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6 1 08 7 0 A N I V E R S A R I O PROYECCIÓN PÚBLICA Saber estar El estilo del Rey POR BEATRIZ CORTÁZAR La forma de vestir de Don Juan Carlos ha generado un efecto mimético en muchos hombres de su generación. Y en la madurez supo encontrar su personal elegancia esde luego Don Juan Carlos es un hombre afortunado en cuanto a lo que los modistas llaman percha La naturaleza y su pasión por el deporte le han dotado de una estructura muy atractiva a la hora de vestir. Alto, de piernas largas, delgado hasta no hace mucho y de hombros anchos, el Monarca siempre ha destacado por su imponente presencia de la misma manera que lo hacía su padre, el Conde de Barcelona, o su hijo, el Príncipe de Asturias. Un hombre alto, delgado y de buenas espaldas es mucho más fácil de vestir y ni que decir tiene que luce el doble cuando va de uniforme o etiqueta. A su manera y siempre sabiendo cómo hay que estar en cada circunstancia, Don Juan Carlos ha marcado su estilo y ha generado un efecto mimético en muchos hombres de su gene- D ración. Pero como ocurre con los buenos vinos, fue en su madurez cuando encontró su particular estilo y su personal elegancia. Tal y como hiciera su padre, su sastre de sus primeros años fue Ángel Collado, aunque los uniformes militares los confeccionaba Martín Arana. Tras la repentina muerte de Collado, el Rey se dejó asesorar por su buen amigo Simeón de Bulgaria quien en el año 1985 le habló del sastre Luis Larraínzar, su vecino del pantano de San Juan, quien junto a su hermano Manuel tenía y tiene su taller (López Herbón y Cia) en la madrileña calle Cedaceros. Desde ese momento nació lo que se conoce como una estrecha relación profesional. Los Larraínzar rápidamente hicieron que el Monarca se encontrara a gusto con sus trajes y desde entonces los usa en sus numerosas apariciones oficiales. A diferencia del resto de clientes, el Rey no acude al taller y es uno de los Larraínzar quien se desplaza cada cierto tiempo al Palacio de la Zarzuela para probar los trajes nuevos de cada temporada (los expertos dicen que un hombre de intensa actividad debe hacerse entre tres y seis trajes en primavera y en invierno) Del estilo de Don Juan Carlos se podría decir que es un clásico pero con ciertos toques no de modernidad pero sí de originalidad. Una de sus prendas más copiadas fue la manera en la que combina las camisas de color azul con el clásico smoking negro o cómo sigue fiel a los pantalones rojos con camisas sueltas durante las noches mallorquinas. En las chaquetas no falla: le gustan cruzadas a pesar de que han de llevarse abrochadas cuando se está de pie y siempre con doble abertura (el descapotable, que dicen algunos) y a la hora de elegir color siempre apuesta por el gris o azul marino. El paño de sus trajes casi siempre es de la firma italiana Loro Piana (el metro pesa 270 gramos y su precio ronda los 180 euros) y de ahí que casi ni se distingan los trajes