aires aún recuerdan los excesos del mayor de Menem, sus amenazas y peleas. También los amores trágicos de Zulemita y Poli Armentano, encargado entonces de la discoteca y asesinado en extrañas circunstancias. Ambos eran objetivo favorito de las cámaras y amantes del poder. Carlitos, antes de morir en un accidente de avioneta que su madre califica de atentado, se ocupaba de la agenda de su padre y miraba con lupa el entorno y sus posibles negocios. Su hermana, tras el divorcio de sus padres, ejerció de virtual primera dama al tiempo que dirigía un lucrativo y cuestionado negocio de venta de motocicletas. Con Fernando de la Rúa las cosas no fueron muy distintas. Su hijo Antonio coordinó un pequeño grupo de poder conocido como los sushi por su afición a la comida japonesa. El mayor se convirtió en el poder en la sombra, se ennovió con Shakira y salió de Argentina como alma que lleva el diablo tras la hecatombe del Gobierno. Florencia Kirchner, en el centro, rodeada por sus padres, Cristina y Néstor, camino de la Casa Rosada de ser más sobria. Es del 10 de diciembre del año pasado, fecha de su confirmación religiosa. Florencia se las ingenia para que la prensa y los adversarios del matrimonio Kirchner no puedan utilizar sus comentarios (post) o incursiones en la web como arma arrojadiza contra ellos. El único resbalón lo tuvo con la autoentrevista mencionada. En una Argentina donde cualquier excusa es buena para cantar el himno nacional- -obligatorio en los colegios- el adorado tormento de su madre eligió Nueva York como ciudad favorita; y en cuanto al país de sus sueños, dudó: Arg. creo (sic) Provocadora y burlona, en la cuestión del apellido lo redujo a un puñado de letras que hablan por sí mismas: Anécdota aparte, lo que no pudo imaginar la muchachita es que el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, peronista como su madre, y rival suyo en las últimas elecciones le colocara en campaña un banner (anuncio en lenguaje de la red) en la portada de su página. Lamentablemente para él, el efecto no fue el esperado. Perdió las elecciones. A Flor, como la llaman en casa y en el colegio, le importa un bledo el qué dirán. En mayo de 2003, cuando su padre llegó a la Casa Rosada, era una cría poco agraciada. Gordita, de pelo largo y negro, las cámaras captaron el momento en el que la niña, por entonces muy parecida a su padre, jugaba con el bastón de mando. La nena de mayo de 2003 es hoy una mu- ABC jer que describe su estado civil como alonealone (solasola) sigue sin practicar ningún deporte, responde jajá cuando se pregunta a sí misma por su periódico favorito y se hincha a ensaladas y coca- cola light para no recuperar los diez kilos que perdió el año pasado. Nacida un 6 de julio de 1990 en Río Gallegos, el último confín de la Patagonia, Florencia pasa de todo. Sobre todo de sus progenitores a los que, por otra parte, adora. Pero el amor no le impide decirles en todos los idio- En plena temporada estival se ha instalado en la costa argentina de Pinamar, donde apura las horas al ritmo de la noche y baila en bikini a orillas del Atlántico mas que la política le importa un bledo. Lo contrario que a su hermano Máximo, el ojito derecho de Cristina. Con 30 años y sin carrera, el hombre se mueve cómodo en las bambalinas del poder y del dinero: se ocupa de la fortuna del matrimonio y coordina un movimiento de jóvenes militantes K Flor, definitivamente, es distinta. Se copa (disfruta) con otras cosas y otra música. En especial con viejos ídolos como bob (Dylan) o los Beatles y con chicas como Carla Bruni. En el frente interno se queda con fito (Paez) y Andrés Calamaro y en el español al menos con una canción de Radio Futura: Veneno en la piel, que reproduce en su página www. fotolog. com florkey.