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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE Queda Irak. También aquí las posturas son moderadas, dado que sobre el terreno, parece que el general David Petraeus está dando la vuelta a la situación. Los candidatos no quieren abandonar al ejército o no apoyar sus recientes éxitos. Nadie proyecta una retirada, ni siquiera Obama; éste desea restringir la ocupación en Irak sin renunciar a ella, reforzando al mismo tiempo la intervención estadounidense en Afganistán. Todos los candidatos, especialmente los menos creíbles en ese papel, Obama y Hillary Clinton, insisten respecto a su capacidad de convertirse en comandante en jefe, la función última del presidente. Sin embargo, estas similitudes entre republicanos y demócratas no llevan a confundirlos. Pero lo que divide a los dos campos o familias de mentalidades es más filosófico que estrictamente relativo a los partidos: los republicanos personifican una visión individualista y heroica de Estados Unidos. Los demócratas tienen más fe en su espíritu comunitario. ¿Quiere esto decir que las elecciones de 2008 no cambiarán radicalmente ni la sociedad estadounidense, ni su economía, ni su diplomacia? A lo largo de la historia, algunas presidencias representaron rupturas fundamentales: en 1932, Franklin Roosevelt fundó una especie de socialdemocracia; en 1964, Lyndon Johnson puso término a las discriminaciones; en 1968, Richard Nixon inauguró una diplomacia realista; en 1980, Ronald Reagan dirigió una revolución conservadora. Ésta sigue siendo la norma que dicta implícitamente los comportamientos de todos los candidatos: un verdadero capitalismo basado en unos impuestos moderados, una constante referencia a los valores judeocristianos y una diplomacia activa de apoyo a las democracias. Esta revolución conservadora ha sido modificada por George W. Bush, quien ha reforzado el papel del Estado en nombre de la lucha contra el terrorismo islámico. Es previsible que el futuro presidente de Estados Unidos no rompa con esta herencia, excepto de palabra; en el fondo, por el momento nada hace predecir una nueva era, de tipo New Deal conjunto de medidas políticas, sociales y económicas adoptadas por la administración de Roosevelt entre 1933 y 1937 u otra por el estilo. ¿Una mujer presidenta? ¿Un presidente negro? También en este caso la novedad sería sólo relativa: hace tres años que una mujer negra está al frente de la diplomacia estadounidense, en un gobierno conservador. Rupturas fundamentales El duelo demócrata: Hillary Clinton, observada por Barack Obama crificar el crecimiento por la ecología. ¿La inmigración? El mismo aprieto para los candidatos, atenazados entre las protestas de los residentes de las fronteras y la satisfacción de disponer de una mano de obra barata. ¿El aborto? Todos juegan con los matices. El desacuerdo entre los candidatos está más claro en relación con los impuestos. Para los republicanos, los impuestos bajos aceleran el crecimiento mientras que los demócratas prevén hacer que los ricos paguen. Pero un 1 de los estadounidenses, los más ricos, pagan un 39 del total de los impuestos frente a un 17 en 1980. El 50 de estadounidenses más pobres sólo paga un 3 de los impuestos. El debate fiscal es pues más simbólico que realista. REUTERS