Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 1 08 7 0 A N I V E R S A R I O LA INSTITUCIÓN El Rey y la Ley (Viene de la página anterior) torno inmediato, la Monarquía goza de buena salud y, en consecuencia, ¿por qué no se ha abordado la reforma referida a la sucesión aprovechando el fin de la legislatura y la inminente disolución de las Cortes? Para el ponente constitucional Gregorio PecesBarba, probablemente, no se ha hecho porque no ha habido consenso. Ése es el único camino de un tema que, aunque no es urgente, puesto que se respeta la figura de Don Felipe como Heredero, sí que parece prudente abordarlo sin prisa pero sin pausa. Y sólo se puede llevar a cabo desde la reforma constitucional. No hay atajos ni alternativas como ésa de la ley orgánica Peces- Barba se refiere a la teoría del catedrático de Derecho Civil y magistrado excedente del Tribunal Supremo Ramón López Vilas, quien afirma que podría resolverse la cuestión de la discriminación de las mujeres en la sucesión mediante ley orgánica, sin enfangarse en la reforma constitucional. Así resume el propio López Vilas sus argumentos: Si hubiera consenso y voluntad política entre los dos grandes partidos, no dudo en afirmar que al texto literal del n 5 del artículo 57 de la Constitución Cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverá por una ley orgánica se le podría sacar mucho partido para evitar en algunos supuestos una generalización del riguroso y paralizante blindaje de la sucesión agravada dado que esta fórmula se adoptó por los constituyentes de 1978 pensando fundamentalmente en evitar el cuestionamiento de la Monarquía como forma política del Estado español si llegaba al Gobierno el PSOE, partido históricamente republicano y que oficialmente no aceptó la Monarquía hasta bien avanzado el periodo constituyente Para el profesor Torres del Moral no es el orden sucesorio, sin embargo, una materia susceptible de ser regulada por esa vía: Tal ley o leyes orgánicas- -estima- cuando se dicten, tienen una materia tasada que no pueden rebasar y que es la de regular el procedimiento que deberá observarse en las abdicaciones y renuncias que pudiere haber en el futuro y resolver las dudas de hecho o de Derecho que se susciten en el orden de sucesión. Y en dicha acotación material no cabe en modo alguno la modificación de dicho orden, el cual presenta ninguna duda ni de hecho ni de Derecho El rector de la Universidad Rey Juan Carlos y catedrático de Derecho Constitucional Pedro González- Trevijano expone que la reforma de la Constitución requiere, tanto por razones jurídico- consti- Gregorio Peces- Barba Ramón López Vilas ABC tucionales como políticas, de un pertinente e imprescindible consenso entre las diferentes fuerzas, un consenso que, dada la situación de enconamiento presente, no ha sido posible en esta legislatura; en consecuencia, deseable o no, la realidad ha impuesto la imposibilidad de las reformas planteadas por el gobierno, y en su caso también las reclamadas por la oposición, ya que la reforma del artículo 57 no es ni la única ni seguramente la más importante a corto plazo. Hay un Jefe de Estado que goza de excelente salud y hay un joven Heredero: El Príncipe de Asturias. Hablaríamos pues de la heredera del Heredero. Finalmente hay que decir que no cabe alternativa para la reforma por la vía de la Ley Orgánica, que no es aplicable a tales supuestos; éste es el criterio que hay que entender además del informe del Consejo de Estado Sobre la eventual necesidad de una regulación más concreta del papel institucional del Heredero y la posibilidad de que se llegue a crear una Casa del Príncipe cuestiones que también se han puesto sobre la mesa, hay una amplia coincidencia en que no es un camino pertinente. Apunta González- Trevijano que siempre es posible concretar algún aspecto puntual sobre el estatuto jurídico del Heredero, y quizás de los demás miembros de la Familia Real. Pero tampoco considero que se trate de un asunto ni ineludible ni urgente, toda vez que los Príncipes de Asturias desempeñan con normalidad las funciones asignadas. Tampoco entiendo, por tanto, que se necesite de una independiente Casa del Príncipe. Me encuentro pues más cercano al sentimiento constitucional británico donde el funcionamiento regular de las instituciones no necesita de tantas normas preestablecidas, rígidas y concisas, y sin embargo el resultado es más que sobresaliente: estamos ante la Institución Monárquica más representativa y menos convulsionada Torres del Moral es igualmente contundente: Se debe evitar toda impresión de diarquía. Como decía el clásico, del Rey abajo, ninguno. La Constitución sólo habla de la Casa del Rey Sin embargo, Torres del Moral sí ve conveniente que la creciente actividad del Príncipe tenga una cobertura jurídica de la que, en su opinión, carece en ocasiones: No es lo adecuado ampararse en los usos dinásticos, de difícil encaje en un Estado democrático de Derecho. Tampoco es suficiente, aunque algo es algo, dictar un decreto para cada ocasión en la que el Príncipe asiste a la toma de posesión de un presidente de un Estado iberoamericano; sobre ser demasiados decretos para lo mismo, resulta que se le confiere la representación de España en dichos actos; esto es, una misión diplomática, lo que coloca directamente al Príncipe a las órdenes del Gobierno, que es el que dirige la política exterior del Estado. Y esto es, a todas luces, un dislate jurídico en una Monarquía parlamentaria El profesor Torres del Moral, al abordar los supuestos terrenos movedizos en los que se sitúa a veces el trabajo no sólo del Príncipe, sino también del propio Monarca, no duda en hacer referencia al Cobertura jurídica del Heredero No a una Casa del Príncipe López Vilas defiende que la cuestión sucesoria se podría solucionar con una ley orgánica sin reformar la Constitución, aunque otros muchos juristas le rebaten