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6 1 08 7 0 A N I V E R S A R I O UN MONARCA PARA LA HISTORIA El Rey Retrato a los setenta años El Monarca que más tiempo ha reinado desde Felipe V sigue siendo un hombre austero con un elevado sentido del deber al que le gustan las cosas sencillas. Se define a sí mismo como un buen español POR ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS l Rey no le gusta cumplir años. En realidad, nunca le ha gustado demasiado. Los cuarenta y los cincuenta los celebró como un día más, trabajando en su despacho, y sólo cuando cumplió sesenta organizó algo diferente y se desplazó a Bosnia para compartir el aniversario con las tropas españolas destacadas en ese país. ¿Qué manera hay mejor que ésta, estar con mis tropas, para celebrar mi cumpleaños? preguntaba aquel día. Ayer se cumplieron 70 años de su nacimiento en Roma, donde su Familia se encontraba en el exilio, y Don Juan Carlos no hizo nada especial, aunque días antes se desplazó hasta Afganistán para pasar el último día del año de nuevo con sus tropas. Además, el próximo miércoles ofrecerá una cena en el Palacio de El Pardo para celebrar su aniversario con algunas de las personas que le han acompañado en estos 32 años de Reinado. Acudirán los representantes de las altas instituciones del Estado, de antes y de ahora, pero habrá ausencias notables, algunas por razones naturales y otras por limitaciones de espacio. Si esta fecha invita a Don Juan Carlos a mirar atrás, recordará el largo camino de obstáculos y dificultades recorrido desde que era un niño, con algunas noches de insomnio y madrugadas de desvelo, pero sobre todo le quedará la satisfacción de haber propiciado el más largo periodo de estabilidad, prosperidad y libertad de la historia de España. Por ello se le recordará en los siglos venideros. A otro tipo de persona menos curtida en la adversidad, este éxito se le podía haber subido a la cabeza, pero el Monarca que más tiempo ha reinado en España desde Feli- A Un hombre austero pe V sigue siendo un hombre austero con un alto sentido del deber que se define como un buen español y que disfruta con las cosas sencillas. El brillo y la ceremonia se reservan para los actos oficiales. En 32 años de Reinado, los españoles han podido conocer muchas facetas de Don Juan Carlos: al Rey bromista cuando quiere romper el hielo y al Rey triste ante la muerte de sus seres queridos; al Rey firme ante las situaciones graves y al Rey cercano ante el dolor del pueblo. Al Rey enfadado ante los insultos y las interrupciones y al Rey sonriente ante las muestras de afecto. También al Rey tierno, cuando se encuentra con niños, y al Rey apasionado ante una competición deportiva. Esas mismas facetas caracterizan a Don Juan Carlos en la otra parte de su vida, la más privada, la que comparte con su familia y sus amigos. Es tan inseparable su condición de Rey, que Don Juan Carlos nunca consigue desprenderse de ella. Hasta a sus nietos, que le adoran y que desde que son muy pequeños toman conciencia de quién es su abuelo, les impone la presencia del Rey, como ocurre a muchas personas. De sus tres hijos es la mayor, la Infanta Doña Elena, la que más se le parece. Padre e hija comparten el carácter, los prontos, el sentido del humor y algunas aficiones, como los toros. Pero a quien más tiempo ha dedicado el Rey desde que era un niño, lógicamente, es al Príncipe de Asturias, pendiente de su formación como Heredero de la Corona. La Infanta Doña Cristina, aunque viva en Barcelona, también se desplaza con frecuencia a Madrid, con su marido e hijos. Al Rey le divierten sus ocho nietos y le gusta verles crecer, pero como todos los abuelos, se cansa del revuelo que organizan con sus juegos y ocurrencias. Quizá la faceta menos conoci- da sea la del Rey amigo Y es que si algo caracteriza a los verdaderos amigos de Don Juan Carlos es su prudencia. Jamás se jactan de su cercanía con el Rey y procuran que su amistad no se airee. Uno de estos amigos era el marino vasco Ignacio Caro, fallecido el pasado verano en Baleares. Tan estrecha era su amistad que los Reyes quisieron acompañar a la familia a arrojar sus cenizas al mar desde el barco Fortuna en el que Caro había navegado tantas veces. Sólo los más próximos conocían esta amistad que se hizo pública tras su muerte. Como todo el mundo, Don Juan Carlos tiene amigos de toda la vida, a los que no ve con demasiada asiduidad, pero sabe que ahí están. Además, mantiene una relación especial, a veces basada en la química, con muchísimas personas a las que ha conocido por su condición de Rey o por compar- Los verdaderos amigos de Don Juan Carlos jamás se jactan de su cercanía al Monarca y procuran que su amistad no se airee demasiado