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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE MACAO Guangzhou Foshan Dongwan Huizhou CHINA Macao Hong Kong ÁSIA 0 Km 20 N máquinas tragaperras, dicho casino es el mayor del mundo y fue el primero procedente de Las Vegas en instalarse en Macao en 2004. Tres años antes, las autoridades habían abierto el mercado a los inversores extranjeros al acabar con el monopolio que ostentaba desde hacía cuatro décadas el octogenario magnate Stanley Ho, propietario de la Sociedade de Jogos de Macao. Aunque Ho sigue manteniendo 17 de los 29 casinos que funcionan las 24 horas del día en la ciudad, importantes grupos del sector como Sands, Wynn o Galaxy ya le han arrebatado una buena porción de tan jugosa tarta. Así se aprecia una noche cualquiera a las tres de la madrugada en el Sands Macao, donde hierve la excitación en sus ruletas y mesas de bacarrá, póker y dados. ¡Yes! ¡Yes! se escucha un grito que sobresale del murmullo general. Se trata de un joven chino que, con un perfecto inglés, se presenta como Eric y se muestra exultante de alegría. Acabo de ganar 50.000 dólares de Hong Kong (unos 5.000 euros) dice orgulloso antes de reconocer que previamente perdió casi 20.000 dólares (2.000 euros) En lo que va de noche, Eric ha tenido suerte. Aunque no lo parezca, este empresario del textil está en pleno viaje de negocios. Vengo de Europa, donde he visitado a unos clientes, y he aprovechado que mi avión hacía escala en Hong Kong para venir aquí explica fumando con ansiedad. Peor le ha ido a Li Chong, un hongkonés de 20 años que les ha dicho a sus padres que se iba al karaoke con los amigos y ha cogido uno de los barcos que comunican durante toda la noche la antigua colonia británica con Macao. Me he quedado sin blanca, he perdido los 4.000 dólares de Hong Kong (400 euros) que había ahorrado con un trabajo a tiempo parcial en una feria de exposiciones se lamenta apurando un whisky en el bar. El joven es el único cliente en la barra, junto a un grupo de prostitutas rusas. A pesar de que muchos de ellos dilapidan astronómicas fortunas, pocos chinos se levantan de las mesas de juego para ahogar sus penas en el alcohol. Sólo beben té y su única obsesión es el juego; ni siquiera miran a las chicas ni a la banda de música que toca en el escenario se en- Al más puro estilo americano En diciembre abrió el casino MGM Grand Macao, una alianza entre un grupo de Las Vegas y la hija del veterano magnate del juego Stanley Ho. En verano empezó a funcionar el casino Venetian Sands, el mayor de Asia con un hotel de 3.000 habitaciones, 800 mesas de juego, 6.000 máquinas tragaperras y un centro de convenciones para 15.000 personas. Perteneciente al grupo Sands y propiedad de Sheldon G. Adelson, forma parte de un complejo que se levantará en la franja de Cotai. Este kilómetro de tierra ganada al mar albergará hoteles como el Shangri- la, Four Seasons, Sheraton, St. Regis o Hilton, doblando el número de habitaciones de Macao hasta las 22.000. Todo ello gracias a una inversión de 2.000 millones de euros que ofrecerá juego y diversión para atraer a más de mil millones de potenciales clientes. Uno de ellos es Chiran, un tratante de diamantes indio afincado en Tailandia que se había gastado 2.500 euros antes de las dos de la madrugada. coge de hombros uno de los aburridos camareros. Tanto el Sands como el Wynn han intentado dar a los casinos de Macao un toque Las Vegas incorporando bares, espectáculos musicales, restaurantes y tiendas de marcas lujosas. Pero en el legendario Casino Lisboa, cuya moqueta sobre el suelo acumula polvo desde hace varias décadas, todo es juego puro y duro. Con un estilo setentero atractivo y decadente, sus laberínticos pasillos recorren infinidad de pequeños salones donde las apuestas van desde los 10 hasta los 8.000 euros, y a veces se disparan hasta los 150.000. En las mesas VIP, ricachones chinos tan forrados como poco glamourosos beben té en cutres vasos de plástico mientras sobre la mesa se amontonan fichas por valor de hasta 30.000 euros. La mayoría son adinerados hombres de negocios, algunos de los cuales tienen, por cortesía de la zona VIP, un Rolls Royce esperándole en la puerta para llevarlos de vuelta su hotel una vez que han sido desplumados. También acuden aquí trabajadoras de fábricas como Xiao Yanling, que arriesga sus exiguos ahorros en la ruleta. He perdido 2.000 yuanes (200 euros) explica la mujer, a la que un autobús gratuito ha traído desde la frontera con China hasta el casino. Al lado de este edificio ya obsoleto se levanta el Gran Casino Lisboa, con el que el veterano magnate Stanley Ho intenta adaptarse a los nuevos tiempos. Con forma de flor de loto, la torre que albergará su hotel aún sigue en construcción, pero a sus pies ya funciona a pleno rendimiento la enorme pecera de colores donde se ubica el casino. Mientras en su interior miles de chinos se juegan los cuartos, las luces de la fachada van cambiando y dibujando caracteres y números de la suerte para atraer a los clientes. Porque al final, y por muchas vueltas que dé la ruleta, la banca siempre gana en Macao.