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13 1 08 CLAVES DE ACTUALIDAD alrededor de 40 millones de estadounidenses no se benefician de un seguro de enfermedad, ningún candidato propone un seguro nacional que siga el modelo europeo; los más progresistas, como Obama, proyectan que sea obligatorio contratar un seguro privado de elección propia. Si hubiera que reubicar a todos estos candidatos en la palestra europea, su posición iría del centro derecha al centro izquierda; ninguno en los extremos. Del mismo modo que no se puede ser socialista ni liberal, ahora es inviable ser racista o sexista. En 40 años, la revolución de las costumbres y la inmigración multicolor han hecho de Estados Unidos la primera sociedad occidental auténticamente diversificada: ni el sexo de Hillary Clinton ni la piel de Obama perturban a los electores. En esta campaña electoral, un europeo, observador externo (al contrario que un observador estadounidense implicado) se sorprenderá más por lo que acerca a los candidatos que por lo que los separa. Todos tienen casi el mismo discurso: todos se pronuncian contra las ideologías que dividen; todos están por la unidad del pueblo; todos son favorables a los valores cristianos, a los que apelan con algunos matices en el fervor; todos son hostiles a un Estado opresor; todos tienen confianza en la economía de mercado; todos consideran que EE. UU. tiene un destino manifiesto, y un papel que representar en este mundo, que no excluye las intervenciones militares (existe un candidato pacifista y aislacionista, Ron Paul, cuya marginalidad acentúa el intervencionismo de todos los demás) La paradoja es que todos estos candidatos que se parecen se expresan todos a favor del cambio. El cambio es el leitmotiv de esta campaña. ¿Pero qué quieren cambiar? ¿Desmarcarse de George W. Bush? Ciertamente, pero ningún candidato apela a esto: la página de Bush está pasada desde que su partido perdió las elecciones parlamentarias en 2006. ¿Cambiar la economía? Un 86 de los estadounidenses se declaran satisfechos con su trabajo; sólo hay un 5 de parados. ¿Cambiar los créditos? Pero un 95 de los estadounidenses desean convertirse en propietarios y la crisis de los créditos hipotecarios sólo afecta a un 1 de ellos. ¿Protegerse frente a las importaciones chinas? Hillary Clinton es más proteccionista que Obama, pero los consumidores se alegran del bajo precio de los textiles y la electrónica importados. ¿El calentamiento del planeta? Se menciona, pero se excluye sa- El mismo discurso Tres aspirantes republicanos. De derecha a izquierda, John McCain, Mike Huckabee y Rudy Giuliani AP Obama Duelo electoral EE. UU. un país inmutable Estados Unidos no es Europa. En poco se diferencian republicanos y demócratas. El partido republicano tiene una visión más individualista y heroica; los demócratas, fe en el espíritu comunitario dad del catolicismo soplicar a la cial; en EE. UU, el protessociedad y tantismo incita a cada a la vida pouno a mejorar su suerte lítica estapor medio del esfuerzo dou nidenindividual. Tan sospeses los conceptos y critechoso es el socialismo rios propios de Europa en EE. UU, que se le llaOccidental condena a Guy Sorman ma liberalismo; la palano entender nada de EsPolitólogo bra cambia de sentido al tados Unidos. Cuando cruzar el Atlántico. Un empieza el maratón preliberal en EE. UU. es el sidencial, ubicar a los que cree en la intervencandidatos de la dereción del Estado para solucionar cha y a los candidatos de la izlas incertidumbres económicas y quierda sería inútil. La izquierda sociales. Un estatismo a ultranestadounidense, en el sentido en za, tan poco popular que los canque la entendemos en Europa, no didatos más a la izquierda como existe fuera de algunos campus Hillary Clinton o Barack Obama universitarios: en Harvard o Berniegan ser liberales. Un término keley encontraremos a los únicos tan nocivo que los republicanos y escasos socialistas o marxistas lo designan sólo por su inicial: L. estadounidenses. Ser L condena al fracaso electoEsta inexistencia de la izquierral. Significativamente, cuando da socialista en Estados Unidos es un gran misterio: se explica generalmente por la ausencia histórica de una aristocracia, por la La izquierda estadounidense, en el sentido movilidad social y yo añadiría en que la entendemos en Europa, no existe que por la debilidad del catolicisfuera de algunos campus universitarios: mo. En Europa, los partidos sociaen Harvard o Berkeley listas se inscriben en la continui- A