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13 1 08 VIAJES Tallin Milagro del Báltico Es lugar de cita de bebedores del norte de Europa, una ciudad de hadas y gentes serias y trabajadoras, que han convertido este bellísimo rincón continenal en una de las capitales con más empuje POR FRANCISCO LÓPEZ- SEIVANE stonia es, tras Luxemburgo y Malta, el país más pequeño de la Unión Europea. Hace menos de dos décadas era aún una república de la antigua Unión Soviética, pero hoy cualquier estonio puede consultar a través del teléfono móvil las notas de sus hijos, sus faltas a clase o los comentarios de los profesores. También puede pagar del mismo modo el estacionamiento del coche o el billete del autobús. Para entender el nivel tecnológico y cultural de Estonia baste decir que en cualquier lugar hay conexiones gratuitas de Wi Fi, más del 80 por ciento de los contribuyentes hace sus declaraciones por internet y más del 90 por cien- E to lee el periódico todos los días, sobre todo en su versión digital. Es más, en este país todos los ciudadanos que lo deseen ya pueden votar desde sus casas a través de internet. Pero, paradójicamente, Estonia es también el bebedero de Escandinavia. Lo que era la Cuba de Batista para los norteamericanos lo es ahora Tallin, la capital de esta república báltica, para suecos, finlandeses e, incluso, británicos que llegan cada fin de semana por tierra, mar y aire para vivir y beber sin freno. Después de todo, el ferry de Helsinki sólo necesita un par de horas para llegar a Tallin. Y a bordo ya se puede beber la cerveza sin restricciones y a mitad de precio. Los introvertidos estonios, mientras, a lo suyo: hacer caja y seguir enganchados al ordenador. No hay aquí mayor virtud que esconder los sentimientos. Los estonios se entrenan desde la infancia para que su rostro sea una esfinge de hielo y, como asegura uno de sus más famosos psiquiatras, Anti Liiv, no hablar, porque creen que todo lo que digan puede ser utilizado en su contra Deambulando perezosamente por las viejas callejuelas de Tallin, entre las sólidas murallas que delimitan la antigua ciudadela, me cruzo con una muchedumbre abigarrada que camina apaciblemente entre viejos palacios y casas de antiguos mercaderes. En sus plazas medievales, otrora bulliciosos zocos, los turistas abarrotan los bares y restaurantes donde reponen fuerzas para seguir de marcha. La mayoría son finlandeses, suecos, alemanes e, Viejas callejuelas Esta antigua ciudad hanseática aún conserva su histórico carácter laborioso y comercial F. L. S. La primera cafetería de la ciudad fue abierta por un español, de nombre Carballido, en el siglo XVI en la hoy animadísima plaza del Ayuntamiento