Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
D 7 20 1 08 Aunque sea la disciplina en la que se ha formado académicamente, Susana Fortes ha tardado en hacer historia. O mejor, la acaba de escribir y publicar. Y de forma ambiciosa, por cierto, pues ha viajado nada más y nada menos que a una de las épocas más apasionantes del pasado, el Quattrocento florentino, título, precisamente de su nueva novela (Ed. Planeta) El siglo XV, el Renacimiento, tiempo de cambios y de convulsiones, de terremotos culturales, sociales, estéticos y políticos. Tiempo también de conjuras, como la de los Pazzi (26 de abril de 1478, en la catedral de Florencia) que intentó derrocar a Lorenzo de Médicis GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Susana Fortes NOVELISTA Y PROFESORA DE HISTORIA Los historiadores no son sino unos detectives del pasado MANUEL DE LA FUENTE- -La sola evocación de esta palabra, Quattrocento, evoca mil y una imágenes en el lector. Pero, ¿y en usted, que además de novelista es licenciada en Historia? -Es el siglo XV el siglo del Rena, cimiento y un momento de la Historia interesante como pocos. El mundo estaba cambiando y se venían abajo todas las convicciones de las civilizaciones antiguas, y la vida era pura efervescencia, en las artes, en las ciencias, en el vértigo del pensamiento. -Sin embargo, el origen de esta novela no es tan académico, sino un tanto fortuito. -Todo empezó cuando leí una noticia referente a un profesor de la Universidad de Connecticut, Marcelo Simonetta, que había descubierto un archivo privado en el que se encontraba cierta correspondencia, a través de la cual se desvelaba la personalidad de un asesino que había pasado oculto quinientos años. -Parece que lo del polonio 210 no es cosa de ahora, precisamente. -Sí, es cierto, Simonetta se refería a la llamada Conjura de los Pazzi, ocurrida el 26 de abril de 1478 en la catedral de Florencia, donde estaba reunida toda la nobleza local, presidida por Lorenzo de Médicis, al que se intentó asesinar cuando el sacerdote levantaba el cáliz en la Eucaristía, momento en el que los conjurados sacaron sus dagas florentinas y se abalanzaron sobre Lorenzo y su familia, lo que acabó en un verdadero baño de sangre. -Han transcurrido cinco siglos desde entonces, pero creo que tamaña carnicería aún no se ha olvidado en la bella Florencia. -Cinco siglos después, aquellos hechos siguen teniendo unas connotaciones tan escabrosas y tan macabras que durante mucho tiempo han marcado la memoria de los florentinos en historias, en cuentos y en romances, hasta el punto de que a los niños se les asusta con su recuerdo como La capital del mundo En aquel tiempo, Florencia era realmente la capital del mundo, una urbe de cuarenta mil habitantes, amurallada y con doce puertas. Y aquel fatídico día 26 de abril de 1478 en la catedral la densidad de genios por metro cuadrado era impresionante. Allí estaban Leonardo, Botticelli, Maquiavelo, Toscannello, el mejor geógrafo de la Antigüedad, Policiano, y todos dejaron muchísima documentación al respecto IGNACIO GIL aquí se hace con el hombre del saco. -Conjura parece una palabra demasiado suave para definir aquello. -Desde luego, fue mucho más que una conjura, fue un intento de golpe de Estado en toda regla, un hecho que estuvo a punto de cambiar no sólo la historia del Re- nacimiento italiano, sino la de toda Europa. -Incluso se puede decir que usted mató dos pájaros de un tiro- -Sí, porque, primero, me pareció fascinante el tema, y también porque me permitía unir mis dos pasiones: la novela negra, porque en realidad ésta es una novela negra ambientada en el Renacimiento, y la investigación histórica. -El thriller parece un buen navío para moverse por los océanos históricos. -Muy cierto. De hecho, creo que el thriller es el mejor hilo conductor para organizar el material de una novela histórica porque posibilita organizar todo el proceso de investigación en una línea que debe más a Sherlock Holmes que a la metodología historiográfica que a veces puede ser un poco pesada. En realidad, creo que los historiadores no son sino detectives del pasado. -Su trabajo de profesora hasta qué punto le ayuda a centrar su obra. -Si algo he aprendido dando clase es que la única manera de hacer que el pasado pueda llegar y ser cercano a otras personas de otra época es hacerlo vívido, real y habitado. -Y en este caso concreto. -En este caso, por ejemplo, había que decirle a los lectores cómo eran los talleres de los pintores del siglo XV repletos de gallinas, pues los huevos se usaban para la pintura al temple, cómo eran las calles, cómo olían a madera de olivo resinosa y quemada, contarles qué comian, cómo vestian, cómo se enamoraban, por qué cosas estaban dispuestos a morir y matar. Todo esto es lo único que puede hacer que una persona, independientemente de la edad, la época, el país, la religión, la cultura, pueda sentirse cotemporánea de aquéllas, y estas cosas están en las novelas, no en los libros de historia. He sido absolutamente rigurosa en la investigación y en la documentación, pero los pensamientos y los sentimientos sí han corrido de mi cuenta. mdelafuente abc. es