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13 1 08 VIAJES Vistosos caracteres en mandarín y números de la suerte que van cambiando deFOTOS: AP REUTERS ABC tonalidad adornan la enorme pecera de colores que conforma la fachada del Gran Casino Lisboa (a la derecha) Mientras tanto, la excitación por el juego hierve en las mesas de juego y máquinas tragaperras dispuestas en el Sands (arriba) y en el recientemente abierto Venetian Sands (abajo) los mayores casinos del mundo levantados al estilo Las Vegas Macao Las Vegas de ojos rasgados La antigua colonia portuguesa vive una época de esplendor por ser el único lugar de China donde el juego está permitido. Una gran suerte porque a los chinos les encantan todo tipo de apuestas POR PABLO M. DÍEZ esde que Mao fundara la nueva China en 1949, el juego está prohibido por ley en esta gigantesca nación para desesperación de sus ludópatas habitantes, que aprovechan cualquier rincón para echarse una partidita de naipes o dados. Y eso que las apuestas están perse- D guidas en todo el país excepto en la antigua colonia portuguesa de Macao, una pequeña ciudad de medio millón de habitantes donde sus famosos casinos acumulan ya 150 años de historia. Aunque este enclave fue devuelto a China en 1999, el régimen comunista no ha ilegalizado el juego, sino que ha apostado por él co- mo motor de la economía de Macao. El 70 por ciento de los ingresos del erario público en esta Región Administrativa Especial de China procede de los impuestos que pagan las 4.000 ruletas y 12.000 máquinas tragaperras de sus casinos, que emplean al 15 por ciento de la población. Gracias a la afición por el azar de los 22 millones de turistas que recalan cada año en la ciudad- -la mayoría chinos- Macao ha superado a Las Vegas como el paraíso del juego al ingresar unos 50.000 millones de euros, 150 millones más que el oasis lúdico de Nevada. Por eso, en la Lisboa de Oriente, cuyas calles alrededor de la plaza del Senado recuerdan a la capital lusa, las timbas no están proscritas y, más bien al contrario, parecen una obligación. Desde que el ferry procedente de Hong Kong arriba al puerto de Macao, una ciudad de cartón piedra y luces de neón dedicada al juego da la bienvenida. Cerca del muelle se levantan varios parques temáticos y casinos que recrean un palacio imperial de la dinastía Tang, la colina de Lhasa presidida por el Palacio de Potala y el descomunal Sands Macao. Con 800 mesas de juego y mil