Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE El actor Chuck Norris (en el centro) y su mujer bromean con Mike Huckabee y su guitarra, en un acto de apoyo al candidato republicano Pero, en general, los que juegan a dos barajas se limitan a dudar entre Obama y Hillary. A veces al donante le importa un pimiento quién va a ganar, y lo único que le interesa es quedar bien y proteger sus intereses. Steven Spielberg ha dado dinero a Hillary- -entre otros- -pero no sin asegurarse de que su socio en Dreamworks, David Geffen, está apuntado entre los donantes a Obama. Estas triangulaciones son aun más frecuentes fuera de Hollywood, entre las personalidades de las finanzas o los medios de comunicación. Aunque aquí también hay cierta extorsión directa, se pone un poco más de esmero en las formas. Y se sabe apreciar el poder de una foto o de un apoyo estratégico, que puede ser más decisivo que un puñado de dólares. Hillary y Obama se han retratado junto al multimillonario y megafilántropo Warren Buffett, que ha prestado su apoyo por igual a ambos líderes demócratas. Un apoyo que ha consistido no tanto en darles dinero como en dirigirles hacia el manantial de otras donaciones. Allanarles el camino de la fortuna. Un papel similar ha intentado jugar en algunos momentos de esta campaña el magnate de la comunicación Rupert Murdoch, que también tiene un ojo puesto en el actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, por si éste finalmente se decidiera a dar el paso. Bloomberg es tan inmensa, tan apabullantemente rico, que no necesita pedir ni un real a nadie para ir a la Casa Blanca y volver. Pero el proceso de recogida de fondos en las campañas norteamericanas no se hace sólo por dinero. Es una liturgia de captación de complicidades, una demostración de la capacidad de compaginar diversos intereses. Es casi un simulacro de buen gobierno. Dar dinero a un candidato, poco o mucho, es darle confianza. Claro que hay otras maneras de otorgar confianza. Cuando la archicomunicadora Oprah Winfrey participó en un mitin de Obama y le presentó como su caballo en esta carrera, le dio un espaldarazo equivalente a millones de dólares, sin poner uno solo de su bolsillo. Pero pocas personas disponen de ese poder. Para la mayoría de los mortales apoyar gratis es como hacer un brindis al sol... que, por cierto, alguno ha habido. Obama ha sido acusado de exagerar los apoyos recibidos en su página web, donde aparece una lista de personalidades que le señalan como favorito. Algunas de esas personalidades se han quejado de que ellas se limitaron a hacer un comentario elogioso del candidato, lo que no excluía elogiar también a los demás. Y más cuando la pregunta se planteaba en vivo y bajo los focos. De todo lo dicho podría deducirse que mientras los demócratas pasan su cepillo triunfal por toda América, a los republicanos nadie les da una perra y su campaña la hace el Espíritu Santo. Cuando ahí está ese pedazo de Chuck Norris apoyando con entusiasmo la candidatura de Mike Huckabee, y casi robándole el protagonismo en sus mítines. Aunque hay tan pocas estrellas abiertamente republicanas que las pocas que hay van muy solicitadas. Durante años se han rifado a Charlton Heston y, con matices, a Clint Eastwood que, últimamente, parece desaparecido en combate. De los aspirantes republicanos que siguen vivos el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani es el que puede presumir de tener mayor pegada entre los artistas. Le apoyan comentaristas y estrellas de la televisión, como Adam Sandler, Kelsey Grammer o Ben Stein. Este último tuvo como compañero de colegio a Sylvester Stallone y, en el presente, es uno de los pilares de la teoría del diseño inteligente cuyos partidarios se oponen a enseñar las teorías de Darwin en las escuelas. Pero en el campo republicano por lo común no cuenta tanto el donante célebre aislado como una gran mayoría de ricos silenciosos, menos glamourosos y menos visibles. Lo que no quiere decir que estén menos forrados o tengan menos fuerza. Dicen que esta vez podrían volver a donar más dinero que nunca, y a sacudirse cierta tacañería acumulada tras ciertos desmanes del presidente George W. Bush. Sobre todo si por el lado demócrata triunfa Hillary Clinton, paradójicamente la verdadera bestia negra de los ultraconservadores. Campaña republicana Los famosos son apetecibles no sólo por su dinero, sino también por el ejemplo que puedan dar. De ahí que se huya de ovejas negras como Britney Spears o Paris Hilton