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6 1 08 7 0 A N I V E R S A R I O ESCENARIOS Roma Las huellas de España Don Juan Carlos nació en Roma, una ciudad a la que siempre merece la pena volver. Pero la relación de la Familia Real con estas calles cosidas por la historia no es ni mucho menos la única huella española POR VERÓNICA BECERRIL e envidio turista que llegas, y te impregnas de foros y excavaciones De este modo inicia una de las canciones populares romanas más conocidas y que pone de relieve la marca indeleble que la Ciudad Eterna deja a propios y extraños. Quien nace en esta ciudad y quien la ama cuando la visita, a buen seguro conoce ese Arrivederci Roma Don Juan Carlos seguramente llegó a pronunciar ese adiós a Roma que es al mismo tiempo una promesa de regresar, como ya ha hecho en más de una ocasión. Y es que la capital italiana T es una de las más visitadas por los españoles porque en sus calles, en sus monumentos, en sus plazas, se respira también la historia de nuestro país. Para muestra, la plaza de España. En el corazón de la ciudad, esta plaza está enmarcada en la fantástica escalinata diseñada por Francesco de Sanctis en el siglo XVIII. A sus pies se encuentra la fuente de la Barcaccia (barca vieja) que Pietro Bernini, padre del famoso Gian Lorenzo, construyó con la ayuda de su hijo un siglo antes, inspirándose- -dice la leyenda- -en una barca que apareció en ese mismo lugar cuando el Tevere se inundó en 1598. En esta plaza se refugiaban los españoles en el siglo XVII, cuando el embajador de España ante la Santa Sede residía allí, por lo que la plaza estaba considerada como territorio español. Hoy en día esa Embajada sigue estando en las inmediaciones de la plaza, pero no son sólo los españoles los que tienen el privilegio de visitarla. La Embajada de España cerca de la Santa Sede se halla en el Palacio de España, presidido por la majestuosa columna coronada con la imagen de la Inmaculada, que conmemora la proclamación por parte de Pío IX de la doctrina de la Inmaculada. El edificio, recientemente restaurado, nos traslada a 1647, cuando el entonces embajador del Rey Felipe IV en Italia compró el palacio. En su interior descansan los armoniosos escalones de la escalera de honor que Borromini construyó, además de innumerables obras de arte, como estatuas de Bernini y lienzos de autores clásicos. En Roma los españoles tienen como puntos de referencia no sólo este palacio, sino también la Embajada de España ante la República italiana, el Consulado, el Salones de la Embajada de España ante la Santa Sede La capital italiana es una de las más visitadas por los españoles porque en sus calles, en sus monumentos, se respira también la historia de nuestro país