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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE Un grupo de senderistas camina entre Periche y Loubuje, a 5.000 metros de altura, en la penúltima etapa antes de situarse ante el Everest Durante los primeros días de caminata, el rododendro, árbol nacional sherpa, tapiza las paredes verticales del cañón, restando aspereza a las graníticas montañas Sorprenden en los primeros días los bosques que tapizan las paredes verticales del cañón que conduce al Everest. El rododendro es el árbol nacional sherpa, que resta aspereza a las graníticas montañas que ganan majestuosidad según avanzan los días. La primera gran parada es en Namche Bazar, centro comercial del valle, donde se puede comprar todo lo que uno se haya olvidado para el camino, aunque a lo largo de los poblados que se van cruzando siempre hay colmados donde abastecerse de comida, agua, ropa, mochilas... A partir de ahí, el paisaje se abre al cielo, Los sherpas cargan con todo tipo de mercancías, imprescindibles para el valle con la columna perfecta del Ama Dablang (6.856 metros) antes de llegar a Khumjung, donde hay una efigie a Edmund Hillary por su contribución al desarrollo del pueblo, y donde guardan una supuesta cabeza de yeti. Desde ese momento restan pocas etapas, pero son las más complicadas físicamente. Para recuperar fuerza y adaptarse a la falta de oxígeno, se hace una parada de un día en Thyangboche, con su monasterio budista y la primera gran visión del Everest. Con tres días más, se alcanza la cima del Kala Pattar, rozando los 5.600 metros, donde los que alcanzan la cima se empequeñecen en medio de un enorme circo con algunas de las más altas montañas del mundo. Mientras la cumbre del Everest nos mira por encima del hombro.